Conceptualismo

    Se llama conceptualismo a la corriente filosófica desarrollada en la última Edad Media por filósofos como Guillermo de Occam o Pedro Abelardo, quienes partían fundamentalmente del nominalismo para oponerse a aquellos pensadores que negaban la posibilidad de los universales o la validez gnoseológica de los conceptos mentales.

    Según el conceptualismo de Abelardo, los universales, los conceptos que engloban más de un individuo no pueden hallarse en el mundo de la extensión, en el mundo de la experiencia. Así, dice Occam que "tan imposible es que una cosa fuera del alma sea universal de algún modo, como imposible es que el hombre, por cualquier consideración o según cualquier ser, sea asno". Esto supone que los conceptos poseen fundamentalmente una validez de orden gnoseológico, referida a la teoría del conocimiento; y no ontológico, referida al orden del ser, de la existencia.

    De esta forma, el conceptualismo aparece como una teoría de los signos y su significado, según la cual cada concepto constituye una realidad que engloba el sentido de una pluralidad de cosas.

    Ahora bien, a pesar de que el conceptualismo admite la realidad ideal de los conceptos en tanto que abstracciones, no afirma que su relación con los objetos particulares que se hallan fuera del alma sea certera.

    Así, Occam admite la universalidad ideal de los conceptos abstractos, pero no su validez real. De esta forma establecía un antecedente dentro de la consideración escéptica de los productos mentales.

    Por otra parte, mientras los nominalistas asumían que los universales no eran sino meros sonidos guturales, y los universalistas o realistas querían que los conceptos sustituyesen a las cosas particulares mismas, Pedro Abelardo primero y Guillermo de Occam más tarde le daban al concepto una validez exclusivamente gnoseológica, y con matices.

    Posteriormente, el pensador empirista inglés John Locke se hizo suyas las verdades más elementales del conceptualismo, mientras que Leibniz, interesado por el mundo de la lógica y por la relación existente entre las palabras y las cosas, dedicó muchas páginas al estudio del nominalismo y el conceptualismo.