Debate

El debate es un tipo de comunicación multidireccional en el que se plantea un tema concreto, elegido con anterioridad, para ser discutido en el transcurso de una reunión en la que participan varias personas.

Se puede definir el debate como un diálogo de tipo formal en el que como mínimo dos personas muestran sus opiniones en relación a un tema de forma argumentativa. Para ello, es necesario que tengan puntos de vista diferentes, con el objetivo de que surjan la confrontación y la polémica. Además, suelen ser personas especializadas en el tema que pueden ofrecer información y valoraciones de relevancia. Por lo general, existe la figura de un moderador que se encarga de dirigir el acto para que se realice con normalidad. El control de los turnos de palabra de los participantes es uno de sus cometidos, al igual que centrar el tema para que no se disperse y asegurar que las diferentes intervenciones se produzcan de forma respetuosa.

La primera fase del debate es la presentación. Es la parte en la que se inicia el debate y en la que el moderador tiene que presentar a todas las personas que van a participar y plantear el tema sobre el que se va a hablar.

La segunda, o fase de exposición, es aquella en la que cada uno de los interlocutores dispone de un turno para explicar su opinión y dejar clara su postura en referencia al tema a debatir. El reparto de tiempo debe ser equitativo.

Le sigue el intercambio de opiniones o discusión. Se trata de la fase más amplia ya que en ella los hablantes intercalan sus ideas, contestan a los planteamientos de los demás y se enfrentan dialécticamente unos a otros. En este sentido, es importante no herir la sensibilidad del resto de participantes y para ello pueden utilizarse expresiones atenuantes como “desde mi punto de vista”, “siento no coincidir con su opinión” o “en parte comparto lo que dice, aunque…” que evitarán tensiones y subidas de tono.

La cuarta fase o fase de conclusión es similar a la exposición. Después de toda la discusión que se ha desarrollado, cada uno de los interlocutores resume su punto de vista, que puede ser el mismo que se planteó al principio o puede verse modificado por todo lo expuesto en el debate. Por último, la fase de cierre se corresponde a la despedida final y, en ella, el moderador ofrece un resumen de todas las posturas manifiestas.

Otras formas de comunicación oral multidireccional

Además del debate, otras formas de comunicación oral multidireccional son la asamblea, la tertulia o el coloquio.

Asamblea. Es una reunión a la que acude un gran número de personas con el objetivo de discutir uno o varios temas determinados para obtener un acuerdo mediante un sistema de votaciones. También existe la figura del moderador que concede el uso de la palabra a quien lo solicite. Los temas que se van a abordar están recogidos en el orden del día, que conocen todos los participantes.

Tertulia. Se trata de una reunión que se celebra entre varios miembros que hablan sobre un determinado tema en un lugar concreto en el que se ha quedado previamente. Se diferencia de otros tipos de conversaciones en que la finalidad no es llegar a alguna conclusión. Los intelectuales del siglo XVIII fueron los primeros en organizar tertulias en España sobre temas literarios o políticos. Todavía se siguen realizando en algunos cafés característicos por estas celebraciones.

Coloquio. Es similar a la tertulia. En este tipo de reunión se convoca a un número limitado de personas, por lo general competentes en una materia, para que conversen en torno a un tema sin que el objetivo sea llegar necesariamente a un acuerdo. La finalidad es intercambiar informaciones sobre ese tema y enriquecer al resto de los interlocutores con esas aportaciones.