Caciquismo

El caciquismo es una forma de gobierno que, en España a partir del siglo XIX y en la Latinoamérica posterior a la independencia, se caracterizó por el predominio de una persona que ejercía una gran influencia sobre la designación o elección de los cargos políticos y administrativos, detentando el poder de facto a nivel local, aunque no ocupara ningún puesto de autoridad ejecutiva. El término tiene su origen en la palabra “cacique”, tomada por los conquistadores españoles de un vocablo indígena taíno para designar a los jefes de las tribus locales de las islas de La Española y Cuba, que fueron las primeras colonizadas. De ellas el término pasó a las nuevas tierras descubiertas en el continente.

Los caciques indígenas

La autoridad de los caciques precolombinos era variable en los diferentes pueblos. Podían ser la cúspide de la jerarquía social de la comunidad, con atribuciones próximas a las de un soberano, o bien podían ser jefes de ocasionales partidas guerreras que no detentaban una dignidad especial más que la ejecución provisional de su función como comandantes militares.

Los caciques de La Española, más tarde isla de Santo Domingo, desempeñaban las funciones propias de un rey y su cargo era incluso hereditario, mientras que entre los araucanos del posterior Chile se distinguían caciques de dos rangos. Los menores podían llamar a la guerra a sus súbditos, pero estaban sometidos a la autoridad de otros caciques mayores, que eran los que convocaban la asamblea general de caciques.

Dentro de esta variedad, los colonizadores españoles optaron por mantener la institución del cacicazgo, para facilitar sus relaciones con las poblaciones indígenas. La autoridad de los caciques sobre las tribus era equiparable a la de un alcalde o regidor, se les reconocía facultad legal para reclutar indios para la mita (prestación obligatoria de trabajo) y estaban eximidos del pago de impuestos.

El caciquismo en España y América

Desde el siglo XIX, y sobre todo desde las últimas décadas de esta centuria y las primeras del siguiente, se denominó cacique a una persona con fuerte influencia social y política en el seno de la comunidad en la que habitaba, muchos de cuyos integrantes dependían social o económicamente de él. Su poder solía estar vinculado a la posesión de la tierra, casi siempre en ámbitos rurales.

En España el fenómeno tuvo su manifestación política más importante en el control que los caciques ejercían sobre los electores de su área de influencia, donde todos votaban lo que el “señor” ordenaba. El mecanismo permitió un sistema de partidos turnantes, por el que conservadores y liberales se alternaron en el poder durante el periodo de la Restauración borbónica, que siguió a la Primera República española, con la subida al trono de Alfonso XII en 1874.

El sistema permitía que los resultados electorales, las más de las veces fraudulentos, se decidieran en la práctica desde los círculos del poder. No obstante, algunos historiadores consideran que la influencia del caciquismo en el mantenimiento de este singular sistema de alternancias contribuyó a aportar cierta estabilidad civil a la convulsa vida política de la España de la época.

En la América posterior a la independencia, el término cacique también se usó para referirse a las personalidades que controlaban la vida de la comunidad, aunque en este caso muchas veces el fenómeno sirvió para que accedieran al poder dirigentes relacionados no tanto con la posesión de la tierra como con su prestigio o su carisma personal, generalmente asociado a hechos de armas.

En términos generales el caciquismo perdió vigencia a medida que se fueron consolidando las estructuras del estado y se produjo una progresiva dinamización de los movimientos sociales y económicos desde el ámbito rural al urbano, aunque retazos del fenómeno perduraron hasta bien entrado el siglo XX, tanto en España como en Latinoamérica.