Cámara fotográfica

    La cámara fotográfica es el aparato en cuyo interior, mediante la acción de la luz, tiene lugar la impresión de una imagen sobre un material fotosensible. El proceso fotográfico consiste en la captación de una imagen gracias a la luz que penetra, a través de un orificio, en una cámara oscura. Dicha luz incide sobre una superficie sensible en la que, gracias a un proceso químico, la imagen queda fijada.

    Partes y funcionamiento de una cámara réflex de un objetivo.

    Por muy sencilla o compleja que sea una cámara, siempre constará esencialmente de un orificio, situado en su parte delantera, por donde penetra la luz, y el material, o película en las cámaras modernas, que ha de ser impresionado. Los modelos actuales de cámaras disponen además de otros elementos, como el diafragma, el sistema de sujeción y desplazamiento de la película, el visor a través del cual se puede ver la imagen que se va a captar, el objetivo, donde se sitúan las lentes que proyectan la imagen sobre la película, el obturador y el sistema de enfoque de la imagen.

    El diafragma es un dispositivo formado por unas pequeñas láminas superpuestas que pueden moverse para abrirse o cerrarse. Su función es dejar pasar una cantidad mayor o menor de luz hacia la película.

    Próximo al diafragma se encuentra otro dispositivo, el obturador, encargado de regular durante cuánto tiempo la luz incide sobre la película fotográfica. Puede estar situado en el objetivo, caso en el que se denomina central; o bien frente a la película, dentro del cuerpo principal de la cámara, caso en el que es conocido como de plano focal. Al igual que el diafragma, se compone de unas laminillas que pueden abrirse o cerrarse rápidamente.

    Para que la imagen impresionada en la película posea la nitidez correcta se debe controlar la distancia entre las lentes del objetivo y la película (distancia focal). Deberá variar en función de que el objeto cuya imagen se desea captar se encuentre más o menos cerca de la cámara. Este ajuste se puede realizar manualmente, aunque las cámaras actuales poseen la opción de efectuarlo de forma automática.

    Basándose en la distancia focal, se pueden distinguir distintos tipos de objetivos. Entre los más importantes se encuentran los objetivos normales (50 mm), el teleobjetivo, el gran angular, el ojo de pez, los macro y el denominado zoom.

    La variación de la distancia entre las lentes de un zoom permite acercar o alejar las imágenes según se desee

    Normal (50 mm). Los objetivos de 50 mm, medida que se corresponde a su distancia focal, son los utilizados con más frecuencia, por lo que reciben el nombre de normal. Reproducen las imágenes de forma que no aparece ninguna deformación, captando la imagen tal y como debería ser.

    Teleobjetivo. En este tipo la distancia focal es mayor. Se emplea para captar objetos situados en la lejanía. Presenta el inconveniente de deformar levemente las imágenes, “aplastándolas”.

    Gran angular. Su distancia focal es inferior a 50 mm. Es el tipo de objetivo utilizado cuando se desean fotografiar objetos situados cerca de la cámara. Las imágenes sufren cierta deformación ya que las líneas rectas aparecen levemente curvadas.

    Ojo de pez. Se trata de un caso particular de gran angular, en el que la distancia focal es mínima. Produce una gran deformación de las imágenes, con las líneas rectas transformadas en curvas y los detalles situados en los bordes de la fotografía muy concentrados.

    Macro. Al igual que los objetivos ojo de pez, son empleados para fotografiar objetos situados muy cerca de la cámara pero poseen la ventaja de no producir deformaciones en las imágenes. Son muy usados para conseguir imágenes de la naturaleza (flores, insectos) en los que sea preciso captar detalles muy pequeños.

    Zoom. Es un tipo muy particular de objetivo. Su distancia focal es variable, en función de en qué posición se halle el objeto que se desea fotografiar. Los tipos más simples suelen cumplir funciones parecidas a las del teleobjetivo pero con capacidad también de “convertirse” en normal o gran angular. Esta versatilidad, sin embargo, suele ir en contra de la calidad de la imagen por lo que muchos fotógrafos prefieren utilizar objetivos en donde la distancia focal no es variable.

    Diferentes objetivos para una cámara de fotos.

    Otros elementos de los que pueden disponer las cámaras fotográficas son los filtros. Éstos se tratan de unos discos fabricados en cristal o gelatina, que se sitúan delante del objetivo. Su finalidad principal es modificar el modo en que la película registra la luz. Pueden ser de colores, para así producir efectos de coloreado sobre la imagen; absorber determinadas radiaciones, como la ultravioleta; y también pueden lograr una impresión más efectiva de las imágenes cuando la luz es insuficiente, como hacen los filtros infrarrojos.

    Otro elemento de gran importancia en las cámaras es el flash. Se utiliza para iluminar los objetos cuando no hay luz suficiente. Antiguamente esta función se realizaba haciendo explotar polvos de magnesio, lo que producía un breve pero intenso fogonazo. Los flashes modernos son electrónicos y regulan de modo automático la intensidad de la luz que han de emitir.