India

Uno de los territorios nacionales más extensos de Asia, la India es el segundo país más poblado del mundo, después de China. Dotada de una cultura milenaria en buena parte preservada, en la India se dan cita grandes contrastes: es la mayor democracia del planeta, al tiempo que una nación de enormes desigualdades sociales; está sumida hoy día en muchos aspectos en el subdesarrollo, pero, a la vez, es una de las potencias armamentísticas mundiales; es un lugar donde conviven la mayoría de las religiones del universo, y al mismo tiempo una zona de enfrentamiento entre grupos religiosos y culturales que en no pocas ocasiones se saldan con trágicos balances de víctimas.

Bandera de India.

En la paradoja de la India se alternan la miseria económica de un pueblo sumido en gran parte en la pobreza y la hambruna con la abundancia de recursos naturales, la belleza y riqueza de sus expresiones artísticas, la suficiencia administrativa y el desarrollo tecnológico. La India se presenta como una compleja y riquísima mezcla de elementos culturales, étnicos, políticos y religiosos, elementos que encontraron una perfecta encarnación en la figura del pacifista Mohandas Gandhi, que cambiaría el destino del país y que marcaría un hito en la historia de la humanidad.

Medio físico

La India está situada en la zona meridional de Asia, donde ocupa la casi totalidad de las regiones situadas en el territorio conocido como «subcontinente indio», de dimensiones similares a las de un continente autónomo.

La nación india tiene una extensión de 3.287.590 kilómetros cuadrados. Limita al norte con China (regiones de Xinjiang y Tíbet), Nepal y Bután; al noroeste, con Pakistán; y al este, con Myanmar y Bangladesh. El resto del territorio está rodeado por agua: al este, el golfo de Bengala; al sur, el océano Índico; y al oeste, el mar Arábigo. Por el extremo sudeste, el estrecho de Palk separa la India de Sri Lanka. Al sur de Myanmar, en aguas del golfo de Bengala, se hallan los archipiélagos indios de Andamán y Nicobar.

La superficie ocupada por la India se encuentra aislada de los demás países y territorios asiáticos por las grandes cadenas montañosas que se alzan al norte de la meseta más antigua de la región, conocida como meseta del Decán. La formación geológica del territorio indio se debe a la unión de la antiquísima península del Decán con el continente asiático, unión de la que surgió la cordillera montañosa del Himalaya por el pliegue y la superposición de placas y estratos. Además de esta inmensa cordillera montañosa, el otro elemento geográfico que mejor caracteriza el aspecto físico de la India es una gran llanura, formada geológicamente después de la creación de las grandes cadenas montañosas. Sobre esta llanura se encuentran los tres grandes ríos indios: el Ganges, el Indo y el Brahmaputra. El país debe a estos ríos buena parte de su economía y su agricultura. No en vano la mayoría de las culturas que fueron poblando la India se asentaron preferentemente en sus cuencas.

El territorio de la India, que posee una característica forma triangular, está compuesto por tres regiones bien diferenciadas en lo que a su aspecto se refiere: de un lado se encuentran las zonas montañosas del norte, que separan a la India del Tíbet y del resto del continente asiático; por el centro del país se extiende una gran llanura, denominada «llanura indogangética» por la presencia en su casi totalidad del río Ganges y sus afluentes; al sur se halla la meseta del Decán, que desciende hasta el océano Índico.

Vista aérea de las cumbres del Himalaya, la cordillera más característica de la India.

La formación orográfica más característica de la India es la cordillera del Himalaya, que se levanta al norte del país, donde se sitúa entre las regiones de Cachemira y Assam. Sin embargo, la cordillera no se limita a la mera aglomeración de grandes picos. Las altísimas montañas nevadas se alternan con bellísimos valles, como el de Kullu (Himachal Pradesh) y el de Cachemira, que ocupa el estado de Jammu y Cachemira. Otros valles de especial belleza son el de Katmandú (probablemente uno de los más famosos del mundo, situado ya en territorio nepalí), el del Nainital, el de Shimla y el de Darjeeling. El monte Kanchenjunga (8.598 metros), entre la India y Nepal, es el pico más alto del subcontinente indio. Otros picos indios destacados son el Nanda Devi (7.817 metros), el Kamet (7.756 metros) y el Trisul (7.120 metros). Existen numerosas formaciones de montaña importantes, como los montes Vindhya, que separan el Decán de la llanura indogangética, y los Ghates orientales y occidentales, situados a ambos lados del país. Al oeste se levantan los montes Aravalli, muy importantes desde un punto de vista geológico y arqueológico, ya que se trata de las montañas más antiguas del planeta. Entre las cadenas montañosas del país se extienden inmensas llanuras, como la indogangética, la meseta del Decán y, al norte, el desierto de Thar, también conocido como el «Gran Desierto Indio».

Panorámica del valle de Katmandú, ya en territorio nepalí.

Los tres ríos más importantes de la India tienen su origen en la cadena montañosa del Himalaya. El Indo recorre el territorio de Cachemira, al norte de la nación. El Ganges, asociado indisolublemente a la vida religiosa y cultural de la India, y el Brahmaputra desembocan en el golfo de Bengala, formando conjuntamente un enorme estuario sobre el que se desarrolla una gran actividad social y mercantil.

Además de estos tres ríos, la India se encuentra repleta de pequeñas formaciones fluviales costeras, de reducidas dimensiones, además de los afluentes de los grandes ríos, como el Sutlej, el Ravi y el Beas. También cuenta con ríos importantes en la cuenca del Decán, como el Godovari y el Krishna.

El río Ganges es considerado sagrado por los hindúes y está estrechamente asociado a la vida religiosa y cultural de la India.

La India tiene tres salidas al mar. La bahía de Bengala baña el este del país. Al sur se encuentra el océano Índico, donde, en el extremo sudeste, el estrecho de Palk separa la costa india de la isla de Sri Lanka. Las costas del oeste, por su parte, están bañadas por el mar Arábigo.

En lo que se refiere al clima, la India es un país predominantemente cálido y húmedo, tropical y monzónico. Las montañas de la cordillera del Himalaya, fundamentales en todos los fenómenos geológicos y climáticos del país, impiden la penetración en la región de los vientos gélidos procedentes del norte de Asia. De esta manera garantizan temperaturas elevadas durante la práctica totalidad del año en la mayoría de las regiones del país, exceptuando las zonas altas de la propia cordillera del Himalaya y las de otros sistemas montañosos, donde se alcanzan temperaturas extremadamente bajas. Los monzones, vientos procedentes habitualmente del océano Índico, muy húmedos y variables, propician de manera cíclica copiosas lluvias a lo largo del verano. Debido a todos estos factores, la India es un territorio húmedo, con la excepción de los desiertos de Rajastán y las llanuras de Cachemira, donde prácticamente no llueve a lo largo de todo año. Como contraste se encuentra la costa occidental, en la que las lluvias son muy frecuentes y pueden llegar a producir graves inundaciones, que suelen arrasar la región de manera periódica, sobre todo en la época de los monzones. Lo más característico del clima de la India, además de la humedad y las altas temperaturas, es la brusquedad con la que se producen los cambios atmosféricos, lo que provoca catástrofes de distintos tipos.

En términos generales, el clima de la India es húmedo, salvo en las zonas desérticas. En la imagen, desierto del Thar, en la frontera indo-paquistaní, conocido también como «Gran Desierto Indio».

Flora y fauna

La vegetación de la India es de una inmensa riqueza y exuberancia. Ésta varía de una región a otra, debido fundamentalmente a las diferencias climáticas existentes entre las distintas zonas del territorio. Las junglas tropicales son características de las regiones del oeste; las palmeras son propias de las zonas más secas y desérticas; los bambúes son habituales en los valles de Brahmaputra; mientras que los pinos y otras coníferas abundan en la zona occidental del Himalaya. La India posee además una enorme variedad de flores y plantas, que son más abundantes a orillas del río Ganges. Una de las flores más típicas y apreciadas de la India es la orquídea.

Una de las flores más típicas y apreciadas de la India es la orquídea.

Los animales de la India son muy variados y exóticos. Son característicos de la fauna del país los tigres y las panteras, que se pueden encontrar en los bosques. También es posible encontrar panteras de nieve, que constituyen una bellísima especie única en todo el mundo. Especialmente famoso es también el tigre de Bengala, cuya existencia está relacionada con los dioses según los ancestrales relatos indios, y que metafóricamente refleja, a través de su fisonomía y su comportamiento, el espíritu del país. Asimismo son típicos los elefantes (animales fundamentales para la economía y la cultura indias), además de los búfalos, los cocodrilos, los monos, los osos y las gacelas.

La vaca, tal vez el animal más representativo del país, tiene consideración sagrada, y su sacrificio, así como comer su carne, está absolutamente prohibido. No obstante, su leche se ordeña y, cuando muere, puede emplearse su piel para la fabricación de calzado u otros artículos. Dada su vinculación religiosa, está protegida de cualquier perturbación por las autoridades, por lo que es posible encontrarla mezclada con los automóviles o entre las riadas humanas de las grandes urbes.

Dentro de los abundantes reptiles que se pueden encontrar en la India, tiene una especial relevancia la cobra.

Ejemplar de tigre de Bengala, que simboliza el espíritu de la India y cuya existencia, según los hindúes, está relacionada con los dioses.

Población

Demografía

Mediada la primera década del nuevo milenio, la India se sitúa en unos 1.200 millones de habitantes. Esto convierte al país en un territorio extremadamente superpoblado, lo que acarrea un sinfín de problemas administrativos, sanitarios, alimentarios y de transporte. Este preocupante hecho ha llevado a las autoridades indias a tomar severas medidas con el fin de controlar la natalidad. La población india es, además, muy joven, debido a que la esperanza de vida se sitúa en los 67 años. Así, la media de edad en el país se encuentra alrededor de los 26,7 años.

