Bagdad

En el centro de la antigua Mesopotamia, histórica capital del islam y fabuloso escenario de los relatos de Las mil y una noches, Bagdad recibió en los inicios de su historia el nombre de Madinat al-Salam, “ciudad de la paz”. En cruel contradicción, la capital de Iraq inicia el siglo XXI ensangrentada por las heridas de décadas de totalitarismo y guerras, tratando de renacer de sus cenizas en medio de las dificultades internas e internacionales que la devastan.

Datos geográficos, población y economía

Bagdad se sitúa en el corazón de la llanura que ocupaba la antigua Mesopotamia, a orillas del Tigris, en el lugar de su unión con el río Diyala. Se ubica justo en el punto en el que, aparte de su confluencia en el delta, más se acercan los míticos ríos Tigris y Éufrates.

Distante unos 700 kilómetros del golfo Pérsico, el clima de la región es mediterráneo, predominantemente seco y caluroso. Bagdad y sus alrededores sufrían habituales inundaciones durante la época de lluvias provocadas por los afluentes del Tigris, problema que se solventó a mediados del siglo XX con la construcción de diques. Estas obras permitieron la expansión de la ciudad.

La gran metrópoli se extiende actualmente por ambas orillas del Tigris, con Rusafh en la orilla este y al-Karkh en la oeste, comunicados por numerosos puentes sobre el río. Su germen se encuentra en la margen oriental, un área rectangular limitada por las plazas, antiguas puertas, de al-Mu'azzam al norte y Tahrir al sur.

A su alrededor se encuentran los barrios financieros y comerciales, y zonas residenciales de clase media como al-Sulayj al norte, al-Waziriyyah al oeste o al-Karradah al sur. La expansión en la orilla oeste fue intensa durante el gobierno de Saddam Hussein, ubicándose aquí el palacio presidencial y el barrio de al-Karkh, elegante y exclusivo, reservado para políticos y profesionales.

Bagdad combina la capitalidad del país con la de la provincia del mismo nombre. Acoge, por tanto, las sedes e instituciones del gobierno nacional, como el Consejo de Ministros o la Asamblea Nacional. La política provincial se dirige desde el Ministerio del Interior, mientras que la ciudad como tal es gobernada por el ayuntamiento.

Con sus 5.400.000 habitantes, Bagdad es con mucho el mayor núcleo urbano de Iraq, y uno de los más populosos de Oriente Medio. Un importante aumento de la emigración a partir de la Segunda Guerra Mundial tuvo como resultado un crecimiento desorganizado que convirtió los alrededores de la ciudad en poblados chabolistas apenas dotados de las mínimas infraestructuras, y puso en serias dificultades el abastecimiento de la propia ciudad.

La mayoría de los habitantes de Bagdad son árabes, que conviven con minorías de kurdos, armenios, turcos y afganos. Casi todos los persas, colonia antiguamente numerosa, abandonaron la ciudad durante la guerra contra Irán. La religión oficial es el islam, y aunque la clase gobernante practica la rama sunita, existe una mayoría de chiítas. Hay también significativas comunidades cristianas, sobre todo de asirios y caldeos. La presencia occidental, mínima durante el gobierno de Saddam Hussein, ha vuelto a ser relevante tras la invasión anglo-estadounidense de 2003.

Las clasificaciones étnicas y religiosas son decisivas en Bagdad y determinan la distribución de la ciudad. Las gentes recién llegadas se han establecido siempre no en función de su poder adquisitivo, como ocurre en otras grandes urbes, sino con arreglo a su adscripción racial y religiosa.

Bagdad concentra en su área circundante la principal parte de la industria iraquí, exceptuando la relacionada con la mayor fuente de ingresos del país, el petróleo, cuya industria pesada se sitúa junto a los yacimientos. Fábricas textiles, de piel, alimentación, muebles y maderas, papel, además de químicas, electrónicas y metalúrgicas, llegan a suponer la mitad de la producción nacional.

