Corea del Norte

Con una economía en deterioro y su política en manos de un poder centralista, la República Popular Democrática de Corea, conocida como Corea del Norte (Choson Minchu-chui Inmin Konghwa-guk), continúa enfrentando años de hambruna y desabastecimiento, agravados por la prohibición en 2005 de la entrada en el país de ayuda internacional. Poseedor de armas nucleares y considerado como uno de los estados más militarizados del mundo, Corea del Norte ha mantenido continuos enfrentamientos con los Estados Unidos en torno a su compromiso de desnuclearización, proceso vigilado por la comunidad internacional.

Bandera de Corea del Norte.

Medio físico

La República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) se localiza en la franja septentrional de la península de Corea, en el este de Asia, ocupando una superficie de 120.540 kilómetros cuadrados. Al norte, comparte 1.416 kilómetros de frontera con China y 19 kilómetros con Rusia. Al este, se sitúa el mar del Japón, y al oeste el mar Amarillo, donde se ubica la bahía de Corea. Al sur, limita con la República Popular de Corea (Corea del Sur).

El relieve de Corea del Norte es muy montañoso e intrincado. En el área del noreste se halla la cordillera de Kaema, donde el antiguo volcán de Paektu-san (2.744 metros), con un lago en su cráter, constituye el pico más alto de la península. Desde aquí, el ramal de Hamgyong se extiende hacia el noreste, descendiendo progresivamente en altitud. Otra derivación es la de las montañas de Nangmin, que discurren en vertical por el centro del país, dividiéndolo en dos partes. En el sector oeste (región de Kwanso), se despliega en dirección sur la cordillera de Kangman. Al este (región de Kwambukuk), paralelas a las anteriores, aparecen las montañas de Onjin y Myorak. En el área meridional, la cordillera de T’aebaek se adentra en Corea del Sur.

Imagen vía satélite de la península de Corea, cuya franja norte ocupa la República Democrática de Corea.

La hidrografía del país no destaca por la longitud de sus ríos, aunque muchos son navegables y tienen utilidad hidroeléctrica y para el riego. Los de mayor caudal desembocan en la bahía de Corea, regando a su paso los valles agrícolas. Los dos ríos septentrionales más importantes nacen del pico de Paektu. Uno es el Yalu (localmente Amnok), que con 800 kilómetros de longitud, se considera el más largo del país. El otro es el Tumen (Tuman en coreano), que limita con Rusia, antes de desembocar en el mar de Japón. Otras corrientes son el Chong-chon y el Taedong. Los 2.495 kilómetros de longitud del litoral tienen una distribución irregular entre la costa oeste, más ancha y homogénea, y la costa este, con numerosos tramos discontinuos.

En Corea el Norte predomina el clima continental, con variaciones entre el norte y el sur. Durante el largo invierno los termómetros alcanzan los -22 ºC en las áreas interiores del norte, mientras marcan -6 ºC en el sur. En los veranos, húmedos y calurosos, el septentrión no supera los 30 ºC, mientras que la franja meridional registra hasta 43 ºC. Las temperaturas son más bajas en la costa oeste que en el litoral oriental, donde las montañas suavizan el clima. Con una media anual de 1.000 milímetros, el país recibe casi todas las lluvias entre marzo y junio, cuando operan los monzones del océano Pacífico. En esta época, son frecuentes las inundaciones y los tifones. El área nordeste es la que más lluvias registra, mientras que las precipitaciones son de nieve en las montañas interiores.

Flora y fauna

Tres cuartas partes de la geografía de Corea del Norte, especialmente sus montañas, están ocupadas por extensos bosques de coníferas, como el abeto siberiano o el pino autóctono. En los montes de llanura pueden verse robledales y bosques de abedules y en las riberas sin rendimiento agrícola abundan los juncos y crece el álamo.

