Cartismo

Manifestación de seguidores del cartismo.

Movimiento obrero, de origen británico, que nació en este país durante el primer tercio del siglo XIX buscando mayores reformas en los campos laboral, social y electoral. A pesar de su efímera existencia, tuvo una notable importancia por cuanto constituyó una de las primeras manifestaciones políticas del movimiento obrero europeo, antecedente del laborismo británico.

Orígenes

A partir de la década de 1830, varios movimientos obreros británicos aunaron a sus reivindicaciones laborales, peticiones políticas y sociales como consecuencia de la crisis económica del momento y la aprobación de varias leyes que consideraban perjudiciales a sus intereses, como la Reform Bill (Ley de Reforma electoral, de 1832) y la Poor Law Act (Ley de los Pobres, de 1834).

Algunos grupos de obreros (de tendencias e ideologías muy diferentes) se unieron para impulsar la Asociación de Trabajadores de Londres (1837), dirigida por William Lovett. En 1838, junto a otras agrupaciones, redactaron la llamada “Carta del Pueblo”, origen del movimiento cartista, que contó con destacados líderes, como Lovett, Robert Owen, Francis Place, O'Brien y Edward O'Connor. En dicha “Carta”, se reclamaron, entre otros puntos, el sufragio universal, la supresión del certificado de propiedad para ser miembro del Parlamento y el establecimiento de circunscripciones electorales iguales. De esta manera, los líderes cartistas consideraban que sin un cambio político no se podía aspirar a un cambio social.

Las convenciones cartistas

Los cartistas se movilizaron por todo el país para conseguir el apoyo popular y celebraron en Londres su primera convención (1838). Sin embargo, el Parlamento rechazó “La Carta”, lo que abrió la puerta a las disidencias internas entre los moderados (Lovett, Place), partidarios de seguir presionando pacíficamente, y los radicales (O'Connor), defensores de acciones más duras a través de huelgas y presiones, lo que ocasionó importantes revueltas en lugares como Newport y Gales. Ante la situación generada, las autoridades reaccionaron con fuerza y detuvieron a numerosos líderes obreros.

El movimiento pudo reorganizarse en 1840 con la creación de la Asociación Nacional de la Carta (National Charter Association) y la puesta en libertad de los presos cartistas. En 1842, se celebró la segunda convención en la que se preparó un nuevo documento (avalado por la firma de más de tres millones de simpatizantes) que se presentó al Parlamento ese mismo año, donde fue nuevamente rechazado. Hacia 1848, en medio de otra crisis económica, el cartismo reverdeció su antigua fortaleza y convocó una tercera convención en Londres, donde se redactó nuevamente “La Carta”. Pero el resultado fue el mismo, pues el Parlamento la desaprobó otra vez.

A partir de ese momento, el cartismo se disgregó en varias corrientes. Algunos dirigentes se inclinaron más por las doctrinas marxistas mientras que otros, como O'Brien, fundaron su propio movimiento, la Liga Nacional de la Reforma. A pesar de su fracaso, el cartismo contribuyó enormemente para que los obreros fueran conscientes de su fuerza y de su capacidad para coordinarse políticamente para solicitar mejoras, lo que años después se concretaría en la fundación del Partido Laborista.