Climatología

Observatorio meteorológico de alta montaña. La red de observatorios meteorológicos para el estudio del clima comenzó a crearse en Europa y Norteamérica a principios del siglo XIX.

Se llama climatología a la ciencia centrada en la observación del clima y todo lo que se refiere a él. Estudia su origen, su distribución en el planeta, los diferentes tipos que existen y las relaciones que establece el clima con otros componentes geográficos. Por tanto, la palabra "clima" implica una serie de aspectos meteorológicos pero también geográficos que se agrupan en una región habitualmente. En cambio, aquellos factores característicos del estado de la atmósfera en un momento determinado (lo que se conoce como el tiempo atmosférico) son objeto específico de estudio de la meteorología.

A lo largo de la historia, los seres humanos siempre han estado interesados por los cambios ocasionados en la atmósfera. El griego Aristóteles se refirió a ellos como los fenómenos que se producen entre la tierra y el cielo. Se puede decir que la meteorología fue básicamente un saber popular hasta que, en el siglo XIV, se iniciaron las observaciones sistemáticas.

Aunque en el siglo XVII se establecieron los principios fundamentales de la física y avanzaron extraordinariamente ciencias naturales como la botánica o la geología, el conocimiento sobre los fenómenos de la atmósfera no logró desarrollar un estudio con el rigor científico necesario. Éste llegaría en esta centuria a raíz de la invención del barómetro de mercurio y con la construcción de los primeros termómetros con mediciones fiables.

En 1755, el matemático Johann Heinrich Lambert explicó la existencia de corrientes convectivas en la atmósfera, aunque hasta que terminó el siglo no se llegó a comprender que esas variaciones barométricas guardan una estrecha relación con la circulación y los fenómenos atmosféricos. Por su parte, al estudiar las variaciones de la humedad en el aire producidas por los cambios de presión, el científico Horace Bénédict de Saussure descubrió a finales de ese mismo siglo que cuando variaba la temperatura de la atmósfera se generaba al mismo tiempo un cambio de presión en las masas de aire, responsable de su movimiento.

La amplia red de observatorios meteorológicos preparada para el estudio del clima en profundidad se creó desde comienzos del siglo XIX ante la necesidad de prever el tiempo. Con estos observatorios se iniciaron los estudios analíticos del clima y se pudo hacer una clasificación siguiendo los principales elementos climatológicos: temperatura y precipitaciones.

Desde ese momento se empezaron a conocer las variedades de climas, su distribución en la Tierra y las primeras leyes que los rigen. Ello llevó asimismo a analizar la relación de cada tipo de clima con otros elementos del medio terrestre, como la vegetación, que marca los límites de las zonas climáticas.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, experimentos realizados con ayuda de la aviación mostraron fenómenos atmosféricos hasta entonces desconocidos que impulsaron estas ciencias significativamente. Comenzó entonces a estudiarse el clima desde un punto de vista explicativo, no analizando por separado cada componente, como se hacía hasta entonces, según la duración y la frecuencia de los diversos tipos de tiempo atmosférico.

En la década de 1960 surgió el concepto de clima tal como se comprende en la actualidad. Desde entonces, se consideró un sistema dinámico que recibe su energía del Sol y se halla integrado con otros elementos como la atmósfera, la hidrosfera y la litosfera.

Ramas de la climatología

El objeto de estudio básico de la climatología es el amplio sistema climático y su preciso procedimiento con el objetivo de establecer un modelo que permita hacer previsiones sobre su comportamiento en el futuro. Para ello, esta ciencia se vale de una serie de disciplinas específicas que estudian el clima desde diferentes puntos de vista.

Como principales ramas de la climatología cabe distinguir varias especialidades: climatología dinámica, climatología analítica y las distintas formas de climatología aplicada. La primera se centra en el estudio del clima de una forma dinámica. Abarca los climas con metodología estadística, dado que las variaciones del tiempo transcurren de manera permanente a lo largo de los años. Para ello, se analizan los elementos atmosféricos y la distribución de los climas.

Dado que en la climatología dinámica se contemplan los mecanismos del clima y sus cambios repentinos, como un frente frío momentáneo en verano en una zona cálida, esta ciencia desarrolla una importante parte explicativa además de la descriptiva. Su campo de estudio comprende así la totalidad el fenómeno climatológico.

Por su parte, la climatología analítica, o separatista, es la disciplina que analiza el clima desde un punto de vista analítico. Investiga los valores medios de los componentes climáticos, como la humedad, las precipitaciones, la temperatura, etc., para conocer las características de un clima. Los resultados pueden resultar artificiales, ya que los componentes tienen relación entre sí y a veces son interdependientes, como sucede con la humedad y la temperatura del aire.

Finalmente, los estudios de la climatología tienen una importante aplicación práctica. Por ejemplo, el conocimiento de las características del clima en una región puede contribuir a una mejor orientación de la agricultura, de la misma forma que sus variaciones tienen en ocasiones repercusiones socioeconómicas importantes.

Existen varios ámbitos en los que se puede aplicar la climatología. En primer lugar, la climatología agrícola se emplea para luchar contra las sequías, inundaciones, heladas o similares. También se aplica para enfrentarse a algunas enfermedades que padecen los animales y que se pueden acentuar con los cambios de clima. Además, su estudio se extiende al suelo y al desarrollo de la vegetación y cosechas, por lo que se considera una herramienta esencial en la selección de tipos de cultivos y técnicas de explotación.

La climatología aeronáutica, otra forma de climatología aplicada, agrupa los estudios climatológicos que tienen relación con la aviación. Comprende los aspectos que influyen en la elección y orientación de pistas de aterrizaje y aeródromos o en la detección de los puntos críticos en las rutas aéreas y la presentación de otras opcionales.

Además, la bioclimatología estudia las relaciones entre las características climáticas de una zona y los seres vivos que la pueblan. Es una especialidad muy ligada a ciencias como la ecología y la geografía física y humana, dado que la distribución de cada grupo animal y vegetal está muy marcada por la geografía, los ecosistemas y el clima. Esta disciplina se puede centrar en las influencias del clima en la salud o en la relación de las condiciones climáticas con síntomas patológicos. La primera se llama climatoterapia; la segunda, climatopatología.

Finalmente, la climatología aplicada también tiene un uso práctico en el campo de la hidrología. Por ejemplo, al conocer el comportamiento fluvial de una cuenca se puede establecer el riesgo de inundación. Otra de sus aplicaciones se orienta hacia las obras públicas, donde juega un importante papel a la hora de determinar los proyectos de canales, presas o alcantarillados.