Chad

La inestabilidad social y política vivida por Chad desde su independencia ha convertido a este país centroafricano en uno de los más pobres del mundo. A ello debe unirse la extrema aridez de buena parte de su suelo y la escasez de lluvias, lo que dificulta en extremo la obtención de buenas cosechas que puedan paliar el hambre que padecen muchos de sus habitantes.

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Medio físico

La República de Chad está situada en la zona central de África. Limita al norte con Libia, al este con Sudán, al sur con la República Centroafricana y al oeste con Camerún, Nigeria y Níger. Su superficie, que se extiende a lo largo de 1.284.000 kilómetros cuadrados, es la quinta más grande del continente. N’Djamena es la capital del país.

El territorio de Chad es una gran cuenca rodeada al norte, este y sur por montañas. Al norte se encuentra la cordillera del Tibesti, cuyo pico más alto es el Emi Koussi (3.415 metros), y por el oriente se extienden los montes de Ennedi.

El lago Chad, de donde proviene el nombre del país, se halla al oeste del territorio y está alimentado por las aguas de los ríos Chari y Logone. Otro río importante es el Batha, que desemboca en el lago Fitri.

En Chad existen tres zonas climáticas: la central, donde se sitúa la capital, es tropical semidesértica; la septentrional, dominada por el desierto del Sahara, es una zona árida, con lluvias muy infrecuentes; la meridional, por donde fluyen los ríos del país, es la más húmeda. De unas zonas a otras, las temperaturas medias oscilan considerablemente (entre 0 y 40 ºC).

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Flora y fauna

Las tres zonas climáticas citadas determinan los tres tipos principales de vegetación: al sur del territorio se levantan altos pastos, arbustos y viejos árboles dispersos; en el centro del país existe una vegetación de sabana mezclada con arbustos espinosos más propios de la estepa; en la zona desértica, la vegetación es escasa y sólo se halla en unos pocos oasis, ya que el resto del suelo está repleto de dunas.

La zona de sabana esconde una amplia y rica fauna, con grandes mamíferos, como rinocerontes, elefantes, jirafas, antílopes, leones, leopardos o hipopótamos. Todas estas especies están acompañadas de una gran variedad de aves y reptiles.

Población

Demografía

A pesar de su gran extensión, la República de Chad sólo cuenta con una población de unos once millones de habitantes, que se concentran especialmente en el sudoeste del país, donde está situada la capital y las principales ciudades.

La esperanza de vida es muy baja, pues la media apenas alcanza los 49 años. A ello contribuyen tanto el alto índice de mortalidad infantil (88,69 muertes de cada 1.000 nacimientos) como la propagación del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que afecta a más de 300.000 personas.

En Chad coexisten unas 200 etnias, con grandes diferencias entre sí que se reflejan en la lengua, la cultura y las tradiciones. Los grupos predominantes son el sara, el bagirni y el bongo.

Lengua

Los idiomas oficiales de Chad son el francés y el árabe, que conviven con más de 120 lenguas y dialectos autóctonos.

Religión

Algo más de la mitad de la población de Chad practica la religión islámica, especialmente seguida en las zonas del norte y el este del país. Un 34 %, sobre todo del oeste, son cristianos, mientras que un 7 % mantiene ritos animistas.

Economía y comunicación

Datos económicos

La base de la economía chadiana es la agricultura, aunque únicamente un 6 % del territorio del país es cultivable. El producto que más se recoge es el algodón, que se exporta en su mayoría a Europa y los Estados Unidos. El nivel de desarrollo en el sector primario es muy bajo: sólo permite cultivos de subsistencia.

La ganadería, extendida por el centro del país, es la segunda actividad económica más importante. Buena parte se emplea para la exportación de carne procesada a la República del Congo y a Gabón. Más de la mitad del pescado que se consigue en el lago Chad y en los ríos Logone y Chari también es exportado.

Varios estudios han apuntado la existencia de importantes reservas de petróleo en el país; sin embargo, la falta de medios e inversiones, así como la inestabilidad política, han impedido su explotación.

Una fuente mineral importante es el natrón (carbonato de sodio), que se encuentra en el lago Chad. Este producto es utilizado como sal y en la preparación de medicinas. El país, además, es un importante exportador de goma arábiga.

El desarrollo de la industria es prácticamente nulo. En general, la subsistencia de Chad depende en gran medida de la ayuda que recibe del exterior, especialmente de Francia.

