Geoquímica

    Ciencia que aplica los conocimientos que brinda la Química al estudio de la Tierra, investigando diversos aspectos de ésta.

    La Geoquímica existe desde que fue definida por Christian Friedrich Schönbein en el siglo XIX, aunque el significado que éste dio al término era restrictivo en comparación con el que se le da hoy en día, ya que, según la definición de Schönbein, la Geoquímica se limitaba al estudio de los procesos químicos que tienen lugar en la corteza terrestre.

    No obstante, antes de él, diferentes científicos se habían propuesto el estudio de dicha corteza, aunque las investigaciones realizadas no tuvieron demasiado interés técnico hasta que no fueron establecidos los conceptos de elemento y compuesto químico. No obstante, sin haber llegado a este punto, hay que mencionar diversos trabajos sobre mineralogía correspondientes a la época el mundo griego, en el siglo III a.C debidos a Teofrasto, seguidos de otros efectuados en el mundo romano y en el mundo árabe.

    Los pasos más notables hasta llegar a la situación actual se deben a Georg Bauer, quien en el siglo XVI estableció el concepto de mineral, como especie química definida, a Jöns Jacob Berzelius, que en el siglo XVIII practicó los primeros análisis de minerales y, sobre todo, al ruso Mijail Vasilievich Lomonosov, pionero en observar que ciertos materiales se desplazaban de un lugar a otro, dentro de la corteza terrestre.

    Hoy en día, la Geoquímica estudia, principalmente:

    La composición del planeta Tierra, tanto en lo referente a su corteza, como en lo relativo a sus zonas internas, estableciendo los elementos y compuestos químicos que allí se hallan, tanto en forma cualitativa, como cuantitativa.

    La distribución de esas sustancias en la parte sólida del planeta o litosfera, en sus masas acuosas, marinas y continentales, las cuales constituyen la hidrosfera e, incluso, en la masa gaseosa ligada a la Tierra, denominada atmósfera.

    Los desplazamientos de los elementos constitutivos de la corteza terrestre, las causas que inducen estos fenómenos y el descubrimiento de las leyes que los rigen. Estos estudios no se limitan a la Tierra, en general, sino que se aplican a zonas concretas, definiendo así áreas de máxima probabilidad para encontrar en ellas determinados minerales. Del mismo modo, explican por qué ciertos elementos son compatibles, así el bario y el potasio, mientras que otros muestran una recíproca repulsión, como por ejemplo el telurio y el tantalio.

    El aprovechamiento tecnológico de los materiales terrestres. La minería, la industria petroquímica, las salinas, etc, son ejemplos de ello.

    El impacto sobre los ecosistemas que tienen los cambios naturales en sí y las operaciones de extracción de recursos terrestres, tanto materiales, como energéticos. La minería antes mencionada y la energía de las mareas son ejemplos de este importante aspecto, ya que, en los momentos actuales, tras muchos años obviando el problema de la importante degradación a que el ser humano está sometiendo el medio ambiente de su hábitat, se ha tomado clara conciencia sobre él.

    Para la consideración de todos estos aspectos, los geoquímicos se apoyan en datos aportados por elementos tanto terrestres (rocas, suelos, etc), como procedentes de otras regiones del universo. El estudio de los meteoritos es un ejemplo claro de este segundo caso. Las investigaciones, en términos generales, se llevan a cabo recogiendo las oportunas muestras, analizándolas y estableciendo conclusiones a partir la interpretación de esos análisis.

    Históricamente, la Geoquímica se ha dividido en dos grandes ramas:

    Geoquímica inorgánica. Dedicada, como su nombre indica, al estudio de todas las especies inorgánicas constituyentes de la Tierra, de su abundancia absoluta y relativa, de sus propiedades, etc. Dentro de este apartado, sin ser, ni mucho menos, exhaustivos, podría citarse, como muy importante, la mineralogía, los materiales localizables en el SIAL, en el SIMA, en el NIFE, etc.

    Geoquímica orgánica. Enfocada a la materia orgánica existente en el planeta, su producción y su extracción. Ocupan lugar fundamental en esta rama, por su interés económico y político, los llamados combustibles fósiles, petróleos y carbones, aunque no pueden ignorarse otros aspectos como la formación de arrecifes coralinos.

    En la actalidad, sin excluir totalmente esta división, un tanto simplista, se han añadido campos nuevos que, aunque posiblemente englobables en muchos casos en la división anterior, tienen, por su importancia, entidad propia. En este sentido, puede mencionarse:

    Prospección geoquímica. De gran interés para la minería, determina la geografía mineral de una región y, por tanto, la probabilidad de encontrar en ella determinados recursos, así como la posible viabilidad de su explotación. Al mismo tiempo, estudia las condiciones físicas y químicas para que esos yacimientos puedan haberse constituido. Ello permite establecer el concepto de provincia geoquímica.

    Geoquímica isotópica. Considera los isótopos existentes en los materiales terrestres, los cuales, cuando son radiactivos, permiten datar el cuerpo al que pertenecen. Del mismo modo analiza dichos isótopos bajo el punto de vista de su estabilidad.

    Geoquímica ambiental.  Estudia la influencia en el medio ambiente y sobre los seres vivos de ciertos materiales, tanto cuando se encuentran en estado natural, como cuando se hallan beneficiados por la mano del hombre. Del mismo modo, analizan las transformaciones que otras sustancias o acciones pueden inducir en ellos. Dentro de esta rama de la Geoquímica pueden, a su vez, considerarse tres subdivisiones dedicadas respectivamente a la geoquímica de la contaminación de aguas, suelos y atmósfera.

    Litogeoquímica. Es, como su nombre indica, de manera específica, el estudio de la geoquímica de la litosfera.

    Geoquímica de ambientes tropicales. Analiza, también de manera específica, la distribución de la materia orgánica e inorgánica en dichos ambientes, su meteorización y los sistemas hidrográficos propios de esas regiones.