Glaciar de montaña

    Glaciar del Chimborazo, en Ecuador.

    Los glaciares de montaña se extienden por los valles que descienden desde las cumbres de las cordilleras. Se pueden encontrar glaciares de montaña, por ejemplo, en las cordilleras de los Alpes y los Andes, y también en el monte Kilimanjaro. Su tamaño es muy inferior al de los glaciares de casquete.

    Entre ellos, los glaciares de piedemonte son el resultado de la unión de varias lenguas glaciares en una única. Los glaciares alpinos, por su parte, cuentan con circos en su zona de cabecera y poseen una lengua única que se adelgaza a medida que avanza hacia alturas menores, hasta llegar a desaparecer.

    El caso de los glaciares rocosos es muy singular. Proceden de una transformación de glaciares por un cambio climático. La masa de detritos que arrastran es tan abundante que puede llegar a enterrar el hielo. Por este motivo se conocen también como glaciares negros. Su hielo posee un color oscuro al estar mezclado con una gran abundancia de fragmentos arrancados del terreno.

    En cuanto a los glaciares de circo o pirenaicos, son pequeños y ocupan depresiones del terreno en zonas altas montañosas. En el caso de que el glaciar de circo llegue a desaparecer puede dejar en su lugar una laguna, conocida como ibón. Finalmente, los glaciares de nicho son incluso más reducidos que los pirenaicos. Constituyen pequeñas masas de hielo que ocupan huecos en zonas sombrías de las laderas montañosas. Si crecen lo suficiente pueden llegar a convertirse en glaciares pirenaicos.

    Los glaciares de montaña, de menor tamaño que los polares, se desplazan por los valles situados a los pies de las grandes cordilleras. La fotografía capta el aspecto de un glaciar de los Alpes.