La población es resultado de una lenta y compleja fusión de un gran número de pueblos y etnias que fueron invadiendo el país a lo largo de su historia. La etnia más antigua aún presente en la India es la denominada veda o indoaria. Otras razas importantes que invadieron el país y se mezclaron con los australoides originales son la árabe y la mongólica. Los caucasianos no llegaron a la India hasta el segundo milenio antes de Cristo, y los dravídicos o melanoides, de aspecto similar a las personas de raza blanca aunque de piel algo más oscura, conforman la segunda etnia más antigua y característica del país, si bien desde hace miles de años se mezclaron con los vedas. De hecho, el mestizaje es tan pronunciado en la población india que es difícil ya diferenciar las distintas etnias, cuyos rasgos se han entremezclado hasta volverse muy leves y confusos. En la actualidad, el 72 % de la población es de origen indoario y el 25 % dravídico; el 3 % restante pertenece a otras etnias, entre la que destaca la mongoloide.

Como país poco desarrollado en materia económica, la mayoría de la población de la India vive en el campo, donde se dedica especialmente a la agricultura. No obstante, poco a poco, con la industrialización del país, se hace cada vez más frecuente el traslado de las familias a las grandes ciudades. Entre éstas destacan Mumbai (Bombay), el puerto marítimo más importante de la India y la ciudad más poblada del país, con más de quince millones de habitantes; Delhi, enorme metrópoli que supera los diez millones de almas y en una de cuyas zonas, el área de Nueva Delhi, se ubica la capital de la nación; y Calcuta, la gran urbe oriental, que cuenta con más de cinco millones de ciudadanos. Otras metrópolis importantes son Chennai (Madrás), Bangalore, Ahmadabad, Hyderabad y Jaipur.

Característica esencial de la sociedad india es su milenaria división en castas. El concepto de casta (jati) tiene orígenes religiosos y no equivale a clase en un sentido económico o social. De la pertenencia a una u otra casta deriva un importante número de pautas sociales y formas de comportamiento que afectan a las relaciones entre los individuos. Tradicionalmente, todas las castas (alrededor de 3.000, divididas a su vez en unas 25.000 subcastas) se han agrupado en cuatro grandes bloques: los brahmanes (sacerdotes), los ksatriya (guerreros), los vaishya (comerciantes) y los shudra (siervos). Aparte de estos grupos, están los parias o intocables, gente sin casta. Desde la consolidación en la India de una plena democracia a mediados del siglo XX, el sistema social derivado de las castas se ha relajado bastante. No obstante, sigue siendo esencial para entender la evolución de un país tan complejo.

Lengua

La federación de la India tiene dos idiomas oficiales: el hindi y el inglés. No obstante, se estima que se hablan en el país cerca de trescientas lenguas y dialectos. El principal idioma autóctono de la nación es el hindi, de origen dravídico, que constituye la lengua materna del 41 % de la población. Además, una veintena de lenguas también son oficiales en los distintos estados federados, entre ellas el bengalí, el tamil, el urdu, el gujarati, el oriya, el punjabí, el cachemir, el sindhi y el sánscrito. El urdu, que en su forma hablada es prácticamente igual que el hindi, difiere mucho de éste en su forma escrita. El urdu escrito utiliza el alfabeto persa, usado sobre todo por los indios musulmanes. El hindi, en cambio, se representa en forma escrita a través de caracteres devanagari, procedentes del sánscrito. A su vez, la utilización del sánscrito, aun siendo también lengua oficial, suele limitarse a ceremonias de carácter religioso.

Junto a las lenguas autóctonas, el inglés, como consecuencia de la prolongada presencia de los británicos en el país, está muy extendido. Es, además, el idioma habitualmente utilizado en la administración, los asuntos oficiales, el comercio y los negocios.

Religión

Al igual que sucede con la lengua y con las etnias, las religiones de la India son muy diversas. No obstante, el hinduismo (a veces llamado brahmanismo, si bien existen ciertos matices que las diferencian), profesado por más del 80 % de la población, es, con mucho, la confesión mayoritaria del país. La principal religión minoritaria es la islámica, seguida por algo más del 13 % de los habitantes. Los conflictos, a veces muy graves, entre hinduistas y musulmanes no han sido infrecuentes. Otras religiones mucho más minoritarias son el cristianismo, el budismo, el jainismo, el sijismo y el zoroastrismo, entre otras. Fruto de esta diversidad de credos es la existencia en el país tanto de sociedades patriarcales, en las que el padre de la familia mantiene la autoridad, como matriarcales, en las que son las mujeres las que ostentan la autoridad en la familia.

Relieve que representa a la diosa Durga, una de las formas de Devi, la diosa suprema del hinduismo, religión mayoritaria del país.

Economía y comunicación

Datos económicos

El nivel de vida general de la India es el propio de un país del tercer mundo, a pesar de que se trata de un territorio muy desarrollado en lo que se refiere a industrias, infraestructuras y administración. Esta pobreza es debida sobre todo a la superpoblación, que impide un reparto equitativo de los recursos y que provoca un gran número de problemas sanitarios. Las dificultades surgen a partir del hecho de que en la India el desarrollo económico siempre es inferior al crecimiento demográfico, siempre hay más personas que recursos, de lo que resultan muchas desigualdades sociales, una renta per cápita muy reducida y una muy alta mortandad infantil.

La división de la población en arcaicas clases muy desiguales provoca, además, que, cuando se producen mejoras económicas sustanciales, los beneficios van a parar a las clases menos necesitadas, a las más poderosas, lo que acentúa cada vez más la distancia entre los extremadamente pobres y las clases medias y altas. A esta circunstancia se une el hecho de que la India emplea sus recursos y sus inversiones no sólo para un mayor y más efectivo crecimiento de su economía, sino también para fabricar armamento, bien que apenas repercute de un modo tangible en su masa social.

India sigue siendo un país fundamentalmente agrícola. El sector primario supone el 16,1 % de su producto interno (interior) bruto (PIB) y ocupa a un 49 % de la población trabajadora. Casi un tercio de la superficie empleada para cultivar se dedica a la cosecha de cereales, como el arroz, el trigo o el maíz. El cultivo de este tipo de productos es fundamental, ya que la gran mayoría de la población es vegetariana por motivos religiosos.

Sin embargo, los escasos recursos económicos destinados al crecimiento de la agricultura, la pobre calidad de la gran mayoría de los suelos y la explotación indiscriminada de los terrenos a lo largo de los siglos han producido un desgaste de los recursos agrícolas y de la flora. Esto hace que el ya de por sí devastador efecto de las lluvias monzónicas sea más marcado y que las catástrofes naturales que merman el rendimiento de la economía se hayan convertido en fenómenos cíclicos.

La India posee también un gran potencial para el desarrollo de la actividad ganadera, ya que tiene un gran número de reses. Sin embargo, el aprovechamiento de la ganadería es muy bajo, debido en buena parte a las disposiciones legales-religiosas ya comentadas que prohíben el consumo de carne de vaca.

En lo que se refiere a los recursos mineros, la India es un país bastante rico; sin embargo, una vez más, estos productosestán mal explotados y distribuidos. Por otro lado, el petróleo escasea, por lo que se hace necesario comprar en el exterior la cantidad que el país requiere para abastecer sus necesidades. El Himalaya facilita energía hidroeléctrica, y también se produce energía nuclear en varias centrales repartidas a lo largo del territorio.

La industria india, que representa el 29,5 % del PIB y ocupa a un 20 % de los trabajadores, se dedica mayoritariamente a la producción de cemento, acero, fertilizantes, maquinaria y transporte, sectores en los que la producción nacional es autosuficiente para abastecer la demanda interna. En el campo industrial destaca además la ya comentada producción armamentística, a la que la nación india, una potencia mundial del sector, dedica el 2,5 % de su PIB.

Una de las actividades económicas más características de la región es la exportación de especias, piedras preciosas y semipreciosas, té y calzado. La exportación de especias y piedras preciosas se hace a través del mar, siendo los puertos de Calcuta, Chennai, Mumbai y Orissa los más importantes.

El transporte a través de los ríos es el más económico, por lo que se utiliza con mucha frecuencia. Las redes ferroviaria y de carreteras están perfectamente enlazadas y desarrolladas, sobre todo en la llanura indogangética. Por el país se extienden más de sesenta mil kilómetros de vías ferroviarias y cerca de cuatro millones de kilómetros de carretera. El transporte aéreo también ha alcanzado un importante desarrollo, aunque aún existen aeropuertos en condiciones no del todo seguras. Tres grandes compañías aéreas, Indian Airlines, Air India y Vayudoot, circulan por el espacio aéreo indio. En el país existen unos 250 aeropuertos con instalaciones modernas.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno por mantener bajo su control las diferentes empresas productoras y explotadoras, la privatización es cada vez más evidente en la economía, centrándose la titularidad de las empresas privadas en unas cuantas familias. El 10 % de la actividad bancaria del país es privada. El sector de los transportes, la explotación de petróleo, la minería y la industria pesada tienen carácter público, pero el resto de las actividades económicas son privadas. No obstante, el Estado trata de mantener un férreo control administrativo sobre estas actividades a través de fuertes impuestos y leyes restrictivas, que impiden el desarrollo de una economía privada más competitiva.

