Filipinas

La República de las Filipinas es un estado insular conformado por más de 7.100 islas (algunas sólo islotes) de muy diferente tamaño. El archipiélago, situado en aguas del océano Pacífico al sudeste del continente asiático, configura un país de clara tendencia occidentalizante, debida en buena parte a los tres siglos de ocupación española y a los cincuenta años de tutela estadounidense.

Bandera de Filipinas.

Medio físico

Ubicadas entre Taiwán, al norte, y Borneo, al sur, las Filipinas ocupan una superficie total de 300.000 kilómetros cuadrados. Las aguas con las que linda el archipiélago son las del estrecho de Luzón al norte, el mar de Filipinas al este, el mar de las Célebes al sur y el mar de la China Meridional al oeste.

Atendiendo a sus peculiaridades morfológicas, las Filipinas pueden dividirse en tres grandes zonas geográficas: la isla de Luzón, la más grande del país, al norte; en el centro, las islas Bisayas, unas seis mil aproximadamente, de las cuales el archipiélago de Palawan, al oeste, es el conjunto más grande; y al sur, Mindanao, la segunda isla nacional en cuanto a su extensión, a la que acompaña un grupo de otras 400 islas de menor tamaño.

Vista de las «colinas de chocolate» (región de las Bisayas centrales), una peculiar formación geológica compuesta de más de mil colinas prácticamente iguales.

Cadenas montañosas que alcanzan grandes alturas discurren longitudinalmente por la mayoría de las islas del archipiélago filipino. El origen de muchas de estas cordilleras es volcánico, lo que explica los movimientos sísmicos continuos en el archipiélago, así como la riqueza en sustratos de sus suelos. La cordillera Central, que atraviesa la isla de Luzón con una altitud media de 1.800 metros, es la cadena montañosa más importante del país.

Al sudoeste de Manila se encuentra el lago más grande del territorio, el Bay, que, a diferencia de la mayoría, no tiene origen volcánico. Casi todos los ríos del archipiélago filipino fluyen hacia el norte. Entre los más importantes están el Agno, el Cagayán y el Pampanga en Luzón; y el Mindanao y el Agusán en la isla de Mindanao.

La orografía filipina es responsable de frecuentes desastres naturales, en especial erupciones de volcanes activos, terremotos y tsunamis. Además, unas cinco o seis veces al año las islas sufren algún tifón o ciclón, que suelen provocar grandes derrumbamientos.

Vista del río Cagayán (Luzón), uno de los más importantes del archipiélago filipino.

El clima tropical de las islas Filipinas tiene dos únicas estaciones: la seca y la de lluvias. El verano empieza en marzo y termina en junio. Durante estos meses, las temperaturas son altas (llegan a alcanzar los 37 ºC) y el clima es seco. La época de lluvias abarca de junio a febrero y está caracterizada por precipitaciones frecuentes y torrenciales, así como por tifones tropicales. Durante esos meses, la temperatura fluctúa entre los 25 y los 32 ºC, y los niveles de humedad son muy altos.

Flora y fauna

Filipinas se caracteriza por tener una abundante y rica vegetación. Cuenta con más de cien especies arbóreas de interés comercial, de las que se obtiene el caucho, el abacá o la gutapercha. La fauna de este país también es muy variada y extensa, tanto en aves como en especies acuáticas y terrestres. Los animales más característicos son los búfalos salvajes, los cocodrilos, las múltiples especies de monos y gran cantidad de reptiles como las boas o los lagartos.

Sin embargo, la riqueza natural del país se halla afectada por diversos factores de peligro, entre ellos una grave erosión en los suelos, la deforestación incontrolada, la contaminación de las aguas, la polución en los principales centros urbanos y la degradación de los arrecifes de coral.

Ejemplar de tarsero filipino (Carlito syrichta), una especie característica de la fauna de Mindanao y de Bohol.

Población

Demografía

La población filipina, más de 100 millones de personas, se distribuye siguiendo las pautas establecidas por los colonizadores españoles, quienes fundaron pequeñas ciudades o poblaciones alrededor de las cuales se crearon barrios o pueblos, subdivididos a su vez en «sitios». Hoy en día, estos barrios concentran a una media de tres mil habitantes, que viven fundamentalmente del cultivo del maíz, el arroz y la pesca.