La deforestación y la erosión han supuesto una considerable disminución de la fauna. Pese a ello, los bosques todavía acogen a ciervos y a bóvidos como la cabra o el antílope. En las cordilleras menos accesibles habitan algunos ejemplares de felinos, como el tigre o el leopardo, aunque tienden a desaparecer. En las llanuras hay poblaciones de hurones y grullas, mientras que las riberas occidentales son hábitat de una gran variedad de aves acuáticas. Las especies fluviales más comunes son las carpas y las anguilas.

Una de las principales amenazas medioambientales es la contaminación del agua, cuya cantidad de flúor favorece además el desarrollo de malformaciones óseas. En los últimos años, la deforestación ha reducido la masa forestal en el tercio occidental, que como consecuencia ha perdido gran parte de su diversidad.

Población

Demografía

La República Democrática Popular de Corea del Norte cuenta con una población de más de 24 millones de habitantes, con una densidad de 207,3 habitantes por kilómetro cuadrado. La mayoría se concentra en las regiones del este y el oeste, donde el clima es más moderado y donde radican las tierras fértiles. También hay núcleos en la cuenca fluvial de ríos como el Yalu, o en la costa oriental, donde se asientan comunidades de pescadores. El país registra una tasa de crecimiento demográfico del 0,53 %. La esperanza de vida media es de 70 años.

Aunque la industrialización ha supuesto continuos desplazamientos hacia las ciudades, apenas existen movimientos de población fuera del país. Este aislamiento es uno de los factores responsables de que la población, compuesta casi exclusivamente por coreanos, sea una de las que menos variaciones étnicas presenta en el planeta. Las únicas minorías significativas están constituidas por chinos y japoneses.

Lengua

La lengua empleada en el país es el coreano, lingüísticamente emparentado con la lengua japonesa y con el chino. De éste adopta algunos vocablos, aunque se tiende a proteger la pureza de la lengua nacional. La grafía empleada se denomina Choson muntcha y está constituida por diez sonidos vocales y catorce sonidos consonantes.

Religión

Influida por la represión religiosa en el país, gran parte de la población de Corea del Norte se declara no creyente. Sin embargo, por tradición, hay un gran número de seguidores del confucianismo y el budismo, que conviven con pequeñas comunidades de cristianos y protestantes. Sigue teniendo auge el chondogyo o «Religión del Camino Celestial», un sistema monoteísta fundado en 1860 en el que confluyen varios credos.

Economía y comunicación

Datos económicos

La economía de Corea del Norte sigue padeciendo los efectos de un rígido y centralizado régimen político, que acapara gran parte de la producción, impidiendo la liberalización del mercado. La situación se agrava a causa de los devastadores efectos de inundaciones y tifones, y de la falta de extensiones cultivables debido a la orografía. Con un crecimiento económico cifrado en torno al 1 %, el país no dispone de datos respecto a variables como el desempleo o la tasa de inflación.

En los últimos años, la agricultura, en manos de cooperativas, se ha beneficiado de la mecanización y del uso de fertilizantes. La producción se basa en los cultivos de arroz y de cereales como el trigo, el maíz, el mijo o la soja, aunque también se plantan patatas y leguminosas. La producción de tabaco y algodón va en aumento.

Los ganados vacuno y porcino son los de mayor rendimiento, y va cobrando auge la explotación avícola. También existe un sector pesquero en alza, centrado en la captura del arenque, la sardina o la caballa. Pese a las numerosas centrales hidroeléctricas, la mayoría en el río Yalu, sigue aumentando el interés por la energía térmica.

Corea del Norte concentra la mayor parte de los minerales de la península, siendo rica en hierro y plomo, además de poseer yacimientos de antracita localizados en el norte. También existen reservas de oro y de magnesita (sobre todo en el sur), y concentraciones de flúor, molibdeno y pirita.

La industria, en manos de empresas estatales y cooperativas, sufre la falta de inversiones y la carencia de piezas de recambio. La industria armamentística es la que registra mayor volumen de producción, seguida de la de maquinaria de construcción, así como de la textil y de las plantas siderúrgicas y metalúrgicas.