Comunicación

El desarrollo de las comunicaciones dentro del país indio está consiguiendo alcanzar un nivel aceptable, gracias sobre todo a la inversión en el sector de capital extranjero. Estas inversiones han sido posibles porque el Gobierno indio ha suavizado las leyes y los impuestos restrictivos contra este tipo de empresas privadas. En la federación hay en la actualidad unos 32 millones de líneas telefónicas y unos 900 millones de teléfonos móviles. Después de pasar mucho tiempo cubriendo únicamente los teléfonos de las grandes ciudades, se ha conseguido llegar hasta las zonas menos desarrolladas del país, con lo que se ha cubierto la práctica totalidad de las regiones. Sin embargo, a pesar de que la cobertura es casi total, la eficiencia no es la misma, ya que existen territorios que por su conformación física impiden establecer cualquier forma de comunicación. En lo que se refiere a las comunicaciones internacionales, el país cuenta con cerca de cien satélites y con varios cables submarinos.

En la India existen más de trescientas emisoras de radio, muchas de ellas de onda corta. Desde que en el año 1992 se rompió el monopolio de la televisión estatal (Doordarshan TV), el número de cadenas no ha dejado de crecer. En la actualidad, los indios pueden ver más de 500 canales de diferentes ámbitos. Destaca la televisión por cable, sector en el que la India constituye uno de los mayores mercados del mundo, con sesenta millones de suscriptores.

El uso de Internet se extiende a más de sesenta millones de usuarios, centrándose éstos sobre todo en las grandes ciudades, en las que se ha alcanzado un mayor desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Los diarios más importantes del país son The Hindustan Times, The Pioneer, The Indian Express y The Asian Age, en Nueva Delhi; The Statesman, en Calcuta; The Times of India, en Mumbai; The Hindu, en Chennai; y Deccan Herald, en Bangalore.

Administración y política

División territorial

India es una república federal dividida en 28 estados, los cuales poseen cierta autonomía que les permite tomar sus propias decisiones relacionadas, por ejemplo, con la educación y la sanidad. Sin embargo, las decisiones de mayor relevancia, sobre todo las de tipo administrativo y de política exterior, son tomadas por el Gobierno central, situado en la capital del país, Nueva Delhi. Los 28 estados que componen la República federal son los siguientes: Andhra Pradesh, Arunachal Pradesh, Assam, Bengala Occidental, Bihar, Chhattisgarh, Goa, Gujarat, Haryana, Himachal Pradesh, Jammu y Cachemira, Jharkhand, Karnataka, Kerala, Madhya Pradesh, Maharashtra, Manipur, Meghalaya, Mizoram, Nagaland, Orissa, Punjab, Rajastán, Sikkim, Tamil Nadu, Tripura, Uttaranchal y Uttar Pradesh.

Existen además 7 territorios, que poseen también sus propias competencias: Chandigarh, Dadra y Nagar Haveli, Damán y Diu, Islas Andamán y Nicobar, Lakshadweep, Pondicherry y Delhi, territorio en el que se encuentra la capital, Nueva Delhi.

Forma de gobierno y partidos políticos

La República de la India, nombre oficial del país, es una unión de estados federales. La Constitución de la Federación de Estados Unidos Indios fue aprobada en 1950, tres años después de conseguir la independencia del Reino Unido. El país está además asociado a la Commonwealth, como consecuencia de la colonización del país por parte del Imperio británico.

Al frente de la nación, aunque ejerciendo funciones más simbólicas y representativas que de Gobierno, se encuentra el presidente de la República. Éste es elegido cada cinco años por un colegio electoral formado por representantes de las dos cámaras del Parlamento federal y de los parlamentos de los estados. Es apoyado en sus funciones por un vicepresidente.

El poder ejecutivo recae sobre el primer ministro y su gabinete. El primer ministro es elegido por la Asamblea del Pueblo (o Cámara Baja) del Parlamento federal en función de las mayorías surgidas en las elecciones legislativas celebradas cada cinco años. Cada uno de los estados de la federación tiene además su propio gobernador, que es elegido por el presidente y por una Asamblea Legislativa.

El poder legislativo reside en el Parlamento, que consta de dos cámaras: el Consejo de los Estados (Rajya Sabha) y la Asamblea del Pueblo (Lok Sabha). El primero está compuesto por 250 miembros, 14 de los cuales son designados por el presidente de la República y el resto por representantes de la Asamblea y de los parlamentos territoriales. Su mandato dura seis años. La Asamblea del Pueblo, que se renueva cada cinco años, cuenta con 545 miembros, elegidos en comicios generales (excepto dos que son nombrados por el presidente).

El poder judicial tiene su cúpula en el Tribunal Supremo. El sistema legal indio se basa en el derecho común inglés. Las normas que afectan a algunos aspectos del derecho civil tienen una aplicación personal, dependiendo de que se apliquen a hindúes, cristianos o musulmanes.

En la India existen multitud de partidos. En la actualidad, los dos más importantes son el Partido del Congreso Nacional Indio, desde 2004 en el Gobierno en coalición con otros grupos, y el Bharatiya Janata, hoy día principal partido opositor, de carácter nacionalista.

Servicios del Estado

Los servicios sanitarios de la India son de carácter público y dependen tanto del Gobierno central como de las administraciones regionales, es decir, de los Gobiernos de los estados que conforman la República. El Gobierno central se encarga de manera especial de hacer frente a las grandes epidemias, frecuentes en el país. También se encuentra entre sus funciones el control de la natalidad, ya que ésta ha terminado constituyendo el principal problema al que tiene que hacer frente la sanidad. El Gobierno central, además, realiza estudios científicos para crear medicinas y fármacos para combatir las enfermedades tropicales. Este tipo de estudios ha avanzado considerablemente en las últimas décadas, gracias sobre todo al desarrollo tecnológico y a la cooperación con otros países. No obstante, siguen constituyendo un grave problema enfermedades como las fiebres tifoideas, la malaria, la hepatitis y la rabia. Se calcula que más de cinco millones de personas padecen el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

En lo que se refiere a la educación pública sucede algo similar a lo que ocurre con la sanidad. Ésta es responsabilidad en principio de cada uno de los estados que componen la República. El Gobierno se encarga de la coordinación de los distintos planes educativos y de los estudios avanzados. Por otro lado, la educación en la India tiene que hacer frente a los problemas que se derivan de su situación demográfica: hay un exceso de estudiantes y hay que intentar dar cabida en un solo plan educativo a un gran número de lenguas distintas. A medida que los estudios se vuelven más específicos y complejos, éstos dejan de depender de cada estado y pasan a ser responsabilidad de la Administración central. En términos generales, la enseñanza pública india ha mejorado sustancialmente en las últimas décadas y ha conseguido llegar poco a poco hasta los grandes sectores más desfavorecidos de la sociedad, como las mujeres y los habitantes de las zonas rurales. Además, la enseñanza es gratuita en prácticamente todo el territorio hasta los 17 años.

Con todo, el índice de alfabetización nacional sólo alcanza a cerca del 60 %, y existen marcadas diferencias tanto entre regiones como por sexos, pues menos de la mitad de las mujeres mayores de 15 años saben leer y escribir.

Entre las principales universidades del país se encuentran la Universidad Musulmana de Aligarh, la Visva Bhatari de Santiniketan, la Hindú de Benarés, la de Hyderabad, la de Shillong y la Jawaharlal de Nueva Delhi.

Historia

Orígenes de la India

Se poseen datos que atestiguan que los primeros hombres prehistóricos que poblaron la India lo hicieron durante la Edad de Piedra. Posteriormente, hacia el año 4000 a.C., con el avance del sector agrícola durante el Neolítico y el consiguiente paso de la sociedad nómada a la sociedad sedentaria, se establecieron los primeros asentamientos importantes. Mil años después se consolidarían las primeras sociedades alrededor de cabañas construidas con cañas y lodo.

Hacia el año 2500 a.C. se desarrolló una de las primeras culturas complejas de la historia de la humanidad. Esta civilización, conocida como la civilización del Indo, duró cerca de un milenio y, según los restos arqueológicos que se han encontrado, se extendía a lo largo de más de tres mil kilómetros entre las regiones del Indo y la actual Mumbai. La civilización del Indo construyó incluso grandes ciudades, entre las que se encuentran dos importantes capitales, hoy día en territorio paquistaní: Mohenjo-daro y Harappa.

Estas civilizaciones utilizaron el hierro y el bronce para fabricar herramientas y armas, y comerciaron con oro y plata con otros pueblos, sobre todo con los asentados en las regiones de Mesopotamia. La lengua que emplearon para comunicarse pertenecía a la familia de las lenguas dravídicas.

Las primeras tribus desaparecieron de forma repentina, sin dejar casi restos de sus actividades. Se piensa que el violento final de toda su cultura, relativamente avanzada, tiene explicación en las invasiones de otras razas y culturas, como la aria, que acabaron con todo su patrimonio.

Los vedas

La civilización de los vedas fue creada por los arios, también conocidos como los «nobles». Se calcula que invadieron el territorio indio hacia el año 2000 a.C., procedentes del noroeste. Cuando llegaron a la India, se encontraron con una cultura ya avanzada. Sin embargo, la superioridad de sus armas hizo que acabasen con la civilización del Indo, haciendo desaparecer todo lo que ésta había construido, además de su lengua y su religión. No obstante, fueron precisamente los arios los que comenzaron a llenar la historia cultural del país con libros de carácter religioso y mítico, en los que relataban las luchas entre los dioses, los antidioses (que protegían a los enemigos) y los hombres. El más antiguo de estos textos es el Rigveda.

Los arios atribuyeron su victoria sobre la civilización del Indo a la ayuda del dios de la guerra, llamado Puramdara. Después se instalaron a lo largo del valle del Ganges. Allí comenzaron a desarrollar una cultura que terminaría siendo el origen de la actual cultura hindú.

Los arios tenían la piel clara y utilizaban el sánscrito para hablar y escribir. El sánscrito es una lengua antiquísima, casi desaparecida y utilizada hoy en la India sólo en ceremonias religiosas. Está emparentado con otros idiomas europeos, como el griego y las lenguas eslavas y germanas. Los arios eran además un pueblo marcadamente religioso y fuertemente estratificado, de tal forma que basaban su organización social, política y económica en las castas, que otorgaban a cada tipo de persona una utilidad y un rango dentro de la sociedad.

