Karakorum

    Cordillera que, con la del Himalaya, conforma uno de los sistemas orográficos más importantes de Asia central y del mundo porque entre las dos albergan las cumbres más elevadas del planeta. En ella se alzan el K-2 o Godwin Austen (8.611 m), el segundo pico más alto del mundo tras el Everest, y el Gasherbrum (8.068 m), así como otras cuatro cimas que rebasan los 7.900 metros. El Karakorum se prolonga a lo largo de unos 480 kilómetros desde el límite oriental de Afganistán y atraviesa Jammu y Cachemira, entre India y Pakistán, siguiendo una trayectoria hacia el sudeste. Cubre una superficie aproximada de 207.000 kilómetros cuadrados en la que confluyen los extremos fronterizos de China, Pakistán, Tayikistán, Afganistán y la India.

    El relieve de esta región es bastante accidentado y presenta, además de las enormes y escarpadas montañas, laderas ascendentes, barrancos que cubren considerables extensiones de terreno y una inmensa aglomeración de glaciares, entre ellos, Hispar, Chogo Lungma, Braldu, Biafo, Baltoro y Siachen. Todos estos factores hacen del Karakorum un entorno prácticamente inaccesible salvo en los puntos donde se encuentran algunos puertos situados a una altura que ronda los 4.900 metros, pero que no son transitables de forma permanente.

    El clima de estos dominios es semiárido y continental riguroso, caracterizado por intensos vientos y enormes variaciones en las temperaturas a lo largo del día. Las precitaciones registradas son escasas, con una media anual no superior a los 100 milímetros. Las laderas situadas al sur están sometidas al influjo de los vientos monzónicos procedentes de las aguas del Índico, mientras que las del norte son muy secas y con predominio de un paisaje estepario.

    La exigua población que habita en la región montañosa del Karakorum se distribuye fundamentalmente en tres núcleos urbanos que son Gilgit y Skardu, en Pakistán, y Leh, en la comarca india de Ladakh. En las montañas se asientan sobre todo comunidades de musulmanes chiíes de las sectas ismailí y twelver.

    Cultivos de trigo dulce y amargo, cebada, maíz y patatas conforman la base de una agricultura destinada al consumo local que, junto a la cría de animales, constituyen los principales recursos económicos. La hostilidad del medio dificulta enormemente el desarrollo de esta zona y provoca un elevado índice de mortalidad infantil y una malnutrición endémica. Las instalaciones militares establecidas en la frontera entre India y Pakistán, las remesas procedentes de los emigrantes que trabajan en dichos países y en otros estados del gofo Pérsico, así como las habituales expediciones de alpinistas a las montañas del Karakorum suponen una aportación económica complementaria para la región. Igualmente beneficiosa, no sólo para las comunicaciones, fue la inauguración, en 1978, de la carretera que enlaza las ciudades de Kashgar, en China, e Islamabad, en Pakistán, y que tiene una longitud de 800 kilómetros.

    A principios del siglo XIX, una serie de anotaciones de origen británico recogían el término “Kurra-koorrum” como una definición de la expresión turca utilizada para referirse a “Rocas negras” o “Montañas negras”. Existen evidencias de que antes de la llegada, por esa época, de los primeros exploradores europeos al Karakorum ya se tenían detalles sobre su orografía, según unos remotos escritos chinos y una serie de trabajos árabes fechados en la Edad Media. Este dato revela que desde hace siglos esta región montañosa ha despertado un enorme interés y ha sido objeto de numerosos estudios y expediciones. Algunas de las aportaciones más interesantes las hicieron miembros de la familia alemana Von Schlagintweit, los británicos William Moorcroft, George Trebeck y Godfrey Thomas Vigne, William Workman y el canadiense Kenneth Hewitt. Desde que a finales del siglo XIX se iniciaran las primeras incursiones, las montañas del Karakorum siguen atrayendo a una importante cantidad de alpinistas dispuestos a coronar sus cimas.