Aunque desde 2005 el país impide el flujo de asistencia externa, las importaciones, básicamente constituidas por petróleo, carbón para cocinar y granos, siguen superando a las exportaciones, centradas en los minerales, los textiles o la metalurgia. Con la desaparición de la Unión Soviética, el país perdió a su principal socio comercial, pero mantiene sus vínculos con China, a quien dirige el 45 % de sus exportaciones. Éstas constituyen más del doble de las que envía a Corea del Sur (un 20 %), con quien reemprendió intercambios en 1990. Otros aliados comerciales emergentes son Japón, Alemania o Tailandia. El único banco de emisión es el Banco Central de la República Democrática Popular de Corea, del que dependen las otras entidades estatales.

Los trabajos de reconstrucción emprendidos tras la guerra favorecieron el desarrollo del transporte ferroviario (5.242 kilómetros de vías), cuyos principales ejes se sitúan a lo largo de las líneas costeras, aunque también hay líneas transversales de menor importancia. La escasa incidencia del transporte por carretera no ha favorecido su desarrollo, por lo que sólo 724 kilómetros de carreteras de los 25.554 kilómetros existentes están asfaltados. Por el contrario, con 2.250 kilómetros de vías navegables, las comunicaciones fluviales destacan en el transporte de pasajeros y mercancías, en especial por los ríos Yalu y Taedong. Existen servicios aéreos internacionales desde el aeropuerto de la capital hacia Pekín y Moscú.

Comunicación

Todos los contenidos informativos del país son controlados y censurados por la Agencia de Noticias Central de Corea. El Partido Coreano de los Trabajadores (KWP) edita el diario Rodong Sinmun (Noticias Laborales), el más importante del país junto con el gubernamental Minju Choson (Corea Democrática). De tirada mensual es el rotativo Kulloja (Trabajadores), también publicado desde el poder.

La radio, con gran aceptación, también sirve a los intereses del Gobierno, que dispone de once emisoras. Otro medio propagandístico es la televisión, que cuenta con cuatro canales (Televisión Central Coreana, Televisión Mansuade, Canal Cultural y Educacional de Corea, Televisión Kaesong, de Corea del Sur). Sin embargo, sólo un 5 % de la población posee televisor.

Administración y política

División territorial

La República Democrática de Corea del Norte se compone de nueve provincias y de cuatro municipios (tres ciudades con categoría de provincia y un distrito especial), a su vez integrados por ciudades y pueblos. Los comités populares, constituidos por asambleas, se ocupan de la administración y de los presupuestos locales, que luego se someten a instancias superiores. La capital es Pyongyang, al sudoeste del país.

Vista nocturna del monumento a la fundación del Partido Coreano de los Trabajadores en Pyongyang.

Forma de gobierno y partidos políticos

El sistema de gobierno se constituye oficialmente como una república democrática popular, a cuya cabeza se encuentra el presidente. La Constitución vigente data de 1948, aunque fue revisada por completo en 1972 y modificada posteriormente en varias ocasiones, la última en 1998.

El brazo ejecutivo recae en el primer ministro, elegido por el presidente, que cuenta con un gabinete de ministros. En la práctica, el poder lo ejerce el Partido Coreano de los Trabajadores (KWP), que gobierna sin oposición, ejerciendo su control sobre otras agrupaciones minoritarias como el Partido Chondoist Chongu o el Partido Social Democrático de Corea. Al KWP corresponden todas las actividades políticas y en sus manos está el sistema electoral, basado en el sufragio universal. La edad mínima para gozar de derecho al voto se sitúa en los 17 años.

El poder legislativo unicameral es ostentado por la Asamblea Suprema del Pueblo (Chóego Inmin Hoeui), que propone al primer ministro y a los miembros de su consejo, con excepción del ministro de las Fuerzas Armadas Populares. Sus 687 miembros, pertenecientes al KWP, son elegidos cada cinco años por sufragio universal. Asimismo, existe un Comité Central Popular, integrado por 45 miembros.

