Guinea-Bissau

Colonia portuguesa desde 1879, Guinea-Bissau consiguió el 10 de septiembre de 1974 que la metrópoli reconociese oficialmente su independencia tras más de una década de lucha. La escasez de inversiones, los años de inestabilidad política y económica y las guerras civiles han convertido al país en uno de los más pobres del mundo.

Bandera de Guinea Bissau.

Medio físico

Situada en la zona noroeste de África, Guinea-Bissau limita al norte con Senegal, al este y al sur con la República de Guinea, y al oeste con el océano Atlántico. El país tiene una superficie de 36.120 kilómetros cuadrados que se reparten entre una zona continental y otra insular, formada por más de 60 islas, entre las que destacan el archipiélago de las Bissagos y la isla de Bolama.

La zona continental se halla compuesta por una llanura que va elevándose hasta formar una meseta en el este y alcanza una altura máxima de 300 metros en el sudeste.

Numerosos ríos riegan el país de oeste a este y forman en sus desembocaduras amplios estuarios, por lo que la costa ofrece un aspecto muy recortado. El Cacheu, el Mansõa, el Geba y el Corubal presentan un cauce lo suficientemente profundo como para ser navegables, lo que facilita el transporte dentro del país.

Este estado africano tiene un clima tropical, con una temperatura media anual que ronda los 20 ºC. Recibe un gran volumen de precipitaciones, sobre todo de junio a noviembre, pero tiene una estación seca muy intensa.

Imagen vía satélite del territorio peninsular e insular de Guinea Bissau.

Flora y fauna

Hablar de la vegetación de Guinea-Bissau supone dividir el país en dos zonas: la llanura costera, donde predominan los manglares y las selvas tropicales; y la meseta interior, en la que crece una sabana arbolada, con abundancia de maderas tropicales duras, fuente de importantes recursos para el país.

Por su territorio pueden verse aves acuáticas, como el pelícano y el flamenco, además de cocodrilos, búfalos, gacelas, monos, águilas, hienas y leopardos.

Población

Demografía

Guinea-Bissau tiene una población de 1.700.000 habitantes. La esperanza de vida de sus ciudadanos ronda los 50 años y la tasa de mortalidad infantil se sitúa en el 89,2 por 1.000. El 49 % de los guineanos vive en núcleos urbanos, y Bissau, la capital, es la ciudad más poblada. Su población crece anualmente un 1,91 %.

Las principales etnias que pueblan el país son los balante, los fulani y los malinké. Los primeros viven en la costa y se dedican a la agricultura, y los otros dos pueblan la zona interior y se dedican a la ganadería y la agricultura, respectivamente. También hay nativos que se han integrado en la cultura portuguesa y se los denomina «asimilados». Además están los mestizos, quienes desempeñaron un papel importante en el proceso de independencia.

Construcciones típicas de los poblados guineanos del interior.

Lengua

La lengua oficial del país es el portugués, aunque también se hablan unas 20 lenguas sudanesas. Éste es el caso del crioulo (criollo), que mezcla la sintaxis portuguesa con el vocabulario africano.

Religión

Desde el punto de vista religioso, el 45,1 % de la población profesa creencias musulmanas, un 14,9 % practica cultos animistas y un 22,1 % sigue la religión cristiana.

Economía

Datos económicos

Guinea-Bissau basa su economía en una agricultura de subsistencia a la que se dedica la mitad de la población activa del país. Cultivan fundamentalmente arroz, uno de sus alimentos básicos, y llantén, mandioca y maíz. Comercializan el maní, que crece en el interior; los productos de las palmeras, que vienen de las islas, y los anacardos, que abundan en la zona costera.

Destaca su producción de madera y caucho debido a la amplia superficie forestal que tiene el país, de más de un millón de hectáreas. Además, en la zona interior hay granjas de ganado bovino, caprino, porcino y ovino. La actividad pesquera se encuentra en fase de desarrollo y actualmente supone una de las principales fuentes de ingresos de divisas para Guinea-Bissau.

