Botswana

Atravesada en buena parte de su territorio por el árido desierto del Kalahari, las difíciles condiciones de vida de Botswana han situado durante mucho tiempo a esta nación del sur de África entre los 25 países más pobres del mundo según las Naciones Unidas. En los últimos años, sin embargo, ha conseguido dinamizar en gran medida su economía, aunque la vida local se ve lastrada por la continua mortandad provocada por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Bandera de Botswana.

Medio físico

Botswana tiene una extensión de 600.370 kilómetros cuadrados, y carece de salida al mar. Limita al norte con unas pequeñas franjas de Namibia y Zambia, al este con Zimbabwe y Sudáfrica, al sur también con Sudáfrica y al oeste de nuevo con Namibia.

El territorio botswanés se asienta sobre una planicie cuya altitud media es de 1.000 metros y en la que se pueden distinguir tres grandes zonas. La primera es la más accidentada y se encuentra en el sudeste, donde se alternan algunas colinas y valles como el de Limpopo. La segunda se sitúa al norte, y en ella se halla el punto más alto del país: las colinas Tsodilo, con una altura de 1.490 metros. La tercera, conformada por la amplia extensión del desierto del Kalahari, abarca el resto del país.

Las especiales condiciones climáticas inciden sobremanera en los cursos de agua. Botswana cuenta con pocos ríos y el agua se evapora con mucha facilidad ante el calor reinante. El principal río es el Okavango, procedente de Angola, que forma un amplio delta en el noroeste. Sus aguas discurren hacia el sur, donde se unen al río Boteti, que desagua en el lago Xau o Dow. Otros ríos importantes son el Chone, en el norte, y el Marico y el Limpopo, en el este. El resto de los cursos de agua son efímeros y se secan hasta la llegada de las lluvias en verano.

Más de la mitad de Botswana se encuentra cerca del trópico de Capricornio, por lo que el clima predominante es el tropical. Existe una gran amplitud térmica: durante el verano (de octubre a marzo) se superan los 35 ºC, especialmente en el norte y el sudoeste del país, mientras que en invierno (de abril a septiembre) son frecuentes las heladas durante la noche. Las lluvias, en general, son escasas y se concentran entre diciembre y abril. En el norte llueve más, hasta 700 milímetros anuales, mientras que en el resto del territorio apenas se alcanzan los 250 milímetros.

Vista del Parque Nacional de Chone, con el río homónimo al fondo.

Flora y fauna

En el norte de Botswana, la vegetación típica es la sabana arbórea. En cambio, hacia el oeste predomina una estepa seca donde abundan plantas espinosas, capaces de resistir la falta de agua.

La fauna es muy variada y rica. Alrededor de 150 especies de mamíferos, entre los que cabe destacar elefantes, leopardos, hipopótamos, jirafas, antílopes y leones, habitan en los diversos parques nacionales del país. Esta fauna se completa con 460 tipos de pájaros y 200 especies de reptiles y anfibios.

Los antílopes, como el de la imagen, forman parte de la fauna de Botswana.

Población

Demografía

Botswana está muy poco poblado, ya que sólo tiene algo más de dos millones de habitantes. Así, la densidad poblacional es muy baja: poco más de tres habitantes por kilómetro cuadrado.

La población de Botswana es joven, pues casi el 33 % tiene menos de 15 años. Sin embargo, la esperanza de vida al nacer es baja (54 años de media), debido a la incidencia del SIDA.

La población urbana supone el 57 % y se concentra en el extremo sudeste, en las cercanías del río Limpopo. En esta zona se encuentran las principales ciudades, como Gaborone, la capital, y Francistown. En el resto del país conviven pequeños núcleos rurales dispersos y grandes áreas deshabitadas, éstas sobre todo en el desierto del Kalahari y en sus inmediaciones.

El grupo étnico predominante es el tswana (un 79 % de la población), también llamado batswana (bechuana en la antigua ortografía), de origen bantú. Este pueblo, que se concentra en el centro y el sur del país, se divide a su vez en ocho subgrupos, de los que destacan los ngwato, los kwena y los malete. Más minoritarios son los kalanga (11 %) y los basarwa (3 %). El resto de etnias, incluidos los kgalagadi y la minoría blanca, alcanzan el 7 %.

