Nanotubos de carbono

    Formas alotrópicas del carbono que se distinguen por poseer una nanoestructura cilíndrica muy flexible y robusta. Estos materiales poseen propiedades extraordinarias que los hacen especialmente aptos para las aplicaciones de nanotecnología, óptica y física de materiales. En particular, cabe destacar su excelente capacidad como conductores térmicos y eléctricos.

    Los nanotubos de carbono, considerados integrantes de la familia de los fullerenos, son largas estructuras huecas, curvas y cerradas, que están confinadas entre láminas de grafeno del grosor de un solo átomo. Aunque existe cierta controversia al respecto, se suele considerar que su descubrimiento corresponde al japonés Sumio Iijima en 1991.

    Estas estructuras se distinguen por su elevada ligereza y porosidad, unida a una alta resistencia mecánica. En consecuencia, los nanotubos de carbono son materiales muy útiles para el refuerzo de las estructuras y la formación de fibras, compuestos y polímeros elásticos, ligeros y resistentes. Además, por su elevada versatilidad se han utilizado crecientemente en electrónica y fabricación de materiales aislantes, conductores y semiconductores, dado que sus propiedades eléctricas pueden modificarse según los parámetros geométricos que se asignen a su estructura tubular. De este modo, constituyen una alternativa provechosa al empleo de cristales líquidos en la industria electrónica.

    Otros de sus usos se producen en la fabricación de ultracondensadores para el almacenamiento de energía en baterías muy ligeras. También se han empleado como sondas de microscopios electrónicos y en biomedicina, en particular como biosensores y elementos básicos de la ingeniería de tejidos, músculos y órganos artificiales.