La mayoría de las ciudades filipinas han sido fundadas por los españoles y los estadounidenses. Manila fue la capital del país desde la colonización; sin embargo, en 1948, la capitalidad se trasladó a Quezón, un municipio de la metrópoli manileña. Finalmente, en 1976, se unieron Manila, Pasay, Caloocan, Quezón y otros tantos municipios para crear una gran área metropolitana, que se llamó de nuevo Manila.

Las máximas densidades de población se encuentran en la isla de Luzón y es en las costas donde se concentra el mayor número de habitantes. La media de edad en el país es de 23 años y la esperanza de vida alcanza los 68,9.

Debido a las altas cotas de inmigración desde el campo hacia las ciudades, la capital, Manila, registra una alta densidad de población (en su área metropolitana habitan más de once millones de personas). Otras ciudades superpobladas son Davao (más de un millón y medio de habitantes) y Cebú (cerca de los 800.000).

Las elevadas tasas de crecimiento demográfico en Filipinas han llevado al Gobierno a establecer distintos programas de planificación familiar, prestando especial atención a las zonas rurales con la esperanza de solventar el problema de la superpoblación del país.

Los pigmeos fueron los habitantes originarios del archipiélago, aunque hoy en día quedan muy pocos y tienen su hábitat en el interior de la isla de Luzón. La raza malaya, procedente de Indonesia y del sudeste asiático, predomina en el país, donde además se encuentran otros grupos étnicos de menor entidad como indios asiáticos, estadounidenses y españoles.

Lengua

El filipino o tagalo y el inglés son los idiomas oficiales, aunque estas lenguas conviven con otras como el español. Además, existen ocho dialectos muy extendidos por el país, entre los que destacan el ilongo, el cebuano y el ilocano. Hay también mezclas de idiomas, como el chabacano, que resulta de la unión del castellano con el cebuano, y que se habla en algunas zonas de Mindanao y sus alrededores.

Religión

La religión más extendida en la República de las Filipinas es la católica romana, que cuenta con la supervisión de la Iglesia Filipina Independiente, creada en 1902 como respuesta a la presencia excesiva del clero extranjero. Más del 82 % de la población sigue esta fe debido a la colonización española. Conviven además en el país otras religiones minoritarias, como la musulmana, en Sulú, Mindanao y Palawán, o la protestante, establecida por los estadounidenses. Además, existen pequeños grupos budistas y animistas.

Economía y comunicación

Datos económicos

La economía de Filipinas, de libre mercado, se basa sobre todo en la agricultura. Las condiciones climáticas y naturales favorecen el cultivo durante todo el año. El arroz y en menor medida el maíz son los productos que más se cultivan en el país (ambos resultan fundamentales para la dieta nacional). Filipinas es también un importante productor de coco, caña de azúcar, plátano y piña a escala mundial.

Una cuarta parte del archipiélago posee terreno cultivable. Sin embargo, muchas zonas necesitan obras de regadío, lo que ha supuesto importantes reformas agrarias por parte del Gobierno, así como inversiones para implementar las técnicas y las infraestructuras. A pesar de todo, el país no ha conseguido superar un nivel de agricultura de subsistencia y ha tenido que hacer frente a una itinerante explotación ilegal de sus bosques, lo que ha agotado parte de su riqueza forestal.

El sector minero se encuentra muy poco desarrollado, aunque cuenta con importantes reservas de cal, níquel, cobre y plata, y es uno de los más importantes productores mundiales de oro.

La industria pesada no ha alcanzado niveles de crecimiento importantes, ya que el país carece de fuentes energéticas propias. Sin embargo, la industria ligera, en especial la de transformación de alimentos, ha gozado de un fuerte impulso tras el establecimiento en la nación de grandes multinacionales procedentes especialmente de los Estados Unidos y Japón. Aparte de los alimentos envasados y el tabaco, los productos industriales más importantes de Filipinas son los textiles, el calzado y los equipos electrónicos.

El turismo ha vivido durante los últimos años un gran desarrollo, convirtiéndose en uno de los sectores con mayores perspectivas de crecimiento.

En cuanto a las relaciones económico-políticas, Filipinas pertenece a la Comunidad Económica Asia-Pacífico y es miembro fundador de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. Estados Unidos y Japón son los países con los que mantiene un mayor intercambio comercial, aunque durante las últimas décadas se han estrechado las relaciones mercantiles con nuevas áreas mundiales, como la Unión Europea y Oriente Próximo.

