Dogma (dogmatismo)

    En su sentido originario, el dogma es una orden que debe ser acatada por los inferiores, una especie de decreto que debe funcionar como una verdad ante la que no cabe ninguna forma de discusión.

    Los pensadores helenos antiguos emplearon el concepto para referirse a las conclusiones a las que llegaban en sus estudios; aunque a partir del nacimiento del cristianismo pasó a tener una significación religiosa. Así, los dogmas religiosos son las verdades y las conclusiones a las que se llega en los distintos concilios, los cuales se celebran para determinar el sentido de conceptos y realidades comprometidas.

    Por ejemplo, el carácter trinitario del dios cristiano es un dogma de fe. Se trata de una verdad difícil de entender para el común de los mortales, que no debe ser puesta en duda y que debe asumirse como una realidad divina. Los dogmas religiosos no son exclusivos del cristianismo, y se pueden encontrar en la mayor parte de las grandes religiones.

    Desde un punto de vista filosófico, el término estuvo sujeto a diversas interpretaciones. Para Platón, se trataba de una creencia irracional, mientras que para los empiristas consistía más bien en la imposición de una creencia a pesar de que no se tuviesen motivos definitorios para creer en su verdad. De esta manera oponían el dogma a su filosofía, que se basaba en no afirmar de modo taxativo nada y permanecer en la duda.

    Del concepto de dogma se ha derivado el de dogmatismo, que encuentra su origen en el pensamiento de los escépticos, quienes entendían que los racionalistas eran pensadores que a través de sus prejuicios terminaban imponiendo sus ideas como si se tratase de verdades absolutas, que no admitían ninguna clase de discusión.

    Immanuel Kant, heredero en gran medida del pensamiento escéptico y empirista, matizó el alcance del sentido del concepto hablando del dogmatismo como asunción no crítica de los resultados de una investigación. De esta manera, mientras su pensamiento se caracterizaba por el análisis crítico de cualquier verdad que se derivase de la razón, los primeros pensadores racionalistas dogmáticos consideraban como cierta cualquier verdad que pareciese proceder de la razón de una manera acrítica.