Emanacionismo

    Se llama emanacionismo a la doctrina religiosa y filosófica que sostiene que el mundo es fruto de la emanación, y no de la creación inmanente, tal y como sostiene el cristianismo. Entre los autores que apoyaron esta postura destacan Plotino, Giordano Bruno y Schelling.

    El emanacionismo, que gira en torno al concepto de emanación acuñado por Plotino, sostiene que las cosas en tanto que sustancias producen a su alrededor una realidad que se extiende a partir de ellas, y que es inferior a la sustancia que les ha dado origen.

    Esto supone que el emanacionismo gira en torno a la noción de causa, de tal modo que el efecto se sigue de una causa pero sigue ligado a ella, que funciona como una especie de principio creador. Esta relación causal es además eterna, por lo que jamás se elimina, y supone que lo emanado es siempre inferior a la sustancia que origina la emanación.

    Esta descripción de la emanación se vuelve problemática cuando se aplica al concepto de Dios en tanto que creador y al mundo en tanto que efecto de su actividad.

    Según el emanacionismo, que se puede hallar tanto entre los autores panteístas como en las religiones orientales, el hombre y el mundo son el resultado de la expansión de una energía que surge del principio absoluto. Esto entra directamente en contradicción con el creacionismo cristiano, que considera la creación como el resultado de un esfuerzo consciente de Dios, que no se mezcla con su creación y hace un diseño previo de todo lo existente.