Círculo de Viena

    El Círculo de Viena aglutina a un grupo de filósofos y científicos que se congregaron en la década de 1930 alrededor del profesor Moritz Schlick. Se trataba, sobre todo, de filósofos positivistas, lógicos y teóricos de la ciencia que intentaban hacer pasar a la filosofía por la crítica de la lógica y del empirismo.

    Posteriormente, el movimiento se trasladó a Berlín, y durante la Segunda Guerra Mundial se disolvió a causa de la persecución nazi, lo que hizo que muchos de sus integrantes se trasladasen a los Estados Unidos.

    Entre los filósofos más importantes del movimiento, cabe destacar a Kurt Gödel, Rudolf Carnap y Otto Neurath. Sin embargo, el máximo inspirador del movimiento fue Ludwig Wittgenstein, quien gracias a su Tractatus definió las directrices del movimiento. Así, entre las ideas que integran las convicciones del Círculo de Viena, cabe destacar la reducción de la comprensión de la realidad a la lógica y a lo que se puede obtener directamente de la experiencia.

    De esta manera, como sostuvo Wittgenstein en su primera obra, desde un punto de vista científico, sólo se debe hablar de aquello de lo que se puede hablar de una manera lógica. Con esto se hacía una crítica decisiva al mundo de la filosofía, que según estos pensadores y científicos se dedicaba al estudio de falsos problemas que surgían directamente del uso inadecuado y erróneo del lenguaje.

    Sin embargo, el que no se pueda hablar de la religión o de los principios elementales de la existencia desde un punto de vista científico, no quiere decir que no se pueda ser religioso, artista o filósofo. Aquello que no es científico y no depende de la lógica puede ser muy importante, y es necesario que exista. Sin embargo, no puede ser comprendido jamás como ciencia o como conocimiento en un sentido ortodoxo.

    En último término, el Círculo de Viena suele ser emparentado con el neopositivismo lógico o el empirismo lógico. Posteriormente, el propio Wittgenstein se encargó de poner en duda los planteamientos iniciales de la corriente lógica, atacando precisamente las ideas que había defendido en su Tractatus.