Diabetes

    Enfermedad crónica caracterizada por la falta total o parcial de una hormona que se denomina insulina, que se produce en una parte del páncreas. Esta hormona se encarga de regular el metabolismo energético. Junto al glucagón tiene como misión mantener las concentraciones de glucosa sanguínea estables y dentro de los límites fisiológicos.

    En la diabetes, al no existir unas concentraciones adecuadas de insulina, existe un mal aprovechamiento de la glucosa que no puede pasar al interior de las células, lo que ocasionará que las concentraciones en sangre estén anormalmente elevadas.

    Existen varios tipos de diabetes:

    • La diabetes gestacional: se desarrolla durante el embarazo debido a los cambios hormonales y fisiológicos que ocurren durante la gestación. Después del parto la situación vuelve a la normalidad en casi todos los casos.

    • La diabetes tipo 1: no se conoce la causa (aunque en ocasiones se han descrito la presencia de determinados virus o de otras enfermedades). En este caso el páncreas no es capaz de producir nada de insulina y debe recibirla por vía exógena (habitualmente en forma de inyección). Su aparición suele ser brusca y a cualquier edad.

    • La diabetes tipo 2: existe un componente hereditario importante, pero además son factores de riesgo la obesidad, la falta de ejercicio y la sobrealimentación, el embarazo o enfermedades concomitantes. En este caso sí existe producción de insulina por parte del páncreas aunque o bien no es suficiente o bien no actúa de un modo adecuado.

    Los síntomas asociados a la diabetes pueden resumirse en:

    • Presencia de glucosa en orina, lo que recibe el nombre de glucosuria.

    • Producción de gran cantidad de orina, lo que se denomina poliuria. Ocurre porque el organismo intenta eliminar de este modo el exceso de glucosa.

    • Excesiva ingesta de agua, conocido como polidipsia, para compensar el exceso de producción de orina.

    • Hambre excesiva, también denominada polifagia. Como no se aprovecha correctamente la energía es necesario un aporte superior.

    • Pérdida de peso, debido al consumo de las reservas energéticas con el fin de obtener energía.

    • Debilidad, cansancio.

    • Problemas graves en procesos avanzados no controlados como cataratas, dificultad en la coagulación de la sangre, alteraciones nerviosas, problemas renales, convulsiones, coma e incluso puede llegar a la muerte

    No existe forma de curar la diabetes pero sí puede controlarse de un modo eficaz para que los pacientes mantengan una vida normal. Para ellos es fundamental, entre otras cosas, conocer todos los detalles de la enfermedad y sus riesgos, mantener una alimentación sana y equilibrada y realizar ejercicio físico regular y moderado, lo que ayuda a mantener los niveles de glucosa en sangre y disminuye el riesgo de enfermedades asociadas.