Sus creencias religiosas estaban recogidas en unos libros conocidos como Vedas, de ahí que también se les conozca con este nombre. Según sus ideas y creencias, existían fundamentalmente cuatro castas: la de los brahmanes o sacerdotes, la de los guerreros o grandes señores, la de los comerciantes y agricultores/artesanos y la de los siervos o los vencidos. Esta organización en castas tuvo que hacer frente a otras creencias y organizaciones sociales que trataron de acabar con el poder de los vedas, como fue el caso del jainismo, una forma de religión bajo la que se camuflaban los intereses de los comerciantes, que intentaban acabar con la hegemonía de los brahmanes. A pesar de estos intentos por desequilibrar la sociedad de los arios, la estamentalidad de las castas se perpetuó y tuvo una decisiva importancia en la futura conformación de la sociedad india.

La filosofía de los arios, que contemplaba la reeducación de los enemigos vencidos y su incorporación a la sociedad hegemónica de los vedas, tuvo como consecuencia que su sistema de creencias se viese enormemente enriquecido por otros ritos pertenecientes a diferentes culturas. Así, se adoptó el yoga como una forma de relajación y autodominio, pasando a formar parte de los ritos dirigidos por los brahmanes. Los pensamientos y los ritos de los sacerdotes vedas iban siendo recogidos en los Arankayas (libros de relatos mitológicos) y los Upanishads (libros eminentemente filosóficos), y constituyen uno de los documentos escritos más interesantes de la historia de la humanidad por su antigüedad y belleza.

La caída de los vedas. Los aristócratas y los monarcas

En el siglo VI a.C. apareció un personaje singular, que marcaría para siempre el desarrollo de la India y el de muchas otras culturas asiáticas. El profeta Buda predicó su religión, el budismo, a través del territorio indio, infiltrando ideas de gran importancia en la forma de pensar de la sociedad.

A partir de ese momento, el poder de los sacerdotes vedas fue sustituido por el poder de los aristócratas, los cuales convirtieron los territorios en pequeñas monarquías. La organización social y cultural de las regiones pasó a basarse fundamentalmente en el comercio con otros pueblos. El budismo y el jainismo, opuestos a la religión veda de los brahmanes, comenzaron a imponerse en la India gracias al poder de los comerciantes, que lo empleaban como una forma de dominio político, económico y social.

A mediados del siglo IV a.C., el conquistador macedonio Alejandro Magno llegó a la India. Con él llevaba elementos de la cultura griega que dejarían una marca indeleble en el desarrollo de la cultura indostánica.

Los brahmanes, por su parte, no desaparecieron de la cultura de la India. Vivían al margen de los comerciantes y los guerreros, pero siguieron teniendo una gran relevancia en los ritos y en las creencias del pueblo.

La Edad Media y las invasiones musulmanas

Durante la Edad Media, la India estuvo bajo el poder de los guerreros, que se aliaron de nuevo con los brahmanes. Bajo esta nueva situación, los jainistas y los budistas fueron violentamente perseguidos. Se constituyeron estados independientes a lo largo de todo el territorio y las castas se multiplicaron, reflejando de esta manera la actividad económica de la región, que era cada vez más compleja. A pesar de las persecuciones a los disidentes religiosos y políticos, los brahmanes adoptaron dentro de su religión un gran número de ritos y creencias pertenecientes al jainismo y al budismo, dando así lugar al hinduismo.

La religión más extendida en el país incluía ya elementos tan característicos de la actual India como el pacifismo y el vegetarianismo. La religión hinduista se estructuraba alrededor de tres dioses, los cuales reflejaban tres aspectos esenciales en la cultura india: por un lado, Brahma, creador del mundo; por otro Visnú, protector y benefactor de la humanidad; y por último Shiva, dios de la guerra. Los tres dioses se relacionaban entre sí a través de mitos, leyendas y narraciones, en las que se contaba, por ejemplo, el origen de Brahma y Shiva a partir del ombligo de Visnú. Estos dioses se desdoblaban luego en muchas otras divinidades secundarias y particulares. Lo más importante de todos estos dioses y los relatos que los describen es que se correspondían con las estructuras sociales y culturales del país. Dicha correspondencia sigue dándose hoy día.

Pero el hecho más relevante en la Edad Media de la India es la invasión de los musulmanes. Ya en el siglo VII se habían acercado tímidamente al país estableciendo pequeñas colonias en la costa. Más adelante se adentraron en el territorio indio siguiendo el curso del Indo y el Ganges. En el año 1206 se estableció en el norte del país el sultanato de Delhi, la primera forma de poder musulmán en la India, que llegaría incluso a resistirse a la invasión de las tropas mongolas de Gengis Kan.

Vista del Taj Mahal (Agra), probablemente el edificio más representativo de la cultura india, muestra de la arquitectura islámica con elementos de otras, como la india y la persa. El emperador Shah Jahan ordenó su construcción en honor a su esposa fallecida y se terminó de construir en 1653.

Sin embargo, aproximadamente dos siglos después, en 1526, el sultanato de Delhi cayó bajo la invasión de Baber, un descendiente del mismo Gengis Kan. Los mongolesestablecieron un nuevo imperio conocido como el del Gran Mogol que duraría hasta el año 1857.

Los musulmanes, sin embargo, no consiguieron hacerse con la totalidad del territorio indio. En el sur del país, en la península del Decán, los reinos hindúes lograron mantener su organización social y económica basada en castas. Mientras tanto, de manera paralela a todos estos hechos, en las costas empezaron a establecerse las primeras colonias europeas de origen inglés, portugués, francés y holandés.

A pesar de que el Imperio del Gran Mogol no desaparecería de manera definitiva hasta mediados del siglo XIX, desde dos centurias antes su poder estaba siendo ya fuertemente contestado. Las colonias europeas habían empezado a tener cada vez mayor protagonismo, lo que acabaría dando lugar al inicio de la colonización británica.

El periodo de la colonización británica

Tras la victoria de las tropas coloniales inglesas sobre los portugueses, el Imperio británico empezó a hacerse con las principales regiones de la India. La victoria de Robert Clive sobre el príncipe Siraj ud-Daula de Bengala en Plassey marcó el principio de la primacía británica en el país. A partir de ese instante, el territorio indio comenzó a sucumbir ante el poder militar y administrativo de los ingleses en sucesivas batallas, dándose por colonizado el país en 1849 tras la ocupación del Punjab. En primer lugar, se hicieron con los territorios del sur, que fueron arrebatados a los franceses, quienes pensaban penetrar por esa misma zona; a continuación colonizaron el centro, y finalmente se hicieron con el norte a través de cruentas batallas contra los afganos y los tibetanos. Fundamental fue también la conquista progresiva de Birmania. Hacia el año 1904 los ingleses se habían hecho con la práctica totalidad del territorio, con la excepción de pequeños principados autónomos en los que resistían los brahmanes y los guerreros.

No obstante, a partir de la creación del Partido del Congreso Nacional Indio se generó una nueva y poderosa conciencia nacional, que suponía una respuesta a la tremenda crisis económica que vivía el país y a la insoportable pobreza del pueblo. La formación de esta fuerte conciencia nacional e independentista encontró en la figura del político pacifista Mohandas Karamchand Gandhi el instrumento perfecto para conseguir llegar a los colonizadores ingleses. La actividad política de Gandhi, basada en la resistencia pacífica, en la no violencia y en la desobediencia civil, parecía que empezaba a dar sus primeros frutos cuando el estallido de la Segunda Guerra Mundial congeló el proceso de diálogo e impidió la formación de un gobierno indio independiente.

Dos personajes indios universales: el político pacifista Mohandas K. Gandhi (a la derecha) junto al poeta Rabindranath Tagore, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1913.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se complicaron nuevamente las negociaciones con los británicos, en esta ocasión por culpa de los conflictos entre los independentistas hindúes y los nacionalistas musulmanes, que reclamaron para sí sus propios territorios y su propia autonomía. El largo proceso de diálogo con los británicos culminó con la creación en 1947 de dos estados independientes: el de la India, que agrupaba los territorios de mayoría hindú, situados en el centro y sur del país; y el de Pakistán, situado en el norte (y una parte en el nordeste) y de mayoría musulmana.

La huella dejada por el Imperio británico en la India fue de vital importancia para el proceso de modernización del país. La administración mejoró sustancialmente, así como las comunicaciones. También fue muy importante la educación de la ciudadanía, que se vio preparada para hacer frente a la tecnología y a las nuevas ideas procedentes de Europa. Todo esto era vital para el desarrollo de una nación que estaba fuertemente condicionada por sus arcaicas creencias religiosas, la superpoblación y los enfrentamientos religiosos y políticos, ya que sin el desarrollo de las tecnologías más avanzadas difícilmente se podía hacer frente a los problemas que azotaban y siguen azotando el país.

La India independiente

Tras la ocupación británica, la India, ya emancipada, siguió mejorando el estado de sus administraciones y sus fronteras. El país fue modernizándose a marchas forzadas para intentar hacer frente a sus problemas económicos y sociales. En poco tiempo se despegó de la situación de subdesarrollo que vivía su nación antes hermana: Pakistán.

