Biocerámicas

    Las biocerámicas son materiales artificiales de tipo cerámico y naturaleza biocompatible, esto es, compatibles con los tejidos biológicos. En términos generales, las biocerámicas están constituidas por diversos átomos y moléculas como silicio y silicatos, compuestos de calcio y sodio y óxidos de aluminio y de titanio, entre otros. También pueden contener moléculas orgánicas, como polímeros y vidrios artificiales. No obstante, su composición química es muy diversa, adaptada a su finalidad concreta. Las biocerámicas se encuadran dentro del grupo de los denominados biomateriales.

    Existe una amplia variedad de biocerámicas, que se utilizan principalmente en la preparación de implantes dentales y quirúrgicos y en prótesis médicas y ortopédicas. Antes de la aparición de los primeros biomateriales, ya entrado el siglo XX, para estos fines se utilizaban metales inertes de alta pureza, que fueron sustituidos posteriormente por aleaciones especializadas como el vitalio (cobalto con añadidos de cromo, molibdeno y otros elementos). El acelerado avance en la física y la tecnología de los materiales producido a partir de la década de 1960 hizo posible recurrir a sustancias cada vez menos agresivas para su uso protésico y quirúrgico.

    En la historia de los biomateriales cerámicos utilizados en medicina se han sucedido varias fases. En la primera generación se utilizaban compuestos inertes para sustituir tejidos dañados. Estos materiales evolucionaron hacia sustancias bioactivas y biodegradables, en primer lugar dirigidas a reparar los tejidos y, más adelante, también a regenerarlos en situaciones de deterioro biológico. Las actuales biocerámicas se caracterizan por las propiedades de la bioactividad, que les permite unirse directamente al hueso, y la biodegradabilidad, en virtud de la cual se integran y se absorben en la estructura íntima del organismo.

    Los materiales biocerámicos empleados hoy en día cubren una gama muy extensa de aplicaciones. En un extremo se sitúan las biocerámicas inertes, como los óxidos cerámicos, que permanecen básicamente inalterados en contacto con las estructuras biológicas. En el extremo opuesto figuran materiales biocerámicos reabsorbibles que, tras su introducción en el cuerpo en forma de prótesis o implantes, son absorbidos progresivamente por la matriz celular y terminan por incorporarse en los tejidos biológicos. Todos estos materiales, ya sean inertes o absorbibles, pueden tener una estructura inicial rígida o flexible.

    Las biocerámicas poseen una aplicación muy evidente en el ámbito de la odontología, como base para la preparación de implantes dentales, las reconstrucciones maxilares o la reposición de hueso alveolar perdido. También se utilizan en prótesis diversas, en particular en las intervenciones de sustitución de cadera y en otros huesos fracturados o enfermos. Placas óseas, tornillos de fijación o anclajes y separadores para lesiones vertebrales se benefician igualmente del empleo de las biocerámicas. Su empleo en medicina y cirugía se extiende igualmente a recubrimientos de materiales no biocompatibles introducidos en el cuerpo, como los marcapasos o las máquinas de diálisis renal.