También las actividades financieras, anteriormente controladas por el gobierno, se encuentran de manera preferente en la capital. Tras la caída del régimen de Sadam Hussein, bancos y entidades financieras extranjeras se han establecido en la ciudad. El comercio, de histórica importancia por la ubicación de la ciudad en un punto privilegiado de las rutas antiguas, continúa siendo la principal actividad económica de Bagdad.

Comunicada con toda Europa a través de Turquía, se une al mundo a través de su aeropuerto internacional, que sirve la compañía Líneas Aéreas Iraquíes. Internamente, es el centro neurálgico de las comunicaciones del país. Se conecta por ferrocarril con todas las ciudades relevantes, así como con el golfo Pérsico, y por carretera con los países de su entorno. Las comunicaciones urbanas son eficaces entre el centro y los suburbios.

Historia

En un enclave habitado probablemente desde el siglo VII a.C., la fundación formal de una ciudad data del año 762 de la era cristiana. En esa fecha al-Mansur, segundo califa de la dinastía abasí, constituyó su nueva capital con el nombre de Madinat al-Salam.

La pequeña ciudad amurallada experimentó un rápido crecimiento, que la convirtió entre los siglos VIII y IX en el centro político, religioso y social de todo el mundo islámico. Considerada la ciudad más rica del mundo, su esplendor se reflejó en los míticos cuentos de Las mil y una noches.

Con la llegada del siglo X, las luchas internas y la disgregación del califato trajeron la decadencia, cuyo protagonismo empezaría a decrecer y se extinguiría definitivamente en 1258, con la invasión de los mongoles de Hulegu, nieto de Gengis Kan. Durante las siguientes centurias, Bagdad languideció como capital provincial de diferentes dinastías turcas. Fue de nuevo conquistada por Solimán el Magnífico en 1534. Desde entonces y salvo una breve ocupación persa, permaneció sometida al yugo otomano hasta la Primera Guerra Mundial.

Tras un breve periodo de dominio británico apoyado por la Sociedad de Naciones, Bagdad recuperó en 1921 la capitalidad del recién creado reino de Iraq, gobernado por la dinastía hachemita. La ciudad asistió a continuación a décadas de inestabilidad política que llevaron primero a la instauración de la república, después a la declaración de un régimen militar dirigido por Saddam Hussein.

Durante este gobierno, Iraq vivió sumido en una serie de guerras: contra Irán, primera guerra del Golfo de 1991 por la invasión iraquí de Kuwait y segunda guerra del Golfo desde 2003 con la ocupación de Iraq por tropas estadounidenses y británicas. Bagdad, como capital de la nación, resultó seriamente dañada, sobre todo por los dos últimos conflictos. La falta de infraestructuras, la escasez de recursos para la reconstrucción y el enfrentamiento armado entre las facciones opuestas fueron factores determinantes y abren un periodo de incertidumbre en la accidentada historia de la antigua ciudad de la paz.

Cultura y servicios

Bagdad es históricamente centro cultural, sede de museos y universidades y cuna de grandes pintores, poetas y escritores. La guerra ha destruido o dañado seriamente gran parte del rico patrimonio artístico de Bagdad. La mezquita y escuela coránica de Mustansiriyyah, de finales de la época abasí, así como numerosos palacios y puentes, han sido también víctimas de los bombardeos. Los robos y expolios practicados en museos y bibliotecas han sido muy comunes, echando a perder los esfuerzos de la ciudad por conservar su historia.

Los servicios básicos, como el agua o la electricidad, han sufrido restricciones durante la reconstrucción civil. La educación y la sanidad, sin embargo, se han visto favorecidas por un gran esfuerzo para mantenerse activas durante la época del bloqueo económico. Un excelente sistema sanitario, reservado anteriormente para la clase dirigente, espera ahora el necesario proceso de recuperación y de democratización tras la posguerra.