Deconstructivismo

    El deconstructivismo es un movimiento filosófico encarnado por el pensador francés contemporáneo Jacques Derrida, quien parte del postestructuralismo para llevar a cabo un diagnóstico de la realidad a partir de nociones como las de metáfora, relatividad o diferencia.

    El deconstructivismo tiene su origen en la obra magna de Martin Heidegger, Ser y tiempo, donde se describe cómo la metafísica ha terminado olvidando al ser, ha concluido por retirarse ante los esfuerzos de Descartes o Immanuel Kant, quienes han derivado el sentido de la existencia hasta el punto de hacerla invisible, inoperante.

    Derrida por su parte aplica la retirada del ser a la lectura o a la construcción de un texto, en el que los sentidos vienen dados no ya por el significado de las palabras o por sus referencias al mundo, como por las diferencias que se establecen entre ellas.

    De esta forma, el deconstructivismo aparece como una estrategia que pretende acabar con la idea de sentido. El pensamiento moderno, más concretamente el de Hegel, asumía que el mundo, entendido como un gran texto, adquiría todo su sentido en virtud de una razón omnipotente, que traduce la realidad de las cosas a un lenguaje lógico.

    Frente a esta postura moderna, Derrida propone una posmodernidad en la que el sentido es sustituido por un juego de referencias oscuras al propio texto, y no a la realidad. Es decir, el texto que es el mundo, debe deconstruirse, debe estudiarse o entenderse a partir de las diferencias que operan en su interior, de tal forma que es absurdo buscar un sentido fuera del texto que justifique las relaciones significativas.

    Esta postura supone una reivindicación de la retórica y una lucha contra la idea de sistema o de mundo global. Así, el carácter estético de esta propuesta recuerda los planteamientos antimetafísicos de Friedrich Nietzsche, quien afirmaba que la fe en Dios es equiparable a la fe en la gramática y en el sentido.

    Los autores críticos con el deconstructivismo de Jacques Derrida han querido ver en los planteamientos del pensador francés un retorno al relativismo y al amor por la retórica de los filósofos sofistas griegos, quienes se opusieron a la existencia de un sentido unívoco y sistemático al estilo socrático o platónico.