El archipiélago no sufrió con la misma fuerza que otras naciones de su entorno la crisis financiera asiática de 1998. Ayudado por las remesas de dinero que recibía de los filipinos residentes en el extranjero, el producto interno (interior) bruto subió en 1999 y en 2000. Un año más tarde, sin embargo, se registró una merma en la economía, que volvió a aumentar, no obstante, entre 2002 y 2005 merced a la mejora en las exportaciones de productos agrícolas y en el sector servicios. La economía filipina sorteó mejor que otras de su entorno geográfico la crisis internacional extendida desde 2008. La baja dependencia de las exportaciones, la mínima exposición al sector bancario internacional y el consumo interno sostuvieron un crecimiento económico que llegó al 7,6 % del PIB en 2010, si bien descendió a la mitad en el año siguiente.

Filipinas cuenta con 256 aeropuertos de tráfico nacional e internacional. Los puertos más importantes son el de Manila y el de Cebú. La notable mejoría experimentada en los últimos años en la red de transportes ha facilitado que la sociedad filipina se haya convertido en una de las más motorizadas de Asia.

Comunicación

Los periódicos filipinos más importantes son el Philippine Star, The Daily Tribune, Philippine Daily Inquirer, Manila Bulletin, Manila Times y Business World. El país cuenta con tres cadenas de televisión, una de ellas de propiedad pública, y cuatro grandes estaciones de radio.

La red de telefonía fija de Filipinas supera los tres millones y medio de líneas, mientras que la móvil rebasa los 94 millones de usuarios. Por su parte, existen en el país unos ocho millones de conexiones a Internet.

Administración y política

División territorial, forma de gobierno y partidos políticos

El territorio filipino se estructura administrativamente en 79 provincias, formadas por 117 ciudades y 1.500 municipios. Las 79 provincias se distribuyen a su vez en 17 regiones.

Filipinas es una república unitaria cuyo presidente está a la cabeza del Estado y del Gobierno y es comandante de las Fuerzas Armadas. Elegido por el voto popular, su mandato dura seis años, durante los cuales asigna y preside su gabinete. El sufragio es universal y se vota a partir de los 18 años.

El Congreso está constituido por el Senado, con 24 senadores que se mantienen durante seis años, y la Cámara de Representantes, compuesta por 212 diputados que actúan en nombre de los distritos y 24 que lo hacen en representación de los partidos políticos. Estos congresistas se mantienen en el puesto durante tres años. Los representantes de ambas instituciones son elegidos también por el voto popular.

A la cabeza del poder judicial se encuentra la Corte Suprema. Su presidente, el máximo cargo jurídico del país, está ayudado por catorce jueces o magistrados que él mismo designa siguiendo las recomendaciones del Consejo Nacional de la Abogacía.

Los partidos filipinos más importantes son la Lucha Democrática Filipina, la Unión Nacional de Cristianos Demócratas, el Partido Liberal, la Coalición Nacional del Pueblo y el Partido de la Reforma del Pueblo.

Servicios del Estado

La obligatoriedad y la gratuidad de la enseñanza elemental de Filipinas, que consta de seis cursos, ha dado como resultado que el país posea uno de los mayores índices (95 %) de alfabetización del sudeste asiático. Además, el archipiélago cuenta con un gran número de universidades, buena parte de ellas ubicadas en el área metropolitana de Manila.

En todas las islas existen hospitales públicos y privados, aunque, una vez más, los más grandes y mejor dotados están en Manila. Las infraestructuras sanitarias han mejorado mucho en los últimos años, lo que ha hecho descender notablemente el índice de mortalidad.

Historia

De los orígenes a la conquista española

La distribución insular de Filipinas favoreció diferentes tipos de organización social, aunque la más común y extendida consistía en pequeñas agrupaciones de personas relacionadas por el parentesco. Estos grupos, conocidos como barangays, formaban una unidad económica y política estable, eran de religión animista y se encontraban bajo las órdenes de un jefe o datu.

Hasta el siglo XV, la población autóctona era nómada y vivía de la pesca y de la caza y de una itinerante agricultura. Fue durante esta centuria cuando una fuerte oleada de inmigrantes musulmanes islamizó el sur del país estableciendo sultanatos.

La época colonial

Fernando Magallanes llegó a las islas del archipiélago en el año 1521, en la búsqueda de una ruta que comunicara América con Oriente. Pocos años después, otro destacado navegante español, Ruy López de Villalobos, bautizaría a las islas con el nombre de Filipinas en honor a Felipe II.

