Corteza terrestre

    Representa la capa más externa de las que componen el planeta. Posee un espesor variable, dependiendo de las zonas. El espesor de la llamada corteza oceánica oscila entre 6 y 12 km, mientras que el de la corteza continental se encuentra entre 25 y 70 km. Esta capa se caracteriza por la velocidad de propagación de las ondas sísmicas P en su seno: inferior a los 7 km/s.

    La corteza terrestre es la capa más externa del planeta en el llamado modelo estático terrestre

    El límite entre la corteza y la capa situada por debajo de la misma, el manto, viene marcado por la llamada discontinuidad de Mohorovicic, zona donde tiene lugar el cambio en la composición química de los materiales y también de la velocidad de propagación de las ondas sísmicas. Esta discontinuidad, a menudo conocida simplemente como Moho, cuenta con un espesor muy variable, que oscila entre valores inferiores a un kilómetro y de varios kilómetros.

    En tal zona de transición, la velocidad de propagación de las ondas sísmicas posee un valor intermedio entre los de la corteza y el manto. El límite superior de la corteza es la superficie terrestre, donde entra en contacto tanto con la atmósfera como con la hidrosfera. Dadas sus diferencias en cuanto a estructura y composición es necesario marcar la distinción entre la corteza continental y la oceánica. Cabe hablar asimismo de una corteza intermedia, situada entre las dos anteriores y que aparece en ciertos márgenes continentales.

    La corteza continental es la que se extiende por debajo de los continentes, sus márgenes y también por las regiones oceánicas de escasa profundidad. Comprende el 45% de la superficie de la Tierra y los materiales que la componen poseen una densidad media más bien baja, alrededor de 2,7 g/cm3.

    Una de las principales características de la corteza continental es la heterogeneidad de su composición. Los materiales que la componen son de muy diferentes tipos. En las zonas interiores de los continentes, por ejemplo, destaca la presencia de una capa superior de granitos, mientras que en los márgenes continentales abundan las rocas sedimentarias, a la vez que en las partes de la corteza continental que se adentran en regiones oceánicas se puede hallar gran cantidad de rocas basálticas.

    De forma general, la corteza continental es una mezcla más bien caótica de materiales tanto ígneos como sedimentarios. El grado de metamorfismo aumenta a medida que lo hace la profundidad.

    Entre otros aspectos, la corteza continental se diferencia de la oceánica por su edad. La continental es mucho más antigua que la segunda, remontándose hasta cuatro mil millones de años de edad. A pesar de ello, sus materiales sufren una renovación continua merced a procesos como el vulcanismo, la erosión y la sedimentación.

    La corteza oceánica, por su parte, cubre el 55% de la superficie terrestre. Es más delgada que la continental pero más densa, con un valor medio de densidad en torno a 3 g/cm3. El hecho de que la corteza oceánica posea una densidad superior a la de la oceánica reviste una enorme importancia. Tal diferencia provoca que en las zonas donde entran en contacto los dos tipos de corteza la oceánica se hunda bajo la continental, menos densa. En este caso se dice que la corteza oceánica se subduce.

    La corteza oceánica está constituida por tres capas. La primera o superior está formada por materiales sedimentarios y posee un espesor que ronda el medio kilómetro, si bien aumenta a medida que se aproxima a las zonas continentales. La segunda capa, denominada zócalo oceánico, la forman rocas ígneas dispuestas laminarmente y su espesor, o potencia, alcanza los dos kilómetros.

    Gráfico que ilustra el modelo de subducción por el cual una zona de corteza oceánica se desliza por debajo de otra de corteza continental.

    Por último, la tercera capa, la más profunda, se constituye de materiales metamórficos, con una potencia media de unos cinco kilómetros. Destaca la presencia de materiales basálticos.

    En cuanto a la corteza intermedia o de transición, exhibe características tanto de la continental como de la oceánica. Su estructura, por ejemplo, es similar a la de la corteza continental, si bien su potencia es bastante menor, más próxima a la de la corteza oceánica, en torno a veinte kilómetros.

    Estructura interna de la Tierra. La litosfera está formada por la corteza terrestre y la parte superior del manto.