Bomba atómica

    Explosión de la bomba atómica en la ciudad japonesa de Nagasaki a finales de la segunda guerra mundial.

    Se denomina bombas atómicas a los ingenios explosivos basados en procesos nucleares. Dado que estos últimos pueden ser de fisión y de fusión, hay, correlativamente, dos clases de estas bombas. Las únicas utilizadas con fines bélicos hasta la fecha han sido de la primera clase. Las del segundo tipo, llamadas bombas de hidrógeno, forman parte de, al menos, los arsenales de los Estados Unidos y de Rusia.

    Las bombas de fisión poseen, como se comprobó trágicamente en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, unos efectos devastadores. Emplean reacciones nucleares en cadena de tipo fisión, esto es, ruptura de los núcleos atómicos pesados en otros más ligeros. El material fisionable empleado son isótopos de uranio (235) y plutonio (239). Ambas clases de isótopos han de encontrarse en un elevadísimo grado de pureza, lo que en los inicios de la investigación nuclear suponía una dificultad difícil de vencer.

    Así, mientras que en la Alemania nazi se iniciaban trabajos para lograr bombas atómicas que supusieran la supremacía militar, en los Estados Unidos se impulsó una iniciativa similar que fue bautizada como Proyecto Manhattan. A diferencia del alemán, el proyecto estadounidense culminó con la producción de dos artefactos: la bomba Little Boy, lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, y la Fat Man, empleada contra Nagasaki tres días más tarde.

    En ambos casos, las bombas estaban basadas en la producción de una reacción en cadena incontrolada. El ingenio lanzado sobre Hiroshima tenía uranio 235 (U-235) y el de Nagasaki, plutonio 239 (Pu-239). La tragedia de estas ciudades se ve incrementada por el hecho de que, de algún modo, sirvieron de banco de pruebas para que el ejército estadounidense analizara cuál de las dos alternativas resultaba más “efectiva”.

    En la bomba Little Boy se transportaban dos trozos de U-235 cuya masa, por separado, era inferior a la masa crítica. Lanzada la bomba, mediante un elemento impulsor, ambos fragmentos se unían, con lo que la masa crítica quedaba superada, iniciándose así la reacción en cadena. En la Fat Man, había un fragmento de Pu-239, inferior a la masa crítica, y varios otros, colocados radialmente, que se incorporaban al central para superar la masa crítica.

    La cifra de muertos en ambas ciudades se ha cifrado en cerca de 200.000. El número de heridos se elevó a 155.000. A ello habría que añadir las desastrosas consecuencias, evidenciadas años más tarde, de las emisiones radiactivas remanentes de las explosiones.

    Las investigaciones nucleares prosiguieron también en el ámbito de la energía de fusión o unión de átomos ligeros para formar otros más pesados. Así, la bomba de hidrógeno (bomba H) está basada en la fusión de dos núcleos de hidrógeno para originar uno de helio. La potencia de la primera de estas bombas que se fabricó multiplicaba por ocho la de Little Boy.

    La proliferación de la fabricación de estas bombas (además de los Estados Unidos y Rusia tienen arsenal atómico declarado el Reino Unido, Francia, China, la India y Pakistán) supone un gravísimo problema para la seguridad del planeta. Además de esta versión, existen otros materiales, conocidos como bombas sucias, que son explosivos convencionales que diseminan material radiactivo para atacar a las poblaciones.