Eritrea

Eritrea es un país joven que adquirió su independencia en 1993, después de décadas de cruentos enfrentamientos con la vecina Etiopía. La capacidad de desarrollo del país se vio profundamente afectada por los conflictos. No obstante, gracias a las ayudas internacionales y a sus recursos naturales intenta asentar las bases de una economía sólida que mejore el nivel de vida de la población. En ello puede beneficiarse, además, de una óptima situación geográfica, a la misma orilla del mar Rojo, para las relaciones comerciales.

Bandera de Eritrea.

Medio físico

Eritrea se ubica en el denominado «cuerno de África», en el noreste del continente. Por el norte y el oeste limita con Sudán, por el sur con Etiopía y en una pequeña franja con Yibuti, mientras que todo el este forma litoral con el mar Rojo. El país ocupa una superficie de 121.320 kilómetros cuadrados, en los que se incluye el archipiélago de Dahlak.

La zona norte está ubicada sobre una altiplanicie, estribación del macizo etíope, en la que se alcanzan altitudes superiores a los 2.800 metros. Aquí se encuentra el punto más alto de todo el país: el monte de Amba Soria (2.855 metros). Al noreste, en contraste, se extiende hasta el sur una llanura que comprende el desierto de Danakil y la depresión de Kovar, donde la altura desciende hasta cotas por debajo del nivel del mar. Los cauces fluviales son intermitentes en su mayoría, aunque existen tres ríos destacables: el Barka, el Auseba y el Gash.

Foto vía satélite del territorio de Eritrea.

El clima está en buena medida condicionado por la altitud de cada zona. En la altiplanicie del norte las temperaturas son moderadas y se registran lluvias propias de las zonas tropicales. Sin embargo, en la llanura las precipitaciones son escasas y los termómetros pueden alcanzar los 50 ºC, al igual que en la costa.

Flora y fauna

La preocupación de las autoridades eritreas por preservar su medio natural les ha llevado a dedicar un 4,3 % de la superficie del país a la habilitación de espacios protegidos. En ellos pueden apreciarse especies representativas de la flora autóctona, como los cactus, las acacias, los olivos y el aloe vera. Asimismo sirven de hábitat para los grandes felinos, en especial los leones y los leopardos, además de para cebras, elefantes, gacelas y diversas especies de monos.

Población

Demografía

La población de Eritrea supera las 6.500.000 personas. Tan sólo el 22 % de la población vive en las ciudades. La más populosa de todas es su capital, Asmara, que cuenta con más de medio millón de habitantes. Otros núcleos destacados, como Assab o Keren, tienen unos 70.000 habitantes. La tasa de crecimiento de la población es del 2,25 %, aunque la esperanza de vida no supera los 63 años y la mortalidad infantil se eleva a 37 de cada mil nuevos nacimientos.

De las etnias que conviven en Eritrea, los grupos más numerosos están conformados por los tigriña (55 %), que habitan en el sur del país, y los tigré y kunama (32 %) del norte. De las minorías, las más significativas son las de los saho, cuyo hábitat es la costa del mar Rojo, y los afar.

Pastores en las proximidades de Asmara.

Lengua

En Eritrea no existe idioma oficial. Las lenguas más habladas son la tigriña, la tigré y la kunama, empleadas por cada etnia respectiva. El árabe se usa en la frontera con Sudán.

Religión

Las religiones que cuentan con mayor número de adeptos son el cristianismo copto, practicado por los tigriña, y el islamismo, seguido por los tigré y los kunama. Algunos núcleos minoritarios también practican el catolicismo romano y el protestantismo.

Economía

Eritrea es uno de los países del mundo con menor nivel de vida. La tasa de desempleo es alta, la inflación alcanza el 21 % y el producto interno (interior) bruto (PIB) está entre los más bajos del planeta.

La mayor parte de la población, el 80 %, se dedica a la agricultura, aunque esta actividad sólo representa el 12 % del total del PIB. Se cultivan cereales, algodón, tabaco y café, y también se practica la pesca y la ganadería (especialmente la cría de cabras). Al margen del daño económico que han producido los conflictos bélicos en la agricultura, este sector se ve frecuentemente afectado por plagas y sequías.

El nafka es la moneda de Eritrea.

El país posee importantes reservas de mármol, granito, sílice, cinc y metales preciosos, cuya masiva explotación podría impulsar el desarrollo económico nacional. Por otro lado, cuenta con yacimientos de sal que aportan importantes beneficios.

La industria, poco desarrollada, supone un 29 % del PIB. Las principales actividades industriales son la alimentación, los textiles, la reparación comercial de barcos y el procesamiento de la sal.

El sector de los servicios es el que mayor peso tiene en la economía de Eritrea, pues alcanza el 58 % del PIB. El país se encuentra en una situación privilegiada para el desarrollo del comercio, dada su cercanía al mar Rojo. Su principal cliente en el exterior es Sudán (49 %), seguido, en mucha menor medida, por Italia (8 %) y Alemania (3 %).

Las infraestructuras, muy precarias, han experimentado en los últimos años una cierta mejora gracias a las inversiones realizadas por el Gobierno en carreteras, puertos y aeropuertos.

Administración y política

División territorial, forma de gobierno y partidos políticos

El país está dividido en seis regiones, que a su vez se subdividen en distritos. Estas regiones poseen autonomía para decidir sobre la gestión de sus recursos (en especial, del agua) y sobre el desarrollo de la agricultura.

