Comunicación escrita

La comunicación escrita es la representación, mediante signos lingüísticos, del mensaje que se quiere transmitir. Mediante la comunicación escrita se consigue ampliar las posibilidades expresivas de la comunicación oral. Permite que las personas se comuniquen sin límite de espacio o de tiempo. De esta forma, es posible leer una carta de un amigo que vive en otro país o conocer las inquietudes de un familiar que escribió un diario hace años.

La comunicación escrita no acompañó al ser humano desde sus orígenes. Apareció hace seis mil años tras un largo proceso que se inició con los dibujos. De este tipo de comunicación escrita, no vinculada al sonido o a la palabra, se pasó a la escritura fonética, en la que ya se reflejaban signos fonéticos. Los documentos escritos más antiguos que se conservan pertenecen a la lengua sumeria, los cuales fueron seguidos en el tiempo por los jeroglíficos egipcios y los pictogramas chinos. Los instrumentos utilizados para escribir también evolucionaron con el paso del tiempo, desde la caña para grabar sobre arcilla o los pinceles de tallos de papiro hasta el bolígrafo actual. Otro de los elementos más utilizados, el papel, se inventó en China hacia el año 200 a.C. y fueron los árabes los encargados de llevarlo a Europa.

La gran revolución de la comunicación escrita fue no obstante la imprenta, inventada a mediados del siglo XV en Alemania por Johann Gutenberg . Supuso la posibilidad de difundir numerosas reproducciones de textos escritos sin tener que recurrir a personas que copiaban los textos a mano. Este aparato se basa en la técnica del grabado y consigue reproducir sobre papel textos y dibujos a través de elementos como los tipos móviles (que contienen una letra en relieve) y las planchas que a través de la presión imprimen sobre el papel. Este acontecimiento contribuyó a la difusión de los libros y de la lectura, aumentando el papel de la comunicación escrita en las relaciones de las sociedades humanas.

Características de la comunicación escrita

A través de la comunicación escrita, el emisor puede plasmar una idea en un texto a través de la escritura. Dicha idea, en forma de mensaje, es transmitida a un receptor que puede interpretarlo mediante la lectura. Tras ésta, el receptor obtiene una nueva idea que, a su vez, puede ser plasmada en un texto. Éste sería el caso de dos personas que mantienen correspondencia por correo o el autor de un texto que vuelve a leer lo escrito por él para introducir correcciones, completar su exposición, etc.

El proceso de la comunicación escrita.

En este proceso se encuentran una serie de rasgos propios de este tipo de comunicación. Por una parte, la transmisión de información es más compleja que en la comunicación oral ya que no se cuenta con elementos complementarios como los gestos o la mirada, aunque pueden ser acompañados de imágenes. El vínculo para recibir el mensaje es la lectura, mediante la que se reproduce e interpreta mentalmente el texto escrito. Si se lee en voz alta, se mantiene una conexión con la oralidad y se conservan algunos aspectos de la comunicación oral, como el tono de voz, por ejemplo.

Por otra parte, la información permanece en el tiempo, no se pierde, y eso posibilita que se pueda recurrir a ella en infinitas ocasiones. Por tanto, el mensaje no se recibe de forma inmediata como en la comunicación oral, sino después de que se haya emitido; es decir, no se produce la interacción entre los participantes en el proceso comunicativo. Además, los elementos no verbales no tienen tanta importancia como en el caso de la comunicación oral, aunque sí se usan (imágenes, tamaño de la letra, subrayado, etc.).

El lenguaje escrito

La lengua escrita se utiliza para expresar en un texto el pensamiento del emisor. Este tipo de lenguaje tiene como intención conservar la información transmitida. La persona que emite el mensaje es consciente de que va a perdurar en el tiempo, por lo que se preocupa de elaborar minuciosamente el contenido. Así, se selecciona el vocabulario preciso y se cuida la sintaxis para conseguir expresar de la mejor forma posible lo que se quiere transmitir.

Diferencias entre la comunicación oral y escrita.

El acto de escribir implica mucha más concentración que la requerida en la comunicación oral y es necesario tener un adecuado conocimiento de las reglas ortográficas y gramaticales de la lengua, así como del léxico. Aunque el lenguaje que se usa tanto en la comunicación oral como en la escrita es el mismo, existen algunas diferencias. En el lenguaje escrito, por ejemplo, se usan signos de puntuación y letras para construir el mensaje, por lo que está muy elaborado y es bastante preciso y lógico.

La producción escrita puede tener diferentes estilos según las particularidades de cada autor, que elige determinados elementos lingüísticos en su texto para lograr interesar al lector. A la hora de comenzar el laborioso proceso de escritura, es importante tener un proyecto previo para determinar aquellas ideas que se quieren transmitir. Un esquema o guión que recoja de forma ordenada los distintos puntos que se van a tratar puede ayudar a planificar el texto, bien sea una novela o un reportaje periodístico.

La primera versión que surge es el borrador y suele sufrir modificaciones a medida que se va escribiendo. Cuando el texto ya se ha terminado, conviene revisarlo para comprobar que se ha escrito de forma adecuada y hacer las correcciones oportunas que mejoren el resultado final. Por último, hay que presentarlo de forma atractiva para el lector, para lo cual se realiza una fase final de edición en la que se pasa a limpio el texto, unas veces a mano y otras mediante un procesador de textos en el ordenador y se incluyen elementos como portadas índices o ilustraciones.