Cientifismo

    El cientifismo, también conocido como cientificismo o cientismo, hace referencia a dos fenómenos similares, aunque no idénticos: por un lado, consiste en la consideración de que el método científico es el idóneo para abordar el análisis de la realidad. Así pues, deriva en la actitud práctica propia de los científicos, que no tiene por qué traer consigo implicaciones filosóficas de ninguna clase; por otro lado, el cientifismo es la postura ontológica, gnoseológica y filosófica que defiende que la ciencia es la única manera posible de conocimiento, tachando otras disciplinas, como la filosofía o el arte, de meras formas de expresión subjetiva.

    El cientifismo filosófico encuentra en las corrientes de corte positivista a sus máximos valedores, aunque también es habitual hallarlo en el universo científico más práctico.Según el cientifismo filosófico, la ciencia ha desbancado con su brillante desarrollo moderno a todas aquellas ciencias humanas con las que se encontraba íntimamente ligada en sus orígenes.

    De la misma manera que durante la Ilustración se confiaba en el poder ilimitado de la razón como facultad universal y pura, a partir del siglo XIX se comenzó a entender a la ciencia como una especie de dios laico, que todo lo podía conocer y todo lo podía transformar.

    A diferencia del cientifismo práctico del que hacen uso la mayoría de los científicos, el cientifismo filosófico supone una visión peyorativa de otras disciplinas, como la propia filosofía. No sólo se mantiene que el método positivo es el más apropiado para acercarse a determinados fenómenos, sino también, y sobre todo, que se trata del único método posible.

    La presunta victoria del cientifismo sobre otras formas de conocimiento se basa, como ya han señalado los autores de la Escuela de Frankfurt, en la capacidad de seducción que posee la ciencia. Así, ésta basa la validez de su método en su poder práctico. Mientras otras ciencias no positivas no ofrecen unos resultados inmediatos y aplicables, la ciencia, gracias en gran medida a la técnica, actúa de forma efectiva sobre los aspectos más ordinarios de la realidad, convirtiéndose en una suerte de magia moderna y objetiva.

    A partir del desarrollo del siglo XX de teorías científicas difíciles de entender, y de la elaboración de brillantes teorías que ponen en duda la objetividad de la ciencia, el cientifismo ha entrado en un proceso decadente, acercándose poco a poco a un nuevo estado de normalidad que facilita el desarrollo real y efectivo de la ciencia positiva.