Kevlar

    El kevlar es una fibra sintética de poliaramida dotada de alta resistencia. Su denominación corresponde a una marca registrada de un producto fabricado por la empresa estadounidense DuPont. Por sus excepcionales cualidades, en ocasiones se ha comparado con la seda de araña.

    La invención del kevlar, realizada en 1965, se debe a la química estadounidense de origen polaco Stephanie Kwolek, quien trabajó durante cuarenta años para la empresa DuPont. Esta compañía reconoció la extraordinaria contribución de Kwolek con la Medalla Lavoisier. El kevlar fue introducido en el uso comercial en la década de 1970 como sustituto del acero en los neumáticos de los automóviles de carreras. Desde entonces, su uso se ha diversificado y este material ha encontrado aplicaciones en muchos otros campos de la industria y la tecnología.

    En su composición química, el kevlar es una politereftalamida de parafenileno, una sustancia química orgánica. Pertenece, por tanto, a la categoría de los polímeros y, dentro de ellos, a la familia de las aramidas, al igual que el nailon. El kevlar destaca especialmente por su gran resistencia a la rotura lo que, unido a su ligereza, lo hace apto para numerosos usos como alternativa a otros materiales más pesados e igualmente resistentes. Rígido y de alta tenacidad, se mantiene estable a temperaturas inferiores a los 420 grados centígrados (°C) y conserva sus propiedades en condiciones criogénicas de hasta cerca de –200 °C. Además, presenta baja conductividad eléctrica y elevada resistencia al corte, las llamas y las sustancias químicas corrosivas.

    El kevlar se prepara y comercializa en distintas variedades y grados de calidad. La modalidad K-29 se utiliza, entre otros usos, para fabricar cables, cuerdas para escalar, recubrimientos de materiales en sustitución del amianto, chalecos y cascos antibalas y otras ropas de protección y elementos de carrocerías de vehículos. Por su parte, el K-49 se emplea a menudo en combinación con una resina para preparar un material compuesto utilizado en equipamiento deportivo de alta exigencia, cascos de motocicletas o paneles y otros elementos en la industria aeronáutica y aeroespacial.

    Como principal inconveniente, el kevlar se degrada y termina por descomponerse si se somete a radiación ultravioleta (UV). Dado que en la luz solar existe un componente UV importante, este material debe estar provisto de una suficiente protección cuando se utiliza en aplicaciones al aire libre.