El sistema judicial, dividido en una corte superior y en varios tribunales de rango inferior, se rige por el derecho civil alemán, aunque adopta elementos del orden judicial de Japón y de las doctrinas comunistas. Por lo general, los jueces también pertenecen al partido gubernamental y son elegidos por la Asamblea Suprema del Pueblo para un periodo de tres años. La oficina del procurador central es la responsable de los procesamientos.

Servicios del Estado

La educación primaria es obligatoria entre los 5 y los 16 años de edad, aunque se imparte sólo en colegios estatales, desde donde se imponen las doctrinas del comunismo. Además de un año de educación preescolar, se imparten cuatro años de educación primaria y seis años de educación secundaria. Los estudios superiores pueden cursarse en instituciones específicas, como la Universidad Kim Il-sung, en la capital.

Los servicios médicos, incluyendo hospitales y clínicas, también son competencia del Estado, aunque hay escasez de facultativos y la calidad no es buena. Existe seguridad social para las mujeres embarazadas y para los trabajadores en situación de baja laboral. El Gobierno también se ocupa de la reconstrucción urbanística destruida durante la guerra y de mejorar la calidad de la vivienda en el ámbito rural.

Historia

Los primeros años de Corea del Norte

Tras su separación formal de Corea del Sur, en 1948 nació la República Democrática Popular de Corea, conocida como Corea del Norte. Desde entonces, el país formó alianza con el Gobierno de China y quedó bajo el radio de influencia de la Unión Soviética, mientras que el estado vecino recibía el respaldo de los Estados Unidos.

El Gobierno fue ocupado por el mariscal comunista Kim Il-sung, quien, un año más tarde, también se convertiría en presidente del Partido Coreano de los Trabajadores (KWP), agrupación que asumiría el poder político y económico del país.

Con la reunificación de las dos Coreas como objetivo prioritario de la política exterior, en 1950 las tropas de Corea del Norte entraron en Corea del Sur con el fin de imponer su soberanía. La guerra se desarrolló durante tres años, en los que cada país contó con el apoyo respectivo de China y los Estados Unidos. La paz de Pan Mun Jon estableció en 1953 una zona desmilitarizada entre ambos estados.

Hacia un estado autosuficiente

A partir de esa fecha, Kim Il-sung se propuso lograr la autosuficiencia (juche) ideológica, política y económica del país. Para ello, en la década de 1960 emprendió sin resultado una serie de planes de desarrollo económico que abordaran la reconstrucción nacional y que aceleraran el proceso de industrialización. De forma paralela, demostrando el totalitarismo del Gobierno, el país comenzó a fortalecer sus aparatos de seguridad, incrementando el armamento y las infraestructuras militares, así como los efectivos de sus tropas.

Pese a los acuerdos de mutua asistencia impulsados por Kim Il-sung con China y la Unión Soviética, en la década de 1970, la reducción de la asistencia de estos países y el aumento de los gastos militares obligaron a la adopción de nuevos planes económicos enfocados en el despegue industrial. El abandono del sector agrícola y el crecimiento demográfico ocasionaron el desabastecimiento de la población, que comenzó a padecer los efectos del hambre.

La tensión con Corea del Sur

Durante toda la década de 1970 y 1980, las relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur resultaron tensas y complejas, afectadas por la intermitente ruptura de las conversaciones entre ambos países sobre una futura reagrupación.

Las relaciones se deterioraron con dos episodios terroristas perpetrados por Corea del Norte en el país vecino ocurridos en 1983 y 1987. Esto también empeoró las relaciones de Kim Il-sung con los Estados Unidos, que seguía considerando a Corea del Norte como un peligro potencial. La debilidad económica del país continuó provocando periodos de hambruna que causaron la muerte a más de tres millones de coreanos.

Sello postal con la imagen del mariscal Kim Il-sung, quien en 1949 se convirtió en presidente del Partido Coreano de los Trabajadores.

