Wellington

    Vista panorámica de la ciudad de Wellintong (Nueva Zelanda)

    Wellington, capital de Nueva Zelanda, está situada en el extremo meridional de la Isla del Norte en la bahía de Port Nicholson, dominando el estrecho de Cook que separa las dos grandes islas del archipiélago neozelandés. La ciudad tiene un clima templado, y está levantada sobre una falla que frecuentemente provoca terremotos.

    La población aproximada es de 183.900 habitantes en la ciudad y 370.000 en el área metropolitana (2005), de los cuales un 70% es de origen europeo, un 8% de origen maorí, un 6% son asiáticos y el resto una mezcolanza de mestizos y razas pacíficas. El cristianismo es la religión dominante, con aproximadamente un 33% de protestantes, un 12,4% de católicos y un 9,4 de otras iglesias. Los dos idiomas oficiales son el inglés y el maorí.

    Wellington es el centro industrial, comercial y de transportes de Nueva Zelanda. Los principales productos industriales son la maquinaria de transporte, los productos alimentarios, químicos, textiles (en especial lana) y de la construcción. Son también muy importantes las actividades derivadas de la administración del gobierno, del turismo y de la actualmente floreciente industria cinematográfica. Desde el puerto marítimo se exportan sobre todo alimentos, lana y madera, y de allí parten los ferries que conectan la ciudad con la Isla del Sur. Wellington tiene también un aeropuerto internacional y es sede de dos universidades, la Victoria y la Massey.

    Entre las instituciones culturales con sede en la ciudad destacan los Archivos Nacionales, la Biblioteca Nacional, la Sociedad Real de Nueva Zelanda (1867), la Galería Nacional de Arte, con colecciones de pintura australiana, europea y neozelandesa, y el Museo Nacional con exposiciones etnográficas. Wellington tiene también bellos edificios de los que cabe destacar el conjunto conocido popularmente como “la colmena”, formado por el antiguo edificio del Parlamento, construido en 1876 en estilo neoclásico y que presume de ser uno de los edificios de madera más grandes del mundo, y el anexo moderno inaugurado en 1977 obra del arquitecto inglés Basil Spence.