Blázar

    Un blázar es un objeto astronómico muy compacto, constituido supuestamente por un agujero negro supermasivo situado en el centro de una galaxia elíptica gigante. Los blázares se sitúan entre los fenómenos de mayor luminosidad observados en el Universo conocido. Constituyen una variedad enormemente brillante de cuásar.

    En términos generales se considera que los blázares poseen una luminosidad variable, aunque no de forma predecible. Están situados a millones de años-luz de la Tierra y constituyen objetos extragalácticos, externos a la Vía Láctea. Emiten luz básicamente en la región de las ondas de radio del espectro electromagnético y se alimentan, según se ha conjeturado, con la masa del gas, el polvo interestelar y las estrellas que son atraídos por fuerzas gravitatorias de extraordinaria intensidad y engullidos por el agujero negro que conforma el centro del blázar.

    Dada la magnitud del fenómeno, las emisiones observadas desde los blázares se caracterizan por acusar efectos relativistas muy marcados, dado que el chorro de partículas de plasma que emiten alcanza velocidades cercanas a la de la luz. Uno de estos efectos es la dilatación del tiempo, que se manifiesta en perturbaciones en la liberación aparente de la energía que se desprende del objeto.

    El descubrimiento de los blázares se encuentra relacionado en términos históricos con el desarrollo de la radioastronomía. Los primeros cuásares fueron descubiertos en los últimos años de la década de 1950 y, en 1968, se observó una intensa fuente de ondas de radio en la hasta entonces considerada una estrella variable bautizada con el nombre de BL Lacertae. Estudios más detallados determinaron que esta radiofuente tenía un origen extragaláctico y dio nombre a los denominados objetos “BL Lacertae”. Esta denominación abreviada y unida a la desinencia “–ásar”, para asimilarla con los cuásares, fue el origen del término blázar por el que son conocidos estos objetos.