Jawaharlal Nehru, que ocupó el cargo de primer ministro de la India desde 1947 hasta 1964, tuvo un papel fundamental a la hora de asentar en el país la democracia y el parlamentarismo, que siguen funcionando en la actualidad. Además, intentó mantener a la República de la India al margen de los grandes conflictos internacionales que se estaban produciendo entre Oriente y Occidente, buscando interminablemente la paz y el entendimiento con todas las formas políticas y con todas las religiones. Tuvo que enfrentarse también a los problemas heredados de la situación arcaica en la que vivían muchas zonas del país. Los excesos demográficos eran más preocupantes que nunca, y a ellos se unían los enfrentamientos religiosos entre musulmanes e hindúes. El sistema social, fruto de la jerarquización a partir de las castas, era demasiado estático y primitivo, pero se resistía a desaparecer. El hambre que sufría la mayoría de la población y los movimientos separatistas liderados por los sijs en el Punjab, así como los problemas derivados de un país difícil de administrar por sus dimensiones, población y clima, se convirtieron en un auténtico reto para la política de Nehru.

Las relaciones entre Pakistán y la India fueron difíciles desde el principio de la independencia de ambos países. En 1947 entablaron una guerra por hacerse con el control de Jammu y Cachemira, zona de notable mayoría musulmana. Al final, la India consiguió hacerse con un precario control sobre el territorio, a pesar de la conformación étnica y religiosa de su población, contraria al hinduismo. En 1965 se repitieron los conflictos.

La hija de Nehru, Indira Gandhi, se hizo cargo del Gobierno desde 1966 hasta 1977. Durante su mandato tuvo que afrontar las grandes crisis de hambruna que se produjeron a lo largo de la década de 1960, así como serios conflictos con Pakistán, que seguían latentes desde la guerra de 1947. En 1971 el Gobierno indio apoyó la independencia de Bangladesh, territorio ubicado en el Pakistán oriental. La ayuda india a los insurrectos desencadenó una guerra abierta entre indios y paquistaníes.

La primera ministra Indira Ghandi (1966) con el entonces presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson.

Fundamental para el desarrollo económico y militar del país, y sobre todo para sus relaciones con las grandes superpotencias, fue el estrechamiento de los lazos comerciales y políticos con la antigua Unión Soviética. En la década de 1970, la URSS mantenía una tensa relación con el resto de las potencias mundiales, y el alineamiento por parte de la India del lado de los soviéticos hizo que muchos países occidentales perdiesen la confianza en la nación india. Fruto de esta relación entre la Unión Soviética y la India fue el desarrollo de la bomba atómica por parte del Gobierno de Indira Gandhi.

A este alineamiento político exterior, que no hizo sino complicar las relaciones internacionales del país, se unió una nueva tendencia opresiva por parte de la primera ministra, que comenzó a perseguir a los opositores del Gobierno, encarcelando a los disidentes de otras tendencias políticas e ideológicas. Esta actitud le costó a Indira su puesto; incluso se abrió una investigación que acabó llevándola a prisión. No obstante, Indira Gandhi volvió a ganar las elecciones en 1980 gracias al amplio apoyo popular que nunca había llegado a perder. La escalada de violencia continuó a lo largo de todo el país y culminó en 1984 con el violento asalto del Ejército indio al Templo Dorado de los sijs, grupo religioso en su mayoría opuesto a la política de la primera ministra. La acción militar provocó la muerte de 300 fieles. Ese mismo año, Indira Gandhi fue asesinada por dos fanáticos sijs.

A la muerte de Indira, su hijo, Rajiv Gandhi, la sucedió en el Gobierno. Éste dio un fuerte impulso a la modernización económica del país, a pesar de lo cual fue derrotado en las elecciones de 1989. Dos años después, Rajiv cayó asesinado por un grupo de insurgentes tamiles mientras hacía campaña de cara a los siguientes comicios.

Durante la década de 1990, la India vivió la alternancia política. Por el Gobierno pasaron diversas coaliciones, encabezadas sucesivamente por las dos principales formaciones políticas, el Partido del Congreso Nacional Indio y el nacionalista Bharatiya Janata. Para la formación de los distintos Gobiernos fueron necesarios pactos y alianzas entre múltiples partidos.

A lo largo de este periodo se siguieron produciendo los levantamientos independentistas en Cachemira y se enquistó la tradicional enemistad entre paquistaníes e indios. A estos levantamientos hay que sumar el desarrollo de la carrera armamentística por parte de la India, que se centró en la fabricación de armas nucleares y en pruebas atómicas, lo que hizo que la tensión entre ambos países se intensificase de manera muy especial en el año 1998. Pakistán, por su parte, reaccionó creando sus propias armas nucleares y realizando sus propias pruebas, lo que generó un gran conflicto en el que tuvieron que mediar las autoridades internacionales, que evitaron lo que podría haber sido una guerra sin precedentes en la historia de la humanidad. Sin embargo, esto no consiguió impedir que en 1999 se volviesen a producir enfrentamientos por el control de los territorios de Cachemira.

El siglo XXI. Primera década

La India entró en el siglo XXI enfrentada a un problema de superpoblación que no paraba de acentuarse. Así, en el año 2000 el país superó la cifra de mil millones de habitantes. Por otro lado, a nivel político, se buscaron soluciones de tipo diplomático para hacer frente a los problemas entre Pakistán y la India. En el año 2004 se produjo un encuentro histórico entre el primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee, y el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, en el que se intentó solucionar a través del diálogo el conflicto de Cachemira. Ese mismo año, tras la victoria en los comicios del Partido del Congreso, Manmohan Singh accedió a la presidencia del Ejecutivo indio. En diciembre de ese año, los archipiélagos de Andamán y Nicobar y la costa del estado de Tamil Nadu sufrieron los embates del tsunami que asoló el sudeste asiático, y que en la India dejó un balance de más de 9.000 muertos. El permanente conflicto político-religioso entre musulmanes e hindúes, con la sombra de Pakistán al fondo, se revivió en los años siguientes en forma de sangrientos atentados perpetrados por islamistas radicales: en 2005, en Nueva Delhi, con 60 víctimas mortales, y en 2006, en trenes de cercanías de Mumbai, donde perdieron la vida más de 180 personas.

Entre tanto, la nación india mantuvo una notable trayectoria en sus índices económicos que la convirtió en uno de los países más pujantes del mundo. En marzo de 2007 alcanzó la cifra de mayor crecimiento económico de su historia, con un 9,4 % interanual. En los años siguientes se produjo una desaceleración dentro del marco global de crisis de la economía. Sin embargo, la cifra de crecimiento del 6,1 % para el año 2009, el más afectado por la crisis, da cuenta de la buena salud macroeconómica de la nación ante las dificultades de los mercados internacionales. La contención del déficit, en parte mediante programas de privatización limitada, y la mejora de las infraestructuras y los niveles de educación se situaron como prioridades de las autoridades económicas indias.

Otro factor importante era la necesidad de garantizar el suministro energético necesario para el crecimiento. El Gobierno indio negoció con el Ejecutivo estadounidense un acuerdo en virtud del cual la India admitiría un mayor control internacional de su programa nuclear militar a cambio del levantamiento de las restricciones impuestas al desarrollo de la tecnología civil en este marco. En diciembre de 2006, el Gobierno de los Estados Unidos había aprobado una ley controvertida para permitir la exportación a la India de reactores y combustible nuclear. En octubre de 2008, este acercamiento se formalizó en un acuerdo nuclear de mayor envergadura. Paralelamente, la nación india intensificó sus contactos con Rusia para el abastecimiento de uranio.

En el ámbito exterior, India y Pakistán acercaron posiciones para suavizar la tensión fronteriza, especialmente peligrosa entre dos países con armamento nuclear. Esta tendencia se vio temporalmente interrumpida con motivo de los graves atentados cometidos en la principal zona turística y de negocios de Mumbai en noviembre de 2008 en los que cerca de 200 personas perdieron la vida. Las autoridades indias acusaron a Pakistán de permisividad con el grupo autor de los ataques.

En la política interna destacó la clara victoria de la Alianza Progresiva Unida, encabezada por el gubernamental Partido del Congreso, en las elecciones generales de mayo de 2009. Esta formación se situó únicamente a 11 escaños de la mayoría absoluta en el Parlamento.

El siglo XXI. Segunda década

Durante los primeros años de la década de 2010, la economía india experimentó un extraordinario auge, que llevó al país a ser considerado uno de los integrantes del grupo BRICS (junto con Brasil, Rusia, China y Sudáfrica) que lideraba un inminente cambio de hegemonía en el orden económico mundial. Tras la crisis financiera internacional que alcanzó al conjunto del planeta, en 2010 la India se recuperó con un notable índice de crecimiento, cifrado en el 8 % del PIB. La fuerte demanda interna en una población que, aunque mantenía altos índices de pobreza y desigualdad social, vivía un importante incremento medio en su nivel de vida, se significó como uno de los motores del éxito económico. Aun así, esta tendencia debía ser matizada, dado que una ralentización en el gasto público y el descenso de la inversión extranjera en los ejercicios posteriores moderaron el crecimiento, al igual que sucedió en otros países del grupo de los BRICS. Para compensarlo, el Gobierno indio impulsó a finales de 2012 un conjunto de reformas económicas dirigidas a corregir los desequilibrios internos y a reducir el déficit público, que comenzaba a considerarse un elemento de riesgo para el desarrollo nacional.

En términos políticos, cabe reseñar el relevo en la presidencia de la nación a raíz de las elecciones presidenciales de julio de 2012. Pranab Mukherjee, del gobernante Partido de Congreso, derrotó en los comicios con claridad a su rival P. A. Sangma.

Por otra parte, un apagón eléctrico a mediados de 2012, el más grave producido en la historia del país, dejó sin suministro a unos 600 millones de personas durante dos días. Los cortes de electricidad formaban parte de la vida cotidiana de la población india. Otro asunto de interés social fue la denuncia, a lo largo de 2012 y 2013, de varios casos de violación en grupo de mujeres en distintos puntos del país. Uno de estos casos, que terminó con la muerte de una estudiante en Delhi en diciembre de 2012, provocó multitudinarias protestas en las principales ciudades indias. Los responsables de la violación fueron detenidos, procesados y, en septiembre de 2013, condenados a morir en la horca.

