Comedia

    Representación de una escena de comedia en una mosaico romano

    Género dramático claramente definido ya desde los comienzos de la literatura occidental. Aristóteles la describe en su Poética como “mimesis de hombres inferiores, pero no en todo el vicio, sino en lo risible”. Se opone por excelencia, en cuanto a la temática, el tono y el desenlace, al género de la tragedia.

    La comedia es una pieza caracterizada por la amenidad, que busca el retrato amable de las debilidades del ser humano, con una función correctora. Además, pese a su larga historia, un rasgo común que se mantiene invariable en el género es su final feliz, aunque en el desarrollo de la trama puedan producirse situaciones desventuradas para los protagonistas. Éstos suelen ser personajes comunes, frente a los de la tragedia, que pertenecen en general a linajes elevados, y que se ven envueltos en peripecias adversas con final desfavorable.

    Escena sobre mosaico de una comedia romana

    En sus orígenes, la comedia griega está vinculada con el culto al dios Dionisos. Sólo nos han llegado obras de autores atenienses como Aristófanes y Menandro. Ellos marcan la pauta del género hasta el siglo XVIII. Sus sucesores inmediatos son los latinos Plauto y Terencio. Ambos representan una de las dos escuelas de la comedia romana, la palliata (cuyos actores lucen el pallium griego), frente a la togata (que se representa con la toga romana) de Atta y Afranio.

    Durante la edad media se pierde la tradición teatral grecolatina. A partir del siglo XII se desarrolla la llamada comedia elegíaca con influencia de la poesía de Ovidio, pero a pesar de su denominación no se sabe si este tipo de obras está destinado a la representación. La más célebre es el Pamphilus, que influye en el Arcipreste de Hita. En esta época, comedia es cualquier pieza con final feliz (Divina comedia, de Dante Alighieri, o la Comedieta de Ponza, del Marqués de Santillana), o bien con personajes avillanados, como es el caso de La Celestina.

    Ya en la literatura de época moderna, surge en Italia la commedia dell'arte, caracterizada por la improvisación y los personajes tipificados, con cierta influencia grecolatina. Los patrones clásicos los recuperan autores de primera fila como William Shakespeare en Inglaterra, Jean Baptiste Poquelin Molière en Francia y, a su modo, Félix Lope de Vega en España.

    El siglo XIX contempla la comedia burguesa, protagonizada por esta clase social, que refleja sus conflictos característicos. En el siglo XX, las vanguardias y el desarrollo de otros medios, como la radio, el cine y la televisión, provocan una decadencia de la comedia como género estrictamente teatral.