Lengua

La lengua oficial es el inglés, aunque el idioma más extendido es el setswana, que se emplea en la vida diaria, en la escuela y en los medios de comunicación. La minoría kalanga utiliza el idioma homónimo.

Religión

Casi tres cuartas partes de la población se confiesan cristianos, aunque muchos de ellos fusionan esta fe con creencias tradicionales o animistas. Del resto de credos autóctonos destaca el badimo, seguido por un 6 % de la población.

Economía

Desde su independencia, Botswana ha conseguido un gran crecimiento económico, sustentado en el libre mercado, una política fiscal rigurosa y una planificación gubernamental destinada a crear infraestructuras para atraer el capital privado. Sin embargo, uno de los mayores retos nacionales es buscar trabajo a la gran cantidad de desempleados, que, según diversos cálculos, se aproxima al 18 %.

La agricultura sigue siendo muy importante para gran parte de la población rural. Se practica, sobre todo, una agricultura de subsistencia en torno a los ríos y en las zonas pantanosas del norte. Los principales cultivos son el sorgo, el maíz y el mijo. Por su parte, la ganadería se centra en la cría extensiva de ganado bovino, ovino y caprino.

El principal recurso con el que cuenta el país son los diamantes, que generan la mitad de los ingresos del Estado. Algunas de las minas más destacadas son las de Orapa, Letlhakane y Selebi-Phikwe. Otros minerales abundantes en el territorio son el cobre y el níquel.

El sector secundario está muy limitado, debido a los altos costos que supone la creación de industrias ante la falta de energía y agua. El sector terciario se concentra en las escasas ciudades del país, a la par que se está potenciando el turismo para dar a conocer la belleza de los parques nacionales.

Las principales exportaciones se dirigen a la Unión Europea y Sudáfrica. Las importaciones, más caras, también provienen de estos lugares y se basan en maquinaria, equipos de transporte, tecnología, petróleo, etc.

La red de transportes es escasa y se encuentra poco desarrollada. Las principales carreteras se hallan en las cercanías de las grandes ciudades y en el sudeste, lo que facilita la comunicación con Sudáfrica. Lo mismo sucede con la línea de ferrocarril que conecta las minas de diamantes, y las ciudades que han crecido a su alrededor, con Zimbabwe y Sudáfrica. El único aeropuerto internacional está en la capital, Gaborone.

Administración y política

División territorial

Botswana es un Estado unitario. Administrativamente, se divide en nueve distritos y cinco consejos municipales que se corresponden con las principales ciudades del país: Gaborone, Francistown, Jwaneng, Selebi-Pikwe y Lobatse. El poder, tanto de los distritos como de los consejos, es limitado y se supedita a los órganos institucionales nacionales.

Forma de gobierno y partidos políticos

La forma de gobierno corresponde a una república parlamentaria, con libertad de partidos políticos, garantías judiciales y derechos constitucionales aprobados en la Carta Magna de 1965. El presidente de la Nación es, al mismo tiempo, jefe del Estado y del Gobierno. El poder legislativo, bicameral, está formado por la Asamblea Nacional, compuesta por 61 miembros, y la Cámara de los Jefes, un cuerpo que agrupa a los representantes de los ocho principales grupos étnicos del país. El poder judicial reside en un Alto Tribunal, una Corte de Apelaciones y Cortes de Magistratura en cada distrito.

Desde su independencia, Botswana ha sido un claro ejemplo de multipartidismo. Las principales formaciones políticas son el Partido Democrático de Botswana, el Frente Nacional de Botswana y el Partido del Congreso de Botswana.

Servicios del Estado

La escolarización se ha ido incrementando desde 1966, aunque en los distritos del noroeste y del oeste es más baja que en el resto del país. La población universitaria llega al 4,7 % y se concentra en la Universidad de Botswana, creada en Gaborone en 1982. Se calcula que más de tres cuartas partes de la población sabe leer y escribir, siendo el analfabetismo más alto entre los hombres que en las mujeres.

