Cinismo

    El concepto de cinismo posee dos sentidos bien distintos. De un lado hace referencia a una escuela filosófica que tuvo un curioso desarrollo en la Grecia clásica; del otro, se refiere a una actitud moral ordinaria que quiere decir desfachatez o descaro. En cualquier caso, el concepto encuentra su origen en la llamada escuela cínica.

    La palabra cínico quiere decir perro, y con ella se hacía referencia en la polis griega al animal más denostado de su cultura. Cuando un grupo de pensadores se hicieron llamar así, con ello pretendían mostrar su completo desprecio hacia las convenciones sociales, mostrando su hipocresía; intentando adoptar además la forma de vida de los perros, completamente disoluta y libre.

    La escuela de los cínicos fue creada por Antístenes de Atenas, un miembro de una escuela socrática, hacia el siglo IV a.C. Otro de los más destacados cínicos fue Diógenes, de quien cuentan que vivía en un tonel y que se atrevió a despreciar al mismísimo Alejandro Magno, pidiéndole que se apartase porque le impedía ver el sol.

    La filosofía de los cínicos se basaba en la moral y en la virtud, por lo que despreciaban todas las comodidades sociales, que consideraban superficiales. Así, no era extraño verlos desnudos en las calles de Atenas. El fin de toda moral, sostenía Antístenes, era el de alcanzar la felicidad, y el mejor ejemplo de ésta se encontraba en la naturaleza.

    Debido a esta razón, era habitual que adoptasen formas de vida autónomas, independientes, haciendo caso a sus instintos. Se cuenta que solían hacer sus necesidades en público, y que llegaron a idear una especie de sociedad perfecta en la que no existía el matrimonio ni la propiedad privada, y en la que los hijos no llegaban a conocer a sus padres para evitar que se estableciesen relaciones tortuosas y artificiales.

    Con la llegada del pensamiento racionalista y del cristianismo, los cínicos desaparecieron sin dejar huella, ya que no solían escribir sus pensamientos. Sin embargo, gracias a la brillante labor historiográfica de Diógenes Laercio, el pensamiento práctico de los cínicos se hizo célebre en la modernidad, llegando hasta la contemporaneidad como un ejemplo de rebelión social.