Comunicación

En Chad han alcanzado cierta difusión el diario Le Progrès y los semanarios N'Djamena Hebdo y L'Observateur. Existe un único canal de televisión, Telechad, que pertenece al Estado, al igual que la emisora radiofónica Radiodiffusion Nationale Tchadienne. Otras emisoras de radio importantes del país son FM Liberté, que pertenece a una organización de derechos humanos; La Voix du Paysan, de la Iglesia Católica, y Dja FM, la primera emisora privada del país.

Administración y política

División territorial, forma de gobierno y partidos políticos

A efectos administrativos, la República de Chad está dividida en 14 prefecturas, que a su vez se subdividen en 28 departamentos y una ciudad: ésta es N’Djamena, la capital.

En la República de Chad el poder ejecutivo está representado por el presidente, que desempeña asimismo las funciones de jefe de Estado y tiene la responsabilidad de nombrar al primer ministro. Ambos recomiendan a los miembros del Gabinete Gubernamental.

El presidente es elegido por el voto popular por un periodo de cinco años. Si el ganador obtiene un 50 % de los votos, resulta electo en la primera vuelta; si no los alcanza, ha de disputar una segunda ronda con sus principales contrincantes.

De acuerdo con la Constitución del país, promulgada en 1996, el régimen gubernamental debe tener dos cámaras: una Asamblea Nacional, de 155 miembros elegidos por el pueblo, y un Senado, que aún no ha sido creado y cuyos componentes tampoco están especificados. Por su parte, los principales organismos del poder judicial son la Corte Suprema, la Corte Constitucional, una Corte Criminal y una Corte de Magistratura.

Aunque el Gobierno mantiene un férreo control sobre los resultados electorales, hecho por el que ha recibido acusaciones internacionales de manipulación, en Chad existen varias formaciones políticas. Destacan entre ellas el gubernamental Movimiento Patriótico de Salvación (MPS) y los opositores Movimiento para la Democracia y el Desarrollo, Partido para la Libertad y el Desarrollo, y Unión Nacional para la Democracia y el Progreso.

Servicios del Estado

El nivel de analfabetismo en Chad supera el 52 %. El Estado es responsable de la educación primaria, pero la labor educativa es muy complicada por el tamaño del país y la dispersión de la población. Sólo existe una universidad, fundada en 1971.

En colaboración con varios organismos humanitarios internacionales, el Gobierno está llevando a cabo distintos programas de educación sanitaria, orientados principalmente a la lucha contra la malaria, la lepra, el SIDA y otras enfermedades comunes en el país. En N’Djamena, Sarh Moundou, Bongor y Abeché se encuentran los centros hospitalarios más importantes. El resto de las ciudades tienen enfermerías y dotaciones sanitarias menos capacitadas.

Historia

Según atestiguan los restos encontrados en la región, los primeros habitantes de Chad aparecieron durante el Neolítico. Estos hombres vivieron en las zonas de Ennedi y Tibesti.

El proceso de desertización que sufrió la región del Sahara provocó la inmigración de distintos pueblos, que hacia el año 800 de nuestra era crearon el reino de Kanem, el cual detentó el dominio de la zona entre los siglos XI y XVI.

Este reino, convertido al Islam en el año 1085, intensificó la influencia de la cultura árabe en el territorio. Durante cientos de años, la zona fue un centro del tráfico de esclavos. A principios del siglo XVII, los reinos de Bagirmi y Ouddaï empezaron a extender su poder desde Sudán hasta Kanem, constituyendo un importante elemento de prosperidad para los Estados musulmanes. Mantuvieron su dominio hasta el siglo XIX, cuando empezó un proceso de decadencia irreversible.

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A lo largo de esta centuria, los viajeros europeos llegaron al país y empezaron a colonizar la zona, para lo que contaron con la ayuda de los pequeños sultanatos. En 1900, Chad se convirtió en colonia gala, y 22 años más tarde pasó a formar parte del África Ecuatorial Francesa. Mediante las vías militar, económica y comercial, los franceses introdujeron en el territorio la cultura occidental.

En 1960, Chad consiguió la independencia y N’Garta Tombalbaye fue designado primer presidente de la Nación. Bajo su mandato se promulgó una Constitución que prohibía cualquier acción política contraria al Gobierno. Finalmente Tombalbaye fue depuesto y más tarde asesinado.