Manila se convirtió en el centro de operaciones comerciales entre España y el lejano Oriente. Durante el siglo XVI tuvo lugar el proceso de colonización y cristianización, que se dio con especial fuerza en las islas del norte y centrales, pero nunca llegó a dominar del todo el sur del archipiélago. Misioneros y religiosos adquirieron especial importancia en esta época, hasta el punto de que en muchas ocasiones eran los únicos representantes de la Administración.

Imagen actual de Manila, la capital del país desde la época de la colonización, momento en que tuvo gran importancia comercial. Hoy día, su área metropolitana es una de las más pobladas del archipiélago.

Progresivamente, la agricultura se fue desarrollando, y los antiguos datus se convirtieron en propietarios de tierras y en una clase con mucho poder. El sistema de encomienda, al igual que en el resto de las tierras conquistadas, fue la base de la colonización económica española. Ésta, sin embargo, no arraigó demasiado en Filipinas, debido en buena parte al ejercicio de las actividades comerciales por ciudadanos chinos.

Aunque el control político de las islas dependía directamente del Virreinato de Nueva España, la enorme lejanía de la capital virreinal (su sede radicaba en la actual ciudad de México) hizo que poco a poco Manila fuera obteniendo mayores cotas de poder. En el siglo XIX, las atribuciones del gobernador general de Manila eran tales que éste se desempeñaba de un modo similar al de un monarca absoluto.

La lucha por la independencia

A finales de la centuria, los hijos de los grandes propietarios de tierras empezaron a viajar a Europa para formarse y educarse en el Viejo Continente; así fue como adquirieron principios liberales y nacionalistas que más tarde se verían plasmados en el ideario independentista.

La primera insurrección del pueblo filipino, encabezada por Emilio Aguinaldo, tuvo lugar en 1896, pero fue sofocada por los españoles; sin embargo, dos años más tarde, y gracias a la ayuda de los Estados Unidos (que eliminaron a la Armada Española en la batalla de Cavite), una segunda insurrección venció a las fuerzas coloniales.

En 1898, tras el Tratado de Paz de París, las islas Filipinas fueron cedidas a los Estados Unidos. Poco tiempo después empezaron los enfrentamientos entre filipinos y estadounidenses, a quienes les costó dos años acabar con la resistencia. Sin embargo, bajo la tutela de la potencia norteamericana, los filipinos consiguieron cierto nivel de autogobierno. Los procesos de alfabetización difundieron el inglés y las políticas de asimilación cultural fomentaron el acercamiento de Filipinas al mundo occidental.

En 1935 se creó la Comunidad de las Filipinas, a la que se dotó de una cierta autonomía. Después, las islas fueron invadidas por los japoneses en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Por fin, el 4 de julio de 1946 se proclamó oficialmente la República de las Filipinas. Su primer presidente fue Manuel Roxas.

Filipinas independiente

La mala situación en la que se encontraban las islas tras el proceso de independencia obligó a los filipinos a solicitar ayuda militar y económica a los Estados Unidos, quienes a cambio pidieron derechos de explotación de los recursos naturales y de creación de bases militares.

Ferdinand E. Marcos salió electo presidente en 1965 y volvió a ser elegido cuatro años más tarde, tras lo que proclamó una nueva Constitución que aumentaba y fortalecía su poder. La situación del país fue empeorando: los movimientos antiestadounidenses, las guerrillas musulmana (Frente Moro de Liberación Islámica, FLMI) y comunista, y la pobreza de la población ocasionaron que en 1972 el Gobierno impusiera la ley marcial, que duraría casi diez años.

Ferdinand e Imelda Marcos, con el entonces presidente estadounidense Lyndon B. Johnson y su esposa, durante su visita oficial a los Estados Unidos en 1966.

El descontento popular aumentó tras el asesinato en 1983 del líder de la oposición, Benigno Aquino, lo que finalmente provocó el declive de Marcos. Tres años más tarde se celebraron elecciones, en las que tanto el presidente Marcos como la opositora Corazón Aquino, viuda del candidato asesinado, se declararon ganadores. Una rebelión militar y civil le dio la victoria a Aquino, quien promulgó una nueva Constitución con la aprobación popular. A pesar de todo, las presiones de guerrillas izquierdistas y de grupos militares continuaron.