Desde el punto de vista político, Eritrea está constituida como una república, cuyo Gobierno actualmente tiene un carácter transitorio. El jefe del Estado y el presidente son la misma persona, mientras que existe una Asamblea Constituyente de 150 miembros que ejerce como cuerpo legislativo. La Alta Corte de Justicia es el máximo órgano del poder judicial. En la actualidad, sólo se encuentra legalizado un partido político: el Frente Popular por la Democracia y la Justicia (FPDJ).

Mosaico de imágenes que ilustra distintos aspectos del paisaje y la vida de Eritrea.

Servicios del Estado

Los centros de salud eritreos son escasos y disponen de muy pocos medios, lo que se une a la falta de medicinas y, sobre todo, de personal sanitario (se estima que hay un médico por cada 30.000 habitantes). Estas circunstancias provocan que sean comunes los casos de malnutrición y las enfermedades respiratorias, y que aumente el contagio del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

En lo referente a la educación, la alfabetización alcanza a casi el 60 % de la población, siendo muy restringido el acceso a la enseñanza media y superior. Buena parte de las ayudas internacionales y de los préstamos del Banco Mundial se destinan a la construcción de escuelas y hospitales.

Historia

Los habitantes actuales de Eritrea proceden de pueblos nómadas llegados de Arabia, que se asentaron en la zona hace aproximadamente 2.400 años.

El territorio formó parte, desde la Edad Antigua, de diferentes reinos e imperios. La zona dependió de los aksumitas, para luego estar bajo el control del reino de Etiopía hasta ser conquistada por el Imperio otomano en el siglo XVI.

Durante siglos, Eritrea fue motivo de disputas entre turcos y etíopes, hasta que quedó bajo dominio italiano en 1890, momento en el que se fijaron sus límites actuales. En 1941 el territorio pasó de las manos de Italia a las del Reino Unido, y permaneció en poder de los británicos hasta 1952, cuando entró a formar parte de un estado federado junto con Etiopía, bajo supervisión de las Naciones Unidas.

No obstante, tal estado de cosas no duró más de una década. Bajo el mandato del emperador etíope Haile Selassie, Eritrea se transformó en una provincia más de su país vecino. Esta situación despertó un movimiento insurgente bautizado como Frente Popular de Liberación de Eritrea (EPFL, por sus siglas en inglés). En aquel momento se inició la lucha armada contra el Gobierno de Etiopía, que se recrudeció en 1977 con el ascenso al poder de Mengistu Haile Mariam. Finalmente, en 1991, la resistencia logró expulsar al Ejército etíope y allanar el camino a la independencia.

Con sus tropas fuera de Eritrea, Etiopía permitió en 1993 la celebración de un referéndum en la zona, promovido por el EPFL y supervisado por las Naciones Unidas. El resultado señaló el triunfo de la independencia, que fue proclamada el 24 de mayo de ese mismo año.

El secretario del EPFL, Issaias Afewerki, se convirtió en presidente de la república al frente de un Gobierno de transición, mientras que su organización pasó a ser, en 1994, partido político: el FPDJ. El paso siguiente fue crear una Asamblea Constituyente que elaborara una Constitución. Ésta fue ratificada en mayo de 1997, aunque aún no ha entrado en vigor, a la espera de la celebración de elecciones al Parlamento y a la presidencia que tampoco han tenido lugar hasta el momento.

En 1996 Eritrea mantuvo un breve conflicto armado con Yemen por la soberanía sobre las islas Hanis, que fue resuelto mediante el arbitraje internacional. Por otro lado, continuaron las hostilidades entre etíopes y eritreos, que en 1999 se convirtieron en una nueva guerra. A finales de 2000, ambos países firmaron un acuerdo de paz, aunque la tensión prosiguió durante los años siguientes. En 2004, el Gobierno de Sudán acusó a Eritrea de apoyar a los militares que intentaron dar un golpe de Estado en territorio sudanés. La destrucción de los bienes agrícolas provocada por tantos conflictos y por una sequía de cuatro años llevó a las Naciones Unidas en 2005 a advertir sobre la crisis alimentaria que vivía el país.

En noviembre de 2007, una comisión internacional estableció los límites fronterizos entre Eritrea y Etiopía en la franja de territorio en disputa entre ambos países. El Gobierno eritreo aceptó la línea de demarcación, pero no así Etiopía. En consecuencia, se produjo una escalada de la tensión entre los dos estados, que amenazó con derivar en una nueva confrontación armada. Este conflicto pareció suavizarse a mediados de 2008. No obstante, Eritrea fue objeto de sanciones por las Naciones Unidas a finales de 2009 por su supuesto apoyo a los insurgentes islamistas en la vecina Somalia.

Asolada por una intensa sequía, Eritrea mantuvo durante los primeros años de la década de 2010 continuas tensiones fronterizas con la vecina Etiopía, cuyo Gobierno declaró abiertamente que apoyaría a las fuerzas rebeldes eritreas contrarias al presidente de este país, Afewerki. Mientras moderaba sus disputas limítrofes con Yibuti, el Gobierno eritreo fue objeto de un endurecimiento de las sanciones internacionales por inmiscuirse en el conflicto interno somalí.

En los inicios de la década de 2010, las autoridades de Eritrea fueron objeto de denuncias por parte de diversas organizaciones, como el Parlamento Europeo y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, por presunta violación de los derechos humanos en su territorio. Según los informes manejados por estas instituciones, al menos el 6 % de la población se había visto obligada a abandonar el país, principalmente en dirección a Etiopía.

Sociedad y cultura

Las manifestaciones artísticas que se pueden encontrar actualmente en Eritrea se circunscriben a las pinturas tribales y a los ritmos y danzas propios de las distintas etnias. Los bailes, muy apreciados por los habitantes del país, se suelen practicar en las reuniones familiares y en ocasiones especiales, como bodas, nacimientos, etc.