El nacionalista Bharatiya Janata, principal partido de la oposición desde su derrota en las elecciones generales de 2004, obtuvo una clara victoria en los comicios legislativos celebrados en la India en mayo de 2014. Su triunfo incontestable le concedió mayoría absoluta en el parlamento nacional, y su máximo dirigente Narendra Modi, hasta entonces ministro principal del Estado de Gujarat, accedió a la jefatura del Gobierno. De acuerdo con el lema “desarrollo del país” que había presentado en su candidatura, Modi centró sus primeras acciones al frente del Ejecutivo en la reforma y modernización de las infraestructuras y las instituciones políticas. El impulso de las inversiones extranjeras, la reducción de los excesos burocráticos de la administración india y la mejora de las condiciones de salud e higiene en los grandes núcleos de población se erigieron en objetivos prioritarios de su labor de gobierno.

La política exterior constituyó otro de los ejes básicos en torno a los cuales giró la actuación del nuevo Ejecutivo. El Ministerio de Asuntos Exteriores indio, encabezado por Sushma Swaraj, la primera mujer en el cargo desde los tiempos de Indira Gandhi, participó activamente en el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales en la región del sudeste asiático. En los primeros meses desde su nombramiento, los mandatarios indios visitaron oficialmente Bután, Nepal y Japón, a lo que siguieron viajes de Modi y Swaraj a numerosos países asiáticos, así como a los Estados Unidos, Australia y el Reino Unido.

Prevenida contra el expansionismo territorial de China, la diplomacia india valoró, no obstante, la conveniencia de estrechar lazos comerciales con este país. Con tal propósito, en septiembre de 2014, el presidente chino Xi Jinping cursó una visita oficial a la India. Entre otros acuerdos, China se comprometió a invertir 20.000 millones de dólares en infraestructuras en territorio indio en un plazo de cinco años. Los intercambios bilaterales, la energía nuclear con fines civiles y la exploración espacial fueron otros de los asuntos de interés común debatidos en el encuentro.

La victoria a escala nacional de 2014 del Bharatiya Janata preludió una sucesión de triunfos en varias elecciones estatales. Adquirió especial simbolismo el importante crecimiento electoral experimentado por esta formación en el estado de Jammu y Cachemira, escenario de una enconada disputa territorial con Pakistán y en cuya asamblea duplicó el número de representantes. Sin embargo, el auge del Bharatiya Janata en las preferencias de los votantes se vio contestado en las elecciones a la Asamblea Legislativa de Delhi, en la que el partido Aam Aadmi, abanderado de las campañas contra la corrupción, acumuló 67 de los 70 escaños en disputa.

A lo largo de 2014 y 2015, la economía india mantuvo su pujanza y superó el 7 % de crecimiento anual en el producto interior bruto (PIB). Las reformas introducidas por el Gobierno de Modi reactivaron las inversiones, después de un periodo titubeante que había desembocado en la devaluación de la rupia. A pesar de los desequilibrios internos, los numerosos casos de corrupción y la inestabilidad imperante en los mercados de las materias primas, las perspectivas de la economía india a medio plazo eran vistas con un optimismo moderado por las instituciones internacionales y por los inversores. Para mantener este dinamismo, los expertos reclamaron mejoras en los sistemas de generación y distribución de energía, planes para elevar los niveles generales de educación entre la población y proyectos de inversión en infraestructuras agrícolas y de transportes. La discriminación fáctica de la mujer en el entorno educativo, público y laboral se consideraba un obstáculo para la prosperidad futura de la nación.

Por otra parte, el desarrollo tecnológico indio vivió un acontecimiento histórico en noviembre de 2013, cuando la Organización India de Investigación Espacial (ISRO, por sus siglas en inglés) lanzó su primera misión interplanetaria con destino a Marte. La sonda, denominada Mars Orbiter Mission y conocida popularmente como Mangalyaan, alcanzó la órbita marciana en septiembre de 2014. De este modo, la ISRO se convirtió, después de la soviética, la estadounidense y la europea, en la cuarta agencia espacial que hacía llegar una nave hasta el planeta rojo.

La situación política en la región de Cachemira bajo soberanía india pareció complicarse en la segunda mitad de 2016. En el mes de septiembre, un ataque terrorista contra el ejército indio en la base militar de Uri causó la muerte de 17 soldados y heridas a otra treintena de militares. Este ataque se calificó como el más grave sufrido en la zona en los últimos catorce años. Las autoridades indias acusaron a Pakistán de haber favorecido la agresión y respondieron con bombardeos sobre presuntos objetivos terroristas en territorio paquistaní a finales de ese mismo mes. Por otra parte, la India reforzó su poder militar con un cuantioso contrato de compra de armamento suscrito con Francia, en virtud del cual adquirió 36 cazas modelo Rafale.

Sociedad y cultura

Ciencia y tecnología

La ciencia y la tecnología de la India se centran de manera muy concreta en los estudios destinados a paliar los problemas derivados de la superpoblación y en las investigaciones de la carrera armamentística. También son importantes los estudios científicos dirigidos al desarrollo de la agricultura y la lucha contra las frecuentes epidemias tropicales.

A comienzos del nuevo milenio, el Gobierno indio dedicaba alrededor de una treintena de millones de dólares a estos estudios. En el quinquenio 1999-2003 se publicaron en la India unos cien mil trabajos de orden científico. Casi la mitad de ellos estaban dedicados a disciplinas como la química, la física y la medicina.

Las matemáticas son también fundamentales en la historia de la cultura india, pues el subcontinente fue uno de los primeros territorios, junto con China y Egipto, en desarrollar esta ciencia milenaria. Las matemáticas adquirieron gran relevancia a principios del siglo XX, gracias a grandes científicos como Srinivasa Ramanujan. El matemático indio tuvo que hacer frente a los prejuicios derivados de la arcaica estructura social del país para poder desarrollar todo su talento. Intentó en varias ocasiones viajar al Reino Unido para proseguir con sus estudios, pero el sistema social basado en las castas se lo impidió. Finalmente, gracias a la ayuda económica de varios amigos, pudo marchar a Cambridge, donde fue acogido por la universidad.

Otra gran parte de los esfuerzos de la comunidad científica india se centra en la previsión de posibles catástrofes en la región. Esto se debe a la situación del territorio, propenso a las inundaciones y a los terremotos, y a la precariedad de la higiene y la debilidad de las infraestructuras de las zonas menos desarrolladas, en las que los problemas sanitarios se ven incrementados por la superpoblación. Actualmente se realizan muchos esfuerzos dirigidos a la detección de los problemas derivados de la gripe aviar, así como al estudio de los terremotos que pueden sacudir la zona. Estos trabajos se realizan habitualmente con la ayuda de científicos estadounidenses y organizaciones humanitarias internacionales.

En la ciencia aplicada a los recursos militares, tiene especial relevancia el estudio, desarrollo y fabricación de armas nucleares. Estos estudios comenzaron en la década de 1970 gracias a los acuerdos con la antigua Unión Soviética. La enemistad político-religiosa y los problemas territoriales que existen entre la India y Pakistán han propiciado una escalada armamentística en ambos países que mantiene a toda la comunidad internacional pendiente de cada experimento nuclear que realizan cualesquiera de estos estados. A lo largo de 2005 la India llegó a invertir en armamento y desarrollo militar casi veinte mil millones de dólares.

De manera paralela a todos estos estudios, destaca el continuo esfuerzo de los científicos indios por mejorar la calidad de los suelos del país, con el fin de que las cosechas puedan abastecer a la totalidad de la población. También es especialmente importante la creación de vacunas para combatir las grandes epidemias tropicales que asuelan de manera periódica la nación.

Literatura y pensamiento

La literatura india es de una gran riqueza. A lo largo de la historia del país se han empleado todo tipo de géneros y estilos para abordar las temáticas fundamentales de la cultura hindú. Los vedas fueron los primeros en dejar testimonio de sus ideas a través de complejos tratados filosóficos y de importantes libros de mitología, en los que desarrollaron su visión del mundo empleando tanto conceptos como narraciones de temática fundamentalmente mitológica. Los principales libros de la India védica son cuatro grandes tomos, conocidos como los Vedas, que constituyen un espectacular trabajo creativo elaborado a lo largo de varios siglos.

Posteriormente, y dentro de una tradición más épica y religiosa, destacan el Mahabharata y el Ramayana. El primero de estos volúmenes contiene el libro más célebre e importante de la India, el Bhagavadgita. Esta obra, que sigue teniendo una trascendencia enorme en la cultura del país, recoge las enseñanzas de Krishna a sus discípulos, en un texto esencialmente pedagógico y ético. Ramayana, por su parte, consta de unos 24.000 versos atribuidos al poeta Valmiki que relatan la epopeya del rey Rama. De tema también épico son los Puranas, 18 textos anónimos que versaban sobre mitología y leyendas religiosas.

Kalidasa, que vivió entre los siglos IV y V, es el principal autor de la época clásica. De su obra, escrita en sánscrito, destaca tanto la producción lírica (Raghuvamsa) como la dramática (El reconocimiento de Sakuntala). En los siglos siguientes proliferó el cuento corto, muchas veces en forma de fábula, que fue recopilado en dos títulos fundamentales: el Pañca-tantra y el Brhat-katha. Algo más tarde, en el siglo XVI, surgió la figura del poeta Tulsidas, autor del poema épico en hindi Ramcaritmanas.