Su sucesor, Felix Malloum, tuvo que hacer frente a la inestabilidad política y a las tensiones continuas, provocadas principalmente por las diferencias religiosas y culturales entre la población musulmana del norte y la cristiana del oeste y del sur. Además, en 1977, Libia ocupó parte del territorio de Chad.

Dos años más tarde, Malloum fue destituido, y durante casi tres años el país sufrió una guerra civil en la que intervino Libia. Tras la derrota del bando prolibio, Hissen Habré fue nombrado nuevo jefe del Estado, pero su mandato fue breve, pues en 1990 lo derrocó el MPS, a cuya cabeza se encontraba Idriss Déby. El nuevo presidente comenzó un proceso orientado a democratizar el país: invitó a los partidos de la oposición y a los representantes de las fuerzas rebeldes a una Conferencia Nacional para preparar la transición, promulgó una nueva Constitución y convocó, en 1996, unas elecciones en las que obtuvo la victoria.

Sin embargo, en 1998, las críticas internacionales culparon a su Gobierno de la falta de libertades públicas en el país. Un nuevo proceso electoral lleno de irregularidades volvió a dar a Déby la victoria en 2001. En 2003 consiguió firmar un acuerdo de paz con el Ejército de Resistencia Nacional.

Debido a los conflictos del vecino Sudán, Chad se vio obligado a recibir a miles de desplazados: según estimaciones, se calcula que en 2005 unos 200.000 sudaneses se refugiaban en territorio chadiano. Esta circunstancia provocó que Chad fuera uno de los seis países africanos catalogados de alto riesgo de gran mortandad por el Sistema de Alerta Temprana de Hambruna de las Naciones Unidas.

El presidente Déby convocó en junio de 2005 un referéndum que impondría cambios constitucionales para favorecer su continuidad en la jefatura del Estado. En unas controvertidas elecciones celebradas en 2006, prolongó nuevamente su mandato en la presidencia de la Nación.

Entre tanto, prosiguieron las campañas de fuerzas rebeldes contra el Ejército gubernamental en varias regiones del país. Durante 2008, los avances rebeldes llegaron a constituir una amenaza para la seguridad de la capital chadiana. En enero de 2009, ocho formaciones rebeldes alcanzaron un acuerdo para unir sus fuerzas en una única organización, la Unión de Fuerzas de la Resistencia.

Entre 2007 y 2010 se desplegó en el este de Chad un contingente de fuerzas internacionales bajo el mandato de las Naciones Unidas, dentro de la misión conocida como Minurcat. Poco a poco, la situación militar y política en el país se destensó, mientras el presidente chadiano Déby mantuvo conversaciones con su homónimo sudanés, Omar al-Bashir, para la normalización de las relaciones bilaterales. Siete años después del estallido del conflicto de Darfur se reabrió la frontera entre ambos países.

En 2011 se celebraron en Chad elecciones legislativas y presidenciales. Déby inició su cuarto mandato como jefe del Estado y reclamó ayuda internacional para apaciguar la conflictiva situación en la región. Por su parte, el antiguo presidente chadiano Hissen Habré fue detenido en 2013 en Senegal y procesado por crímenes contra la humanidad, por su responsabilidad en la muerte de unas cuarenta mil personas durante su mandato. El juicio se iniciaría finalmente en julio de 2015.

A lo largo de 2014 y 2015, la inestabilidad en la región del centro y el oeste de África tuvo un efecto directo en la situación política del Chad. Mientras el Gobierno chadiano anunciaba la retirada de sus tropas de interposición desplegadas en la vecina República Centroafricana, inició una colaboración con Camerún para hacer frente a la expansión del grupo yihadista Boko Haram, activo principalmente en Nigeria. En junio de 2015, un atentado suicida inspirado por esta organización islamista en Yamena, la capital del país, provocó al menos treinta muertos.

Sociedad y cultura

Debido a la gran variedad social y lingüística de Chad, el acervo cultural es muy amplio. En los últimos años, aún afrontando las serias secuelas económicas y sociales que dejó la guerra civil y en pleno enfrentamiento contra los movimientos rebeldes, el Gobierno ha intentado dar un impulso a las actividades e instituciones culturales. Un museo de N’Djamena exhibe restos antropológicos y utensilios prehistóricos de los primeros habitantes de la zona.