Bangkok

    Esta ciudad, capital de Tailandia, se caracteriza por sus contrastes; en ella se pueden encontrar modernos centros comerciales frente a antiguos mercados, enormes rascacielos junto a templos budistas y el tráfico típico de una gran urbe en la vecindad de tranquilos canales. Su nombre deriva de Bang Makok que significa “la ciudad de los ciruelos salvajes”, aunque sus habitantes prefieren llamarla Kung Thep, “la ciudad de los ángeles”.

    Ubicada en el delta del río Chao Phraya, al norte del golfo de Tailandia, el hecho de hallarse a sólo diez metros sobre el nivel del mar hace que sufra periódicas inundaciones. El clima es cálido con temperaturas en diciembre que no bajan de los 25 °C, mientras que en enero siempre sobrepasan los 30 °C. Hay también una temporada de lluvias que se extiende de mayo a septiembre.

    En Bangkok residen 6.355.144 habitantes, según el censo del año 2000. Aproximadamente, el 97 % de la población es de origen thai. Hay también minorías de diversos orígenes; entre ellas destacan los asiáticos, chinos en especial, ciudadanos de origen europeo y otros procedentes de Norteamérica. En las últimas décadas ha aumentado la migración de ciudadanos de otras zonas de Tailandia hacia Bangkok, por lo que un cuarto de la actual población de la ciudad está conformado por habitantes originarios de otras regiones del país. Como característica demográfica es notoria la juventud de los habitantes, ya que el sesenta por ciento de ellos son menores de treinta años. En cuanto a religión el credo ampliamente mayoritario es el budismo.

    En la economía tailandesa la agricultura siempre ha sido de importancia fundamental. El arroz es el producto principal y buena parte de su producción se dedica a la exportación. En las últimas décadas otros sectores han tomado un mayor impulso y compiten con la agricultura en cuanto a actividad preponderante. Entre estos sectores se destacan el de servicios y el turismo. Las industrias de mayor desarrollo son las dedicadas al procesamiento de alimentos, al montaje de productos electrónicos, a los materiales de construcción y al sector textil.

    Desde la capital parten carreteras y vías férreas hacia todo el país, que también conectan con países limítrofes como Malasia, Camboya y Laos. Bangkok cuenta además con un aeropuerto internacional, Don Muang, que es el de mayor tráfico del sudeste asiático, y un puerto por el que pasa la totalidad de las importaciones y exportaciones de todo el país. El transporte público dentro de la ciudad está compuesto por una red elevada de trenes, autobuses, un metro de reciente inauguración (año 2004) y los populares tuk-tuk, los moto-taxis.

    Bangkok cobró importancia tras la caída de la primitiva capital de Siam, antigua Tailandia, en manos de invasores birmanos en 1767. La ciudad se proyectó a partir del modelo urbano de la antigua capital y prosperó mediante el comercio con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. A lo largo de la primera mitad del siglo XIX se construyeron nuevos templos budistas, conocidos como wats, que funcionaron también como escuelas, hospitales, bibliotecas y lugares de esparcimiento. El gobierno del rey Chulalongkorn (1868-1910) transformó la ciudad a través de un complejo programa de obras públicas. Se construyeron numerosos edificios públicos y durante las dos últimas décadas del siglo XIX se organizaron los servicios de correos y telégrafos, comenzó a funcionar la red de tranvías eléctricos, se alzaron puentes de estilo francés y el edificio de la Asamblea Nacional, construido a partir de una inconfundible influencia italiana. Durante el gobierno siguiente, el rey Rama VI, inauguró la Universidad de Chulalongkorn y construyó un sistema de esclusas para regular el caudal de los canales. A partir del final de la Segunda Guerra Mundial, Bangkok creció de manera extraordinaria, pero su infraestructura no acompañó este proceso, por lo que actualmente se enfrenta a problemas de vivienda, transporte, comunicaciones, alcantarillado y abastecimiento de agua potable, además de sufrir una intensa polución ambiental.

    En la ciudad hay más de trescientos templos budistas. El de más fama es el Wat Phra Keo; en su interior se halla el Buda de Esmeralda, una figura de 75 centímetros de alto tallada en jade y que es la estatua más venerada del país. Este templo se encuentra dentro del Gran Palacio Real, un complejo de varios edificios de diversos estilos arquitectónicos, desde el tradicional thai hasta el victoriano. También se destaca el templo de Wat Po con la estatua del Buda Reclinado.

    Varias universidades tienen su sede en Bangkok, las más destacadas son la Universidad de Silapakorn, que se especializa en bellas artes, la Universidad Thammasat, que es la de mayor importancia en el sudeste asiático en las carreras de derecho y economía, y la Universidad Chulalongkorn.

    El Museo Nacional de Bangkok alberga restos prehistóricos y objetos artísticos de la edad de bronce y es el más importante de los numerosos museos que alberga la ciudad. Entre las instituciones culturales de relieve se halla la Biblioteca Nacional, el Departamento Nacional de Documentación Thai y la casa de Jim Thompson que presenta la más extensa colección del país de pintura religiosa del siglo XVII junto a diversas esculturas y porcelanas thai y chinas.

    El cine es muy popular y la industria cinematográfica presenta un importante desarrollo; su producción alcanza a varios cientos de películas al año. En el Teatro Nacional de Bangkok se puede asistir a representaciones de khon, la danza tradicional thai; en las ferias, en cambio, son frecuentes las representaciones de una danza más popular y desenfadada, el likai. En cuanto a los deportes, el favorito de la ciudad es la lucha tailandesa, una especie de boxeo en el que se pueden utilizar las piernas.

    Como sitios de interés cabe destacar la antigua capital de Siam, la ciudad de Ayyutaya. Se encuentra a 85 kilómetros al norte de Bangkok y en ella se puede admirar el antiguo esplendor arquitectónico de la región en los restos de numerosos templos y palacios. A cincuenta kilómetros al sudeste de Bangkok se puede asistir al espectáculo del mercado flotante de Damnoen Saduak, el más renombrado de Tailandia, constituido por cientos de barcazas cargadas de frutas, pescado seco, vegetales y comida preparada, que se desplazan lentamente mientras venden sus productos.