A partir del siglo XIX, y fuertemente influenciada por la cultura británica, la literatura india se modernizó de manera sustancial y comenzaron a escribirse libros de poemas, novelas y relatos de temática básicamente política y social. El escritor decimonónico más famoso (autor en lengua bengalí) fue Bankim Chandra Chatterjee, primer novelista indio que alcanzó popularidad lejos de su patria. En los inicios del pasado siglo aparecieron dos destacados autores: el británico de origen indio (y que escribió en la India buena parte de su producción) Rudyard Kipling, autor de la famosa obra El libro de las tierras vírgenes y Premio Nobel de Literatura en 1907, y el poeta Rabindranath Tagore, tal vez el escritor más importante del país, que obtuvo el único Premio Nobel otorgado a un autor específicamente indio, en 1913. Tagore, quien logró que la cultura india se llegase a conocer en todo el mundo, destinó los fondos recibidos a la creación de escuelas y al desarrollo de la educación en su país. En su obra se aúnan la poesía y el pensamiento, en los que refleja el sentir de la cultura hindú más genuina. Emplea además largos pasajes descriptivos en los que evoca los paisajes y las gentes de su tierra.

El escritor indio Salman Rushdie, en 2006, firmando uno de sus libros en Varsovia (Polonia). (Foto Mariusz Kubik. CC BY 2.5).

Una vez obtenida la independencia, resultó fundamental para la preservación de la tradición escrita y para la promoción de la literatura india la creación, en 1954, de la Academia Nacional de las Letras o Sahitya Akademi. En la actualidad, la literatura del país indio vive uno de sus mejores momentos, con autores de proyección internacional como Salman Rushdie o Arundhati Roy.

Las letras indias no pueden comprenderse sin la influencia que la literatura de pensamiento o la pura elucubración filosófica han tenido sobre ellas. En efecto, el pensamiento desarrollado en el país es no sólo fundamental dentro de la historia de la propia nación, sino que también ha tenido gran importancia en la evolución de las filosofías occidentales, como se pone de manifiesto en la influencia que tuvieron los escritos de los vedas en la obra de autores como el pensador alemán Arthur Schopenhauer o de su compatriota el escritor Herman Hesse. Por otro lado, los escritores estadounidenses de las décadas de 1950 y 1960 pusieron particularmente de moda todas las corrientes filosóficas indias que confluyen en el hinduismo, sentando las bases de uno de los aspectos más característicos de la generación hippie. A pesar de que los jóvenes hippies californianos simplificaron el contenido del pensamiento oriental, sí tomaron muchos de sus elementos esenciales, como el vegetarianismo, y llenaron sus conciertos y su entorno vital de pacifismo, sensualidad y colorido. Muchos músicos anglosajones, como los Beatles, transformaron completamente sus vidas viajando a la India y poniéndose en manos de los grandes sacerdotes orientales.

El pensamiento de la India es fruto de la unión de muchas corrientes filosóficas y de muchas religiones, de las que el budismo y el pensamiento de los vedas son las más relevantes. Todas las corrientes filosóficas que penetraron en la nación terminaron uniéndose bajo el hinduismo, la forma de pensamiento-religión más practicada en la India.

El núcleo de la filosofía veda aparece recogido en una serie de libros de gran antigüedad llamados Brahma-sutra o también Vedantasutra. En ellos se describe el mundo, diferenciando lo real de lo aparente. De un lado se encuentra la unidad de todo lo que existe, lo únicamente real, que se llama Brahma o Atma. De otro lado se encuentra el mundo fragmentado de lo que sucede, de lo múltiple, de lo que cambia, que es considerado por los hindúes como aparente, irreal, como algo fantasmagórico que no merece ser considerado como realmente auténtico. El «yo» es para los vedas semejante al Atma o a la unidad esencial; lo que sucede es que el pensamiento tiende a engañar al hombre, haciendo pasar lo aparente por real, confundiendo la unidad con las múltiples apariencias. El velo de Maya es lo que se pone frente a la mirada del hombre para que no sepa distinguir lo uno de lo múltiple y aparente.

Es muy significativo en el pensamiento de los vedas y en la filosofía india en general la libertad que los sacerdotes daban a los creyentes en lo que se refiere al uso de su mente. Si por una parte los brahmaneslegislaban a través del sistema de castas qué era lo que cada hindú debía hacer y cómo debía hacerlo, en el plano del pensamiento dejaban una absoluta libertad a todos los hombres, fuese cual fuese su condición.

El budismo y el hinduismo tienen su origen en las enseñanzas de Gautama Buda. Éstas conforman una filosofía que basa su sentido en la negación del dolor. La principal preocupación del pensamiento budista es que la vida acarrea dolor, sufrimiento y muerte, y la manera que encuentra para solucionar el carácter trágico de la vida es negar su existencia, para así negar también la muerte y el dolor.

La filosofía india, que algunos han defendido como el origen del pensamiento griego, está expresada en forma de mitos o relatos en los que se habla de los dioses y de sus relaciones con los hombres y la realidad humana. El budismo está lleno además de ritos y medios para apaciguar el dolor que produce la vida. La meditación logra separar la mente de cualquier forma de representación mental, lo que la lleva a la sabiduría del Nirvana, y el yoga aparece como una forma de alejarse de lo real a través del empleo de la respiración y la elasticidad del cuerpo. Estas y otras prácticas de origen budista, seguidas en la India desde hace milenios, se han asentado plenamente en occidente en las últimas décadas, si bien despojadas de muchos de sus elementos y significados originales.

Artes plásticas

Como sucede en otras muchas culturas milenarias, las artes plásticas de la India comenzaron a desarrollarse ya en la prehistoria. Los primeros hombres que poblaron el territorio indio llenaron las cuevas donde vivían de pinturas en las que representaban sobre todo escenas de caza. Estas representaciones pictóricas tenían como fin propiciar una buena cacería, eran un medio de buscar la ayuda de los dioses. Así pues, estas pinturas no tienen originariamente tanto un sentido artístico como un sentido religioso o ritual. Constituyen, no obstante, el primer testimonio de una actividad artística en la cultura india.

Las primeras culturas conocidas que realizaron obras artísticas en el país fueron la civilización del Zhob y la civilización del Indo; la primera en el cuarto milenio a.C. y la segunda un milenio después. Es destacable en las expresiones artísticas de las civilizaciones del Indo el desarrollo de la escultura. Se han encontrado sobre todo sellos y pequeñas estatuas esculpidas en bronce, cerámica y piedra.

Posteriormente tuvo un especial desarrollo el arte relacionado con la religión budista, que dio lugar a bellísimos edificios excavados en grutas, particularmente templos y palacios, aprovechando el material que la naturaleza ofrecía a los arquitectos.

En el siglo IV de nuestra era, en un valle de la India noroccidental, los budistas crearon una serie de extraordinarios monasterios en las cuevas de Ajanta. Sobre las rocas de las cavernas pintaron murales con pinturas al agua, alcanzando un virtuosismo y una belleza inusuales para la época. Estos murales tenían una temática fundamentalmente religiosa: relataban la imagen que el budismo tenía del mundo, cómo entendía la integración del hombre y la naturaleza por medio de la serenidad y la paz. Los murales de Ajanta iniciaron una tradición pictórica que posteriormente se extendería por toda Asia. Es muy significativo el uso del simbolismo para representar conceptos, ideas e historias en las que se relata un ideal, la forma perfecta en la que se deben relacionar el hombre y el mundo. Dos siglos después se produciría la fusión de los estilos budista e hinduista, dando lugar a una concepción del arte unificada, propiamente hindú, que sería especialmente notable en el campo de la arquitectura.

A partir del siglo VIII tiene una especial importancia el arte islámico, que tuvo un singular desarrollo hasta el siglo XVI, cuando el poder de los musulmanes comenzó a declinar. Éstos no pudieron evitar el influjo hindú, de tal manera que terminaron empleando para sus edificios elementos propios de la religión que combatían. A este periodo pertenece el edificio más bello y representativo de la cultura india, el Taj Mahal. Se terminó de construir en 1653 en la ciudad de Agra, a pesar de los ataques mongoles. El emperador Shah Jahan ordenó su construcción en honor a su esposa fallecida. Fue tan grande el esfuerzo económico que tuvo que realizar, que al terminar su construcción el emperador fue derrocado. En la actualidad se trata de uno de los edificios más visitados del mundo.

Con la invasión del Imperio británico, el arte hindú se resintió de manera apreciable. Las obras de carácter oficial dejaron prácticamente de realizarse, limitándose las expresiones artísticas autóctonas a la artesanía y a la pintura de carácter popular, en la que se dieron relevantes innovaciones. Estas innovaciones procedieron particularmente del nuevo espíritu nacionalista e independentista del pueblo, que pasó de la pintura simbólica tradicional de la India a una nueva forma pictórica denominada «pintura Compañía». En ella se reivindicaban los valores hindúes frente a la opresión de los ingleses.

Cuando la India recuperó su independencia, su arte pudo volver a todas sus formas tradicionales, a las que se sumaron las nuevas expresiones modernas. A partir de 1947 tiene una gran importancia el surgimiento a lo largo del país de diversas academias y escuelas estatales que tratan de preservar y desarrollar el arte indio. En 1954 fue creada la Academia Nacional de Bellas Artes (Lalit Kala Akademi). La función de esta academia es la de coordinar las expresiones artísticas de los distintos estados que componen el país. También apoya a los artistas indios por medio de certámenes y premios. A lo largo del subcontinente se han creado numerosas escuelas, como la del Progressive Artists Group, ubicada en Mumbai y orientada de manera explícita al arte de vanguardia, a las creaciones más alejadas de las formas tradicionales.