En 1996 Fidel Ramos, el nuevo presidente filipino, acabó con más de dos décadas de conflictos al firmar la paz con los independentistas musulmanes de la isla de Mindanao. Dos años más tarde, Joseph Estrada fue electo presidente, hasta que en 2001 fue acusado de corrupción y encarcelado. Su sucesora, Gloria Macapagal-Arroyo, elegida presidenta ese mismo año, tuvo que enfrentarse en 2003 a un golpe militar fallido que pretendía derrocarla. En 2004, Macapagal-Arroyo fue reelegida para cumplir con un nuevo mandato, aunque al año siguiente una crisis política llevó a varios de sus ministros, acusados de irregularidades electorales, a presentar la dimisión. El Gobierno filipino continuó buscando nuevos acuerdos para frenar definitivamente las acciones de los movimientos insurgentes y separatistas.

Las negociaciones entre el Gobierno y las fuerzas rebeldes, en particular el FMLI, prosiguieron durante los años siguientes sin que llegara a alcanzarse un acuerdo definitivo de cese de las hostilidades. En septiembre de 2009, la coalición gobernante hizo público el nombre de su candidato a las elecciones presidenciales que habrían de celebrarse al año siguiente. El designado fue el secretario de defensa Gilberto Teodoro. Con su designación se puso fin a las especulaciones sobre una posible nueva candidatura de la presidenta en curso, Gloria Macapagal-Arroyo.

En las elecciones presidenciales celebradas en mayo de 2010 obtuvo la victoria Benigno Aquino, hijo de la ex presidenta Corazón Aquino, fallecida poco antes. El nuevo mandatario impulsó la continuidad de las negociaciones de paz con los grupos rebeldes activos en distintas zonas del país, en particular con el FMLI. En octubre de 2012, el Gobierno filipino suscribió un acuerdo marco con esta formación, con el ánimo de cerrar un conflicto que se prolongaba desde hacía más de cuarenta años y había costado más de un centenar de miles de vidas. El plan acordado contemplaba la formación de una región autónoma en la zona meridional del país, que contaba con mayoría de población musulmana. Por su parte, el grupo islamista radical Abu Sayyaf no se adhirió al pacto.

La firma en marzo de 2014 de un acuerdo de paz entre el grupo rebelde FMLI y el Gobierno de Filipinas pareció abrir el camino hacia el final de uno de los conflictos más duraderos del continente asiático. Sin embargo, en los primeros meses de 2015 varios enfrentamientos armados entre tropas regulares filipinas y grupos rebeldes musulmanes en la isla de Mindanao dejaron patentes las dificultades de aplicar las condiciones del acuerdo.

En la primera mitad de la década de 2010 varios tifones de violencia inusitada asolaron el territorio filipino. En noviembre de 2013, el tifón Haiyan, uno de los más destructivos de la historia de Filipinas, barrió las zonas centrales del país y provocó la muerte de varios miles de personas, además de un millar de desaparecidos. Cuatro millones de filipinos necesitaron ayuda humanitaria y otros diez millones resultaron damnificados. En octubre de 2015 otro tifón, bautizado como Koppu, afectó a unas 280.000 personas en el norte del país.

En mayo de 2016 se celebraron en Filipinas elecciones presidenciales. El vencedor en los comicios fue Rodrigo Duterte, candidato del Partido Democrático Filipino-Poder Popular. Duterte reunió el 39 % de los votos, con una diferencia amplia sobre el segundo candidato, el liberal Manuel Roxas. El nuevo máximo mandatario filipino se convirtió rápidamente en un personaje controvertido en el panorama nacional e internacional. Defendió un endurecimiento radical de la lucha contra Abu Sayyaf y acciones de contención de la delincuencia en una declarada guerra contra el narcotráfico en la que propugnaba medidas denunciadas por las organizaciones internacionales como contrarias a los derechos humanos. Asimismo, instituyó una política internacional crítica con la administración estadounidense presidida por Barack Obama.

Sociedad y cultura

La principal peculiaridad de la cultura filipina es la fusión de los arraigados elementos occidentales con aspectos genuinos de las civilizaciones autóctonas. Dada su situación geográfica, Filipinas mantiene también lazos consistentes con el pensamiento y el modo de vida orientales.

Tras la conquista española, las manifestaciones literarias se hicieron durante siglos en el idioma de la metrópoli. En español está escrita la obra de José Rizal y Pedro Paterno, las dos mayores figuras de las letras filipinas. Más tarde, la expansión de la lengua inglesa y el tagalo se plasmaron también en la literatura, aunque autores como Claro M. Recto siguieron escribiendo en español hasta bien entrado el siglo XX. Además de estos idiomas, se mantiene un amplio repertorio de obras en la lengua autóctona de cada isla.