Cretácico

    Periodo geológico final y más extenso de la era mesozoica. Comenzó hace unos 145 millones de años y concluyó hace unos 65. Siguió al periodo jurásico y precedió la era cenozoica. Se divide en dos épocas: inferior, desde hace 145 millones de años hasta hace 100, y superior, desde hace 100 millones de años hasta hace 65. La conclusión del periodo se encuentra bien definida geológicamente gracias al estrato rico en iridio que se puede encontrar en diversos lugares del planeta y que data, precisamente, de hace 65 millones de años. Dicho estrato se asocia con la caída a la Tierra de un gran meteorito que impactó donde hoy se halla el cráter de Chicxulub, en Yucatán. Se cree que tal impacto fue el causante de un proceso de extinción masivo. Casi el 50% de las especies animales desaparecieron. En los océanos el porcentaje fue mucho mayor.

    El nombre del periodo fue dado en el siglo XIX por el geólogo belga Jean d'Omalius d'Halloy, en referencia a la creta, carbonato cálcico proveniente de conchas de invertebrados marinos, del cual existen notables depósitos sedimentarios originados durante el cretácico, como los acantilados de Dover, en las islas británicas.

    Fue durante el cretácico cuando Gondwana y Laurasia completaron la división que dio lugar a los actuales continentes, si bien éstos no ocupaban todavía las posiciones del presente. Los desplazamientos tectónicos que acompañaron tal división y el posterior desplazamiento de los continentes ocasionaron la formación de cadenas montañosas como los Andes y el Himalaya, así como de cordilleras submarinas.

    El clima era cálido. No existía hielo en los polos y el nivel de los océanos era superior al actual. Durante este periodo aparecieron las plantas con flores, las angiospermas, si bien no se convirtieron en predominantes hasta el final del mismo. La aparición de los insectos ayudó a su expansión. Entre la fauna marina continuaron estando presentes los reptiles aparecidos en periodos anteriores, como los ictiosaurios, los plesiosaurios y los mosasaurios. Por otra parte, hicieron acto de presencia los actuales tiburones. En tierra seguían dominando los dinosaurios, si bien los mamíferos y los pájaros continuaban su desarrollo y expansión con paso firme, hasta el punto de convertirse en serios competidores de aquéllos en determinados ámbitos. En el aire, por ejemplo, la proliferación de las aves provocó la desaparición gradual de los pterosaurios. Aparecieron también insectos como hormigas, termitas, saltamontes y avispas, entre otros.