Dentro del arte contemporáneo indio cabe destacar el estilo «furioso», casi expresionista, en el que lo abstracto y lo sugerente se mezclan por medio del elemento mágico, tan propio de la tradición artística del país. Gulam Muhamed Sheikh, Bhupen Khakkar y Vivan Sundaram son algunos de los artistas más representativos de la pintura contemporánea india, en la que cada cuadro, impregnado de cromatismo, parece evocar un inmenso y complejo crisol sobre el que se multiplican las perspectivas sociales. Lo más representativo del actual arte de la India es el eclecticismo, una mezcla de tendencias, materiales, técnicas e ideas de todo el mundo, que, sin embargo, no olvida en ningún momento los orígenes milenarios del arte autóctono.

Patrimonio cultural

Vista del Fuerte Amber, palacio-fortaleza de Jaipur, cuya construcción se inició a finales del siglo XVI.

El patrimonio cultural de la India reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) abarca cerca de una veintena de obras arquitectónicas y artísticas y casi una decena de lugares naturales. Entre los monumentos más representativos del arte civil destaca, en primer lugar, el Taj Mahal, considerado una de las maravillas del mundo. Al arte mogol corresponde otro edificio de la ciudad de Agra, el espectacular Fuerte Amber, y, en Jaipur, los impresionantes restos de Fatehpur Sikri, la que fuera por breve tiempo capital del país. Delhi acoge, por su parte, el mausoleo de Humayun y el recinto islámico del Qtub Minar.

Templo de Kailasanatha, en Ellora, excavado en una roca.

Los monumentos religiosos catalogados en la lista de la UNESCO se extienden por todo el país y se reparten entre los distintos credos que allí se profesan. Budistas son las mencionadas cuevas de Ajanta, así como los monumentos de Sanchi, mientras que al cristianismo pertenece el conjunto de iglesias y conventos de Goa. El arte hindú cuenta con numerosas menciones. Entre las más representativas deben citarse el conjunto de templos de Khajuraho, célebres por sus esculturas eróticas, y las grutas de Ellora y de Elefanta, en el norte del país, y el templo de Brihadisvara en Thajavur y los monumentos en la playa de Mahabalipuram, en el sur.

Diversos parques nacionales de preservación de la vida salvaje, como los de Keoladeo, Kaizaranga o Nanda Devi, y la línea ferroviaria que parte de Darjeeling en dirección al Himalaya son los lugares naturales destacados por la UNESCO.

Artes escénicas y música

El teatro ha acompañado a la India desde sus orígenes hasta los tiempos modernos, siendo una de las formas expresivas más características de la cultura nacional. Dentro de la gran diversidad de formas de las artes escénicas indias, la que ha recibido una mayor consideración ha sido el Kutiyattam, teatro sánscrito que cuenta con varios milenios de antigüedad. Se trata de una forma de representación sacra en la que los gestos realizados con las facciones de la cara constituyen el elemento esencial dentro del espectáculo. Los movimientos de los ojos o la boca son por sí mismos una obra de arte, en la que se siguen unas pautas simbólicas ancestrales. El teatro del Kutiyattam, que ha sido declarado Patrimonio «inmaterial» de la Humanidad por la UNESCO, es representado indistintamente tanto por hombres como por mujeres.

Personaje del Kutiyattam, teatro sánscrito que cuenta con varios milenios de antigüedad.

Por lo que se refiere a la danza, ésta aparece asociada de manera muy íntima al teatro y a los ritos religiosos. Las danzas de la India son variadísimas, tanto en el espacio como en el tiempo, pero han mantenido una serie de constantes. La mayoría de estos bailes nacieron en los templos y en los palacios, y son muy sutiles en lo que se refiere a su ejecución. Cada movimiento, cada gesto, está lleno de sentido, habitualmente religioso. Entre las muchas formas de bailes clásicos indios, inspirados por una larga tradición, se pueden destacar la rasleela, la natya shastra o la odissi, que interpretan la historia del dios Krishna, caracterizadas todas ellas por las posturas quebradas de las bailarinas o devadasi, consideradas en los primeros tiempos como esposas del dios.

Tanto en la danza como en el teatro poseen una fundamental importancia la iluminación y el maquillaje, que transforman a los actores en personajes mitológicos.

Por otro lado, la música de la India, habitualmente ligada tanto al teatro como a la danza, se caracteriza por su trabajada sutilidad. En las melodías indias, a pesar de su aparente monotonía, se obtienen todos los matices imaginables mediante ritmos, variaciones y una gran riqueza instrumental. Esta música se basa en dos conceptos elementales: el raga y el tala. El primero consiste en un conjunto de notas que sugieren estados de ánimo y sentimientos. Pueden ser ragas masculinos y femeninos. Los unos se mezclan con los otros creando armonías llenas de emociones. El tala consiste en la duración de los tiempos y los ritmos, marcados por los bailarines y reforzados por los timbales, que acompañan sus movimientos. Precisamente los timbales, junto al sitar, especie de guitarra cuya caja se fabrica a partir de calabazas, son los instrumentos más usuales en la música india.

Una institución que resultó esencial en la perpetuación de las artes escénicas y de la música de la India fue la Academia de Música, Danza y Drama (Sangeet Natak Akademi), creada en 1953 y centrada de manera especial en conservar los seculares espectáculos teatrales de la historia de la nación.

Cinematografía

Desde los inicios del siglo XX, y al compás que en otras latitudes del planeta, se ha venido desarrollando en la India la actividad cinematográfica. La industria del cine indio, caracterizada por ser a la vez artística y muy lucrativa, ha creado un entramado de formidables dimensiones, hasta el punto de que el cine realizado en la India recibe el nombre de «Bollywood» (por similitud con el Hollywood estadounidense). A pesar de que el cine indio se distribuye casi exclusivamente dentro del país, el interés de otras culturas por el fenómeno ha llevado a la creación de certámenes de este tipo de cine en ciudades como Madrid o Nueva York. Además, la publicidad y el propio cine estadounidense han empezado a tomar elementos estéticos propios del cine de la India.

El cine indio empezó a producirse en el año 1912, en unos estudios construidos en Bombay (la actual Mumbai). En 1913 se exhibió la primera película de ficción, en la que se adaptaba al celuloide un emocionante cuento clásico que hablaba del esfuerzo y el honor. El género mitológico fue el que encontró mayor público en el país en un primer momento, gracias a productores como Dadasaheb Phalke, que financió unas cien películas de este tipo. Hasta los comienzos de la década de 1930 se produjeron también películas históricas, en las que se trataban temas como la historia de la India o el origen y el sentido de edificios tan significativos como el Taj Mahal. Estas primeras películas eran mudas, pero ya en 1931 se estrenó la primera película hablada en hindi, y poco después otras en el mismo idioma y en bengalí. En 1934 se crearon en Madrás (la actual Chennai) unos importantes estudios dedicados a la producción de películas en lenguas tamil y telugu. Hoy día se poseen todos estos datos gracias al Archivo Nacional de Películas de la India, que se encarga de preservar el patrimonio fílmico de la República.

A pesar de que el cine estadounidense había conseguido imponerse sobre el indio a partir del final de la Primera Guerra Mundial, poco a poco los productores locales consiguieron volver a llamar la atención del público. Lo lograron gracias sobre todo al empleo del cine sonoro, que hizo que los espectadores se sintiesen identificados con las distintas lenguas propias del subcontinente. También fue un acierto por parte de los productores el uso de canciones y bailes, que hacían más asequible y divertida la trama. Estas técnicas tuvieron tal éxito que terminaron convirtiéndose en las señas de identidad del cine indio.

A partir de la década de 1940 se empezaron a producir películas con un claro contenido social, que apostaban primordialmente por la modernización del país y por su independencia política, lo que cautivó la atención de los espectadores, preocupados por la deficiente situación social, económica y política de la India.

El cine indio fue mucho más allá de los habituales gustos del público y se acercó a la vanguardia del séptimo arte produciendo películas de autor, al margen de las expectativas comerciales. Satyajit Ray, el más importante cineasta de este género, realizó un cine comprometido en el que entremezclaba las temáticas sociales y existenciales propias de la cultura de su país con un depurado y bello lenguaje cinematográfico. Su film La canción del camino (1955) es considerado por muchos una obra maestra. Ritwik Ghatak es otro de los grandes nombres del cine indio de autor.

Durante la década de 1960 nacieron las estrellas del cine indio, al modo estadounidense. Shammi Kapoo, por ejemplo, se convirtió en un ídolo que arrastraba a millones de seguidores por todo el país. La cinematografía india pasó durante esta época de la temática social que le había caracterizado en sus inicios a temas románticos que pretendían atraer más al público y hacer del cine un espectáculo de masas. Sin embargo, la aparición, en la década siguiente, de graves problemas de orden social y político condujo al cine a una nueva etapa comprometida, lo que tampoco impidió que se siguiesen produciendo películas puramente comerciales.

A partir de la última década del pasado siglo, la industria del cine indio ha buscado con éxito nuevas formas de narrar, empleando las últimas tecnologías para contar tramas novedosas. El cine es en la actualidad una de las industrias más rentables e importantes del país, conocida popularmente como Bollywood.

Deportes y ocio

El ocio de los hindúes se distribuye fundamentalmente entre el cine, los bailes y el deporte. El deporte nacional de la India es el hockey, con el que ha conseguido varias medallas olímpicas. Mayor popularidad aún tiene el cricket. Otros deportes muy populares en la India son el fútbol y el bádminton.

Por otro lado, en lo que se refiere a festividades, el calendario indio está lleno de importantes fiestas y celebraciones, que llenan periódicamente el país de colores y bailes. Las festividades más importantes suelen tener relación con los hitos de la historia de la India y con los grandes momentos y personajes de su mitología y de su religión. Las más destacables son las siguientes: Holi, festival de los colores; Dussehra y Durga Puja, que celebran la victoria del bien sobre el mal; Deepavali, festival de las luces; Pongal, o fiesta de la cosecha del sur; y el Año Nuevo.