En cuanto a sus riquezas naturales, dispone de depósitos de bauxita, fosfatos, cinc y cobre y yacimientos petrolíferos en la zona costera, pero no hay estructurado un sistema de explotación, por lo que el sector industrial es de carácter artesanal y se limita a la transformación y a producir bienes de consumo básicos. Aunque existen yacimientos de bauxita y fósforo, tampoco han sido explotados, y lo mismo ocurre con los yacimientos petrolíferos que hay en su costa.

Aunque 4.400 kilómetros de carreteras recorren el país, sólo el 10 % está pavimentado. Al no tener una red ferroviaria, el transporte marítimo y fluvial tiene gran importancia.

La moneda de Guinea-Bissau es el franco CFA. Su balanza comercial es deficitaria y el déficit se ha paliado mediante créditos recibidos de Portugal, Suecia, la Unión Europea, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait.

Administración y política

División territorial y forma de gobierno

El territorio de Guinea-Bissau está dividido administrativamente en nueve regiones. Se trata de una república democrática multipartidista, que en 1984 aprobó una Constitución revisada en 1992 que establecía que el poder ejecutivo recae en el presidente de la república, elegido mediante sufragio universal, y que el poder legislativo lo imparte la Asamblea Nacional Popular, formada por 102 miembros. En el Tribunal Supremo de Justicia reside el poder judicial.

Servicios del Estado

La tasa de escolarización en enseñanza secundaria se sitúa en un 11 %. Hay tres niveles de enseñanza: primario, secundario y preparatorio. Los tres se imparten en portugués, en crioulo y, en algunas zonas, en árabe. El Gobierno puso en funcionamiento varias escuelas de formación de maestros para apoyar programas gubernamentales que pretendían reducir el analfabetismo entre los adultos.

El objetivo de la sanidad está aún por cumplir; no sólo se precisan infraestructuras, sino que los servicios sanitarios básicos son escasos y en su mayor parte dependen de la ayuda extranjera.

Historia

Aunque no hay demasiados datos sobre la historia más antigua de Guinea-Bissau, se sabe que en el siglo XIII algunos de los grandes grupos étnicos del país, como los balante, los pepel o los casanga, ya estaban presentes en sus costas.

A finales del siglo XV, los portugueses recalaron en el territorio con una clara finalidad: hacerse con el comercio de esclavos. Con este fin establecieron, en 1687, un puesto comercial en Bissau. Los franceses, ingleses y neerlandeses también estaban interesados en lograr el control de la zona.

Ilustración que representa el comercio de esclavos, iniciado por los portugueses desde finales del siglo XV.

En 1879, Guinea-Bissau pasó a ser colonia portuguesa y se separó de la de Cabo Verde, y entre 1886 y 1905, franceses y portugueses establecieron las fronteras de sus territorios. En 1936, el archipiélago de las Bissagos fue sometido y anexionado a la Guinea portuguesa.

En 1952, Guinea-Bissau pasó de ser una colonia a convertirse en provincia de ultramar y en 1956 se inició un movimiento nacionalista, liderado por el Partido Africano para la Independencia de Guinea-Bissau y las islas de Cabo Verde (PAIGC). Durante la década de los sesenta, el partido dirigido por Amílcar Cabral inició una guerra de independencia y en 1972 dominaba ya dos tercios del territorio. El asesinato de Cabral no frenó su avance y, en septiembre de 1973, una Asamblea Nacional proclamó oficialmente la República de Guinea-Bissau. Un año después, el 10 de septiembre de 1974, Portugal reconoció por fin su independencia.

Luis de Almeida Cabral, líder del PAIGC y hermano del dirigente asesinado, asumió la presidencia e intentó instaurar un Estado socialista: autorizó la nacionalización de las grandes propiedades y estableció el control sobre el comercio internacional.

Tras promulgarse en 1980 una nueva Constitución que reforzaba los poderes de Cabral, el presidente fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por João Bernardo Vieira, que fue proclamado primer ministro. El pronunciamiento militar supuso un paso atrás en el proyecto de unificación con Cabo Verde, pues hasta enero de 1982 no se restablecieron las relaciones.

Vieira, reelegido presidente en 1984 y superviviente a un golpe de Estado en 1985, fue de nuevo elegido en 1989. En 1990, se instauró el pluralismo político y en 1991 se