Coltán

    El coltán es un mineral metálico de color negro y opaco constituido principalmente por compuestos de niobio y tantalio. El componente de niobio más abundante en el coltán es la columbita, un óxido de niobio con hierro y manganeso. Por su parte, el componente de tantalio es un óxido de este elemento, también con porcentajes variables de manganeso y hierro, que se conoce como tantalita. La denominación de coltán es una abreviatura de las iniciales de estos dos constituyentes: columbita-tantalita.

    El coltán ha adquirido en las últimas décadas una gran importancia industrial debido a sus propiedades excepcionales para la fabricación de componentes electrónicos. Entre estas propiedades destaca su condición de superconductor, que le permite transmitir la corriente eléctrica con un índice de pérdidas extraordinariamente bajo. Además, este mineral presenta una alta resistencia a la corrosión y a la alteración química y mecánica, soporta temperaturas muy elevadas y tiene una alta capacidad de almacenamiento de carga eléctrica.

    Debido a estas cualidades singulares, el coltán se ha hecho fundamental para el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías, en particular en la telefonía móvil y en la fabricación de computadoras y consolas de videojuegos. También se emplea en la industria aeroespacial y en medicina, para fabricar implantes.

    Como contrapartida, el coltán es relativamente escaso en la naturaleza. Los principales yacimientos de este material se encuentran en muy pocos países, entre ellos Australia, Canadá, China y Brasil. Su abundancia en varias naciones africanas, en concreto la República Democrática del Congo, Ruanda, Mozambique y Etiopía, se ha relacionado con el estallido en estos lugares de varios conflictos armados.

    En particular, en la nación congoleña y en la vecina Ruanda se han registrado graves violaciones de los derechos humanos relacionadas con la explotación del coltán. Grupos militares armados y mafias organizadas se han enfrentado por el control de los yacimientos, y los trabajadores empleados en la extracción y el tratamiento del mineral a menudo lo hacen en condiciones de semiesclavitud y absoluta falta de control de las instalaciones. La explotación del coltán en estas regiones supone también una amenaza para el medio ambiente y la fauna autóctona.

    Por otra parte, algunas investigaciones científicas han advertido de que este mineral está asociado en sus menas a algunas sustancias radiactivas, lo cual exigiría el cumplimiento de protocolos estrictos de seguridad para evitar problemas de salud en los trabajadores que lo manipulan. Todo ello ha llevado a las Naciones Unidas a asumir un papel activo en la valoración del estado de la industria del coltán y de sus derivaciones negativas para el desarrollo humano y medioambiental.