Melbourne

    Panorámica nocturna de la ciudad australiana de Melbourne

    Ciudad australiana y capital cultural del país, Melbourne se encuentra en el extremo sudoriental de Australia, a la desembocadura del río Yarra en la zona más septentrional de la bahía de Port Phillip. El casco urbano ocupa una amplia extensión a lo largo de la costa y hacia el interior, donde penetra más de cincuenta kilómetros. La ciudad goza de un clima templado cuyas temperaturas oscilan entre los 13ºC del invierno y los 26º del estío. Administrativamente, Melbourne es la capital del estado australiano de Victoria y cobija a la Melbourne Statistical División, un gobierno local con jurisdicción sobre más de cincuenta ciudades y condados de la región.

    La población de Melbourne es muy heterogénea en cuanto a origen; de hecho, es la ciudad más cosmopolita de la isla, y alcanza los 3.160.171, según el censo de 2001. Sus primeros pobladores fueron británicos e irlandeses. A ellos, se unieron chinos, griegos, croatas, hebreos, italianos, vietnamitas... Italianos y griegos constituyen los grupos más numerosos, siendo también muy significativa la comunidad hebrea, cuyo número se incrementó tras la Segunda Guerra Mundial. Buena parte de la población se confiesa anglicana, seguida de católicos, ortodoxos, protestantes, budistas, taoístas y judíos.

    Melbourne es el centro económico e industrial del sur de Australia. Sus industrias manufacturan alimentos preparados, compuestos químicos y construcciones mecánicas. La agricultura y la ganadería aportan abundantes producciones de trigo y lana dedicadas a la exportación, algo que también sucede con la explotación forestal. No menos importante es la actividad financiera, además del comercio que se desarrolla en el puerto. La ciudad está bien comunicada con el resto del continente por ferrocarril y carretera. Además, por barco se puede llegar hasta la ciudad de Adelaida y la isla de Tasmania. La ciudad dispone de un aeropuerto internacional construido en Tullamarine, a unos veinte kilómetros del centro.

    Aunque desde principios del siglo XIX, diversos exploradores llegaron a la bahía de Port Phillip con intención de crear un asentamiento estable, no fue hasta 1835 cuando el pionero John Batman adquirió a las tribus indígenas medio millón de acres en la bahía a cambio de seis camisas, cuarenta mantas, treinta hachas, treinta espejos, cincuenta tijeras, cien cuchillos, cien libras de harina y doscientos pañuelos. El tratado fijaba el pago a los aborígenes por parte de Batman y sus herederos de un tributo anual de igual cuantía. Dos meses después, John Fawkner alcanzó las orillas del Yarra y se estableció, disputándose con Batman el título de fundadores de una ciudad que adoptó el nombre del primer ministro británico William Lamb, lord Melbourne.

    En sus primeros años, los pobladores de Melbourne se dedicaron a la ganadería extensiva, hasta que, en 1851, se descubrió oro en unas colinas situadas a menos de cien millas de la ciudad. Se desencadenó así una “fiebre del oro” que atrajo a numerosos pobladores que cuadruplicaron el número de habitantes en sólo tres años (de veinte mil a ochenta mil personas entre 1851 y 1854). A mediados del XIX, el puerto de Melbourne era el lugar de paso de una tercera parte del oro extraído en el mundo. El fin de los yacimientos reconvirtió la actividad económica, dando paso a un importante desarrollo del sector primario. En 1889, una grave crisis financiera sumió la ciudad en un estancamiento económico que sólo se superó en los primeros años del siglo XX. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, nuevos inmigrantes llegaron a Melbourne, alimentando su economía e incrementando su condición de crisol humano.

    La vida cultural está representada por las universidades de Melbourne, Monash y La Trobe. Además, abundan museos y centros de arte. Entre los primeros, destacan la Galería Nacional de Victoria, el Museo de Melbourne y los dedicados a la Inmigración, la Policía, el Arte Moderno y las historias china y hebrea. A ellos, se suman galerías de arte, teatros (State Theatre, Playhouse, Studio), la Biblioteca del Estado de Victoria y numerosas instalaciones deportivas y zonas verdes.

    Entre los lugares de interés, destaca el centro financiero, repleto de modernos rascacielos. Las principales calles son Collins Street y Elizabeth Street. Entre ellas, se encuentran los soportales de Block Arcade, las iglesias de los Escoceses y de San Miguel y las torres Rialto. No menos interesantes son Federation Square, frente a la estación de Fliders Street, la catedral anglicana de San Pablo, la catedral católica de San Patricio, el parlamento de Victoria, la plaza de la Ciudad, el centro comercial Royal Arcade, con más de 130 años, el barrio chino y la Pequeña Grecia.