En 1991, las dos Coreas firmaron un acuerdo de no agresión y fueron admitidas en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como dos estados independientes. Ese mismo año, la desaparición de la Unión Soviética restó apoyos al país, que, pese a mantener sus vínculos con China, quedó prácticamente aislado del resto del mundo. Los esfuerzos para lograr el acercamiento entre las dos Coreas quedaron interrumpidos con la muerte de Kim Il-sung en 1994, que sería sucedido por su hijo Kim Jong-il.

El conflicto nuclear

El nuevo mandatario heredó un país aislado del resto del mundo y sumido en la pobreza y el hambre. El país firmó un acuerdo con los Estados Unidos por el que Corea del Norte se comprometía a no emplear energía atómica más que para usos civiles. La distensión entre ambos países volvió a romperse cuando, en 1997, un satélite estadounidense desveló la existencia de un programa secreto de Corea del Norte para el desarrollo de armas nucleares. La suspensión en 1999 de las pruebas de misiles nucleares previstas por el Gobierno coreano pareció poner fin a la creciente tensión.

En los inicios el siglo XXI, las esperanzas de terminar con la fricción entre las dos Coreas comenzaron a materializarse con la visita histórica que en 2000 el presidente surcoreano Kim Dae Jung rindió a su colega del norte. Ese año, los deportistas de ambos países desfilaron bajo una misma bandera durante los Juegos Olímpicos de Verano.

Kim Jong-il siguió reafirmándose en su intención de no realizar pruebas con misiles nucleares. Sin embargo, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, el presidente estadounidense George W. Bush volvió a declarar a Corea del Norte como una amenaza para la paz mundial, creando con ello un nuevo clima de hostilidades. En 2003, Corea del Norte se desligó del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, lo que empeoró sus relaciones con el bloque occidental, que en 2005 siguió constatando las tentativas nucleares del país.

Un nuevo anuncio de que los deportistas de las dos Coreas volverían a compartir bandera en los Juegos Asiáticos de 2006 y en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 reabrió la puerta al futuro compartido de ambas naciones. En un gesto más de acercamiento, en mayo de 2007 un tren de pasajeros cruzó la frontera común por primera vez en los últimos 56 años.

En un estado con un inmenso Ejército, la República Popular Democrática de Corea mantuvo su apuesta de provocación en las relaciones internacionales. Así, en 2006 y en 2009, el Gobierno norcoreano ordenó la realización de pruebas nucleares con misiles de largo alcance, que suscitaron la protesta internacional y recrudecieron la imposición de sanciones. Las tensiones remitieron en la segunda mitad de 2009, con un llamamiento de las autoridades de Corea del Norte a reanudar las negociaciones de desnuclearización de la península de Corea.

El conflicto intercoreano se recrudeció desde marzo de 2010 con motivo del hundimiento del barco surcoreano Cheonan, presuntamente por el lanzamiento de un torpedo desde Corea del Norte, mientras patrullaba cerca de las aguas fronterizas. De sus 104 tripulantes, 46 perdieron la vida. El Gobierno estadounidense impuso nuevas sanciones al Estado norcoreano.

En los inicios de la década de 2010, Corea del Norte permaneció sumida en una seria crisis humanitaria, por la escasez de alimentos, a la vez que impulsaba un régimen militarista y mantenía el desarrollo de armamento nuclear. Kim Jong-un sucedió a su padre, Kim Jong-il, como máxima autoridad del estado a la muerte de éste en diciembre de 2011. Varias epidemias en las cabañas de ganado y unas devastadoras inundaciones en julio de 2012 agravaron la hambruna en el país. Aun así, el Ejército de Corea del Norte realizó en ese año y el siguiente varias pruebas con misiles nucleares que provocaron la condena internacional. La imposición de sanciones económicas fue respondida por el Gobierno norcoreano con un endurecimiento de su posición frente a Corea del Sur y ordenó el cierre del complejo industrial conjunto de Kaesong, compartido hasta entonces por las dos Coreas.