En el campo sanitario, el Gobierno ha construido puestos de salud en todos los pueblos que superan los 500 habitantes y clínicas en áreas que cuentan con más de 4.000 personas. Estas medidas, sin embargo, no han conseguido detener el avance del SIDA, auténtica plaga nacional que, mediada la primera década del siglo XXI, había infectado a 350.000 personas, una quinta parte de la población. Los principales hospitales se localizan en Gaborone y Francistown.

Historia

Los pueblos khoisánidas fueron los primeros pobladores de la actual Botswana, donde permanecieron durante miles de años. Los khoi y los san (bosquimanos) se asentaron sobre todo en el norte y vivían de la caza y la recolección. Más adelante se convirtieron en pastores.

Hacia el siglo XV, varias tribus tswanas, de origen bantú, penetraron en el país y desplazaron a los pueblos khoisánidas hacia el Kalahari. Paralelamente, estos grupos bantúes crearon diferentes reinos, más o menos poderosos, con sus propias tradiciones y costumbres. En los inicios del siglo XIX, el territorio tswana tuvo que enfrentarse a los intentos expansionistas de los zulúes y los ndebele. Más tarde, la amenaza se repitió por parte de los colonos bóers, procedentes de El Cabo. Por esta razón, algunos jefes tribales pidieron la protección del Reino Unido, que estableció un protectorado llamado Bechuanalandia. Así, los destinos de este territorio se dirigieron, hasta su independencia, desde la ciudad de Mafikeng, en la actual Sudáfrica.

A mediados del siglo XX comenzaron los movimientos por la independencia, dirigidos por Seretse Khama, uno de los principales líderes de los tswanas. En 1965, el Reino Unido concedió una mayor autonomía a Bechuanalandia y trasladó la sede del Gobierno a Gaborone, ciudad fundada en 1964. Ese mismo año se aprobó una Constitución, y un año más tarde, el 30 de septiembre de 1966, el país obtuvo la independencia. Bechuanalandia se convirtió en Botswana y Khama pasó a ser su primer presidente. Éste se mantuvo en el poder hasta su muerte, en 1980, cuando fue sustituido por Ketumile Masire. Ganador de los sucesivos comicios, Masire ocupó la presidencia hasta 1998. En las elecciones de ese año triunfó Festus Mogae, quien fue reelegido de nuevo como presidente en los comicios de 2004.

En marzo de 2008, el ejecutivo impulsó la creación de una compañía de comercialización de diamantes, bautizada con el nombre de Diamond Trading Company Botswana. Un mes más tarde, tomó posesión como nuevo presidente de la Nación Seretse Khama Ian Khama. El mandatario renovó su cargo en octubre de 2009 en convocatoria electoral para iniciar un nuevo mandato de cinco años.

La explotación de los recursos diamantíferos del país provocó tensiones en Botswana. Los planes de desarrollo propuestos por el Gobierno impulsaron la economía nacional, pero a costa de recortar los derechos de la etnia de los basarwa, que ocupaban desde tiempos ancestrales diversos territorios ricos en diamantes. No obstante, las exportaciones de estas gemas permitieron mejorar extraordinariamente la situación económica del país a lo largo de la década de 2010. En un marco de rápida recuperación de las finanzas públicas y de reducción de las bolsas de pobreza, la prevalencia del sida (entre los índices más elevados de contagio del planeta), la desigual distribución de los recursos acuíferos y la escasez de fuentes de energía se señalaban como los principales obstáculos para el crecimiento.

En el plano político, el gobernante Partido Democrático de Botswana logró la victoria por mayoría absoluta en las elecciones generales de octubre de 2014. En consecuencia, el presidente Khama inició un segundo mandato como jefe del Estado.

Sociedad y cultura

La vida cultural refleja la dualidad entre las tradiciones tswana y la presencia inglesa durante la colonización. Así, por ejemplo, los periódicos se escriben preferentemente en inglés, mientras que gran parte de las emisoras de radio hablan en setswana.

La literatura de Botswana tuvo su mejor representante en la escritora de origen sudafricano Bessie Head (1937-1986). Por su parte, en la actualidad, la música y la cestería son las artes de mayor auge. En la capital, Gaborone, se ha erigido un Museo Nacional que exhibe diversas colecciones artísticas y arqueológicas del país.