Hindu Kush

    Su nombre figura entre las cadenas montañosas más importantes de Asia central. Se expande a lo largo de unos 800 kilómetros, esencialmente por el nordeste de Afganistán, siguiendo una trayectoria hacia el sudoeste desde la meseta de Pamir, pasando por Pakistán y Tayikistán hasta alcanzar el límite con Irán, donde se localizan sus alejados montes de Paropamisus y Safed Koh.

    El Hindu Kush comenzó a formarse durante la era terciaria, hace unos 50 millones de años, como resultado del choque de la placa continental india y la euroasiática y es la zona del mundo más activa sísmicamente en cuanto a terremotos de intensidad media. Esta cordillera presenta tres sistemas subsidiarios que son el Hindu Kush oriental, el central y el occidental. En la parte oriental, que corresponde con el territorio pakistaní, concretamente en un área aproximada de 160 kilómetros, se alzan las cumbres más elevadas de toda la región. Se trata de doce montes que superan los 7.000 metros de altura, entre los que sobresalen el Tirich Mir (7.690 metros), Noshaq (7.485) e Istoro Nal (7.389). Completan esta serie Nadir Shah Zhara (7.125), Udrem Zom (7.125), Shachaur (7.116) y Langar (7.060), entre otros. En este tramo se encuentran también los mayores glaciares del Hindu Kush como Kotgaz, Niroghi, Atrak, Tirich y Chiantar. En el macizo central, las cumbres son de menor elevación, aunque todas ellas superan los 6.000 metros de altitud. Aquí se incluyen Koh-i-Bandakor (6.843), Koh-i-Mondi (6.248) y Mir Samir (6.059). El hecho de que todas estas cimas culminen en una altura similar produce un efecto óptico de línea consecutiva denominado Gipfelflur (“cumbre plana”, en alemán). Los pasos montañosos que se localizan en esta área tienen una altitud media y una anchura considerables, haciendo difícil el acceso. Algunos de ellos son los de Putsigram (5.000 metros), Veran (4.694), Ram Gol (4.694) y Anjoman (4.221). En cuanto al sector occidental del Hindu Kush, las montañas van decreciendo hasta convertirse en colinas de escasa altitud.

    En el Hindu Kush nacen importantes ríos, como el Panjshir, el Amu Daria, Alingar, el Konar, el Panjkora, el Kabul, el Yarkhun, el Ghizar, el Chitral y algunos afluentes del Indo.

    Las condiciones climáticas de este territorio presentan importantes cambios entre unas zonas y otras. El sector oriental del Hindu Kush se caracteriza por veranos con abundantes lluvias y nieves e inviernos secos. Los tramos central y occidental, por su parte, tienen un clima más parecido al Mediterráneo, con veranos cálidos y secos e inviernos fríos y húmedos.

    En las laderas meridionales de los macizos central y oriental predominan los bosques debido a las cuantiosas precipitaciones de lluvia y nieve. En el occidental, aparece una vegetación arbórea con álamos, sauces y olivos rusos, entre otros, y en los oasis que surgen entre las montañas se pueden encontrar árboles de moras y nogales. La fauna de estos dominios está compuesta por diversas especies salvajes aclimatadas al entorno, como la cabra montesa, el íbice siberiano, el marjor, osos negros y pardos y el leopardo de las nieves, cuya presencia resulta poco habitual. Las aves más comunes que frecuentan estos parajes son águilas y buitres.

    La mayor concentración de población se registra en los valles más templados y en los núcleos urbanos más importantes. En esta vasta región montañosa convive un amplio abanico de etnias. Tayikos musulmanes pertenecientes a la secta chií ismailí, tayikos musulmanes suníes, uzbecos y azaras se asientan en los valles repartidos por los tramos central y occidental del Hindu Kush. Los pashtunes son mayoritarios en ciudades como Kabul, en Afganistán, y en otros enclaves del sur de la cordillera. En la parte que corresponde a suelo pakistaní, la población está constituida fundamentalmente por el grupo de los kohistanis y hay que mencionar también la comunidad de los kafires, que se concentran sobre todo en el distrito de Chitral y que, a diferencia del resto, no son musulmanes.

    Los bienes más utilizados en el Hindu Kush son la madera, el forraje y el agua, que es aprovechada para generar energía hidroeléctrica. Los cultivos agrícolas que se dan en los suelos irrigados localizados en los valles incluyen trigo, cebada, mijo, guisantes, frijoles, papas y maíz. Las superficies de las montañas cubiertas por pastos son aprovechadas para la cría de animales, especialmente ovejas y cabras. En diferentes zonas de Afganistán es posible encontrar modestas cantidades de lapislázuli, mineral de hierro, berilo y minas de carbón. Existen, además, depósitos de gas natural en las llanuras septentrionales colindantes al sector occidental de la cordillera que se destina a la exportación.

    Algunas de las primeras referencias históricas sobre el Hindu Kush aparecen en las anotaciones realizadas por el monje budista chino Xuanzang, quien pasó por esta cordillera a mediados del siglo VII. Se cuenta que en el siglo XIII el célebre mercader veneciano Marco Polo transitó por estas tierras a través de las regiones de Badakhshan y Vakhan. Toda el área central del Hindu Kush, denominada Kohistan, alcanzó una gran popularidad en tiempos pasados al ser recorrida por personajes históricos de la talla de Alejandro Magno, que atravesó los famosos pasos de Khawak y Kushan. Fueron precisamente los antiguos griegos los que llamaron “Cáucaso indio” a esta región montañosa. El guerrero mongol Genghis Khan también pisó este territorio en sus afanes de conquista utilizando el paso Kipchak. En la década de los años treinta del siglo XX, alemanes y franceses llevaron a cabo importantes incursiones en Afganistán con el propósito de ampliar los conocimientos científicos y arqueológicos de estos dominios. A mediados de esa centuria, Per Kvernberg protagonizó el primer ascenso al pico más alto que alberga el Hindu Kush, el Tirich Mir. Por esa época también, los estudios topográficos dirigidos desde la Unión Soviética, Estados Unidos y Pakistán permitieron elaborar mapas de gran precisión sobre este sistema montañoso. Durante los años ochenta y noventa, se sucedieron en la región varios conflictos bélicos con enormes consecuencias para la población que supusieron también un gran freno en el dinamismo de la zona.