El máximo dirigente de la nación, Kim Jong-un, prosiguió con el programa de desarrollo armamentístico que se tradujo en varias pruebas de misiles balísticos de corto y medio alcance. En enero de 2016, el Gobierno de Corea del Norte anunció que había realizado con éxito la primera prueba de explosión de una bomba de hidrógeno, que originó un movimiento sísmico en la región de intensidad 5 en la escala de Richter. Observadores internacionales vertieron dudas sobre la realidad de esta afirmación y sostuvieron que se había tratado de una bomba atómica convencional.

En el orden interno, el Gobierno norcoreano instigó un proceso judicial contra varios opositores políticos, en su mayor parte antiguos dirigentes que habían caído en desgracia tras el nombramiento de Kim Jong-un. Varios de ellos fueron condenados a muerte y ejecutados. Por otra parte, la imposición de nuevas sanciones al régimen norcoreano por parte de los Estados Unidos y otros países agravó una ya deteriorada situación económica en el país. Los problemas de abastecimiento se agudizaron a causa de una sequía extendida a lo largo del año 2015.

En política interior, Kim Jong-un convocó en mayo de 2016 la celebración del primer congreso del Partido de los Trabajadores que tenía lugar en el país desde el año 1980. Los observadores políticos determinaron que, con esta convocatoria, el dirigente norcoreano pretendía fortalecer su poder al frente de la jefatura de la nación.

Al mismo tiempo, el ejército norcoreano realizó diversas manifestaciones de fuerza militar. En el mes de agosto, un submarino de Corea del Norte disparó un misil balístico KN-11 que recorrió unos 500 km de distancia antes de caer en el mar del Japón. Al mes siguiente, las autoridades norcoreanas declararon que habían realizado una nueva prueba de su armamento nuclear, de extraordinaria fuerza destructiva. Estas maniobras fueron recibidas con inquietud por Corea del Sur y Japón, así como por las autoridades de los Estados Unidos.

En 2018, Kim Jong-un declaró públicamente que Corea del Norte había completado su programa de fabricación de armas nucleares y afirmó que la principal intención de su acción de gobierno sería fomentar el desarrollo económico interno. Este anuncio fue recibido con inquietud en los países de la región y motivó al mismo tiempo la intensificación de las sanciones contra el régimen norcoreano, al tiempo que se abrían negociaciones con los Estados Unidos y la vecina Corea del Sur para intentar suavizar la tensión. En abril de ese año, Jong-un fue el primer máximo dirigente norcoreano que cruzó la frontera de Panmujom, en un gesto simbólico, para iniciar conversaciones con su homólogo del sur, Moon Jae-in.

En los meses siguientes, Kim Jong-un y el presidente estadounidense Donald Trump se entrevistaron en Singapur y en Hanoi para hablar sobre planes de desmilitarización de la zona y sobre el posible levantamiento de las sanciones impuestas a Corea del Norte. Poco después, el mandatario norcoreano mantuvo un encuentro con el presidente ruso, Vladímir Putin, en Vladivostok, con el fin de estrechar los lazos militares entre ambos países.

Sociedad y cultura

Dado el aislamiento exterior del país, ajeno a influencias de Occidente, la cultura de Corea del Norte ha alcanzado una identidad propia, de la que han participado las distintas religiones con presencia en su territorio. Sin embargo, las dificultades económicas del país y la represión política interna han terminado por minar el sistema cultural tradicional, que apenas tiene manifestaciones exteriores de tipo individual.

La influencia de la ideología comunista se deja ver en las expresiones artísticas norcoreanas, que sirven como medios propagandísticos del régimen. En la imagen, vista del complejo de monumentos en Mansu Hill (Mansudae). Al fondo, la estatua del líder Kim Il-sung y, tras él, el muro del monumento a la Revolución socialista.

Las únicas expresiones artísticas existentes han servido como medios propagandísticos del régimen comunista, alimentando el nacionalismo.

En la actualidad, las instituciones controladas por el Gobierno, como el Teatro Nacional para las Artes o la Orquesta Nacional, son el único foro de encuentro de los artistas norcoreanos.