Devónico

    Cuarto de los seis periodos geológicos en que se divide la era paleozoica. Comenzó hace unos 415 millones de años y finalizó hace unos 360. Se divide en tres épocas: inferior, media y superior, que a su vez se subdividen en edades, en función de los diferentes registros fósiles originados en los mismos. Su nombre proviene de Devon, condado situado al suroeste de Inglaterra, donde abundan los afloramientos de estratos de este periodo.

    La actividad tectónica fue generalizada durante el devónico. A comienzos del periodo los continentes situados en el hemisferio norte se unieron para dar lugar a uno nuevo, Laurasia. Posteriormente, éste se unirá al gran continente del hemisferio sur, Gondwana, y el resultado será el supercontinente conocido como Pangea. El gran océano Panthalassa cubría gran parte del planeta. El clima predominante era cálido, al igual que en el periodo anterior, y el nivel de los océanos elevado. Hacia el final del devónico, sin embargo, la temperatura descendió, debido, se sospecha, a la elevación de zonas continentales a causa de la orogenia y al efecto regulador de la temperatura que tuvieron las cada vez más abundantes plantas terrestres.

    En los océanos proliferaron las esponjas, que, junto con los corales y las algas bentónicas, formaron arrecifes. Los braquiópodos alcanzaron su mayor grado de desarrollo, mientras que los trilobites comenzaron su declive, si bien todavía aparecieron algunas nuevas especies de los mismos, de gran tamaño. Prosiguieron su diversificación los moluscos y, en especial, los peces. Estos últimos se dividieron en placodermos, selacios (los tiburones) y osteictios, que a su vez estaban formados por los sarcopterigios, a partir de los que evolucionarán los vertebrados terrestres, y los actinopterigios, precedentes de los actuales vertebrados marinos. En el medio terrestre prosigue la conquista iniciada en el periodo anterior. Proliferan los artrópodos, como arañas, ácaros y escorpiones. Hacia finales del devónico surgen los primeros anfibios y reptiles.

    Se produce también en este periodo la proliferación y diversificación de las plantas terrestres. Su evolución es significativa, desde las primeras plantas vasculares, como la Cooksonia, ligadas a ambientes encharcados, hasta las formas arbóreas del final del periodo, como los licopodiófitos, trimerófitos y progimnospermas, que formaron los primeros bosques del planeta. La fauna vegetal contribuyó al desarrollo de los animales terrestres, así como a la regulación de la temperatura.

    El final del periodo resultó marcado por una extinción masiva achacada al enfriamiento generalizado del planeta. Sus efectos se hicieron sentir especialmente en los océanos; más en las zonas tropicales que en las latitudes mayores. Los corales, muy abundantes, desaparecieron, y no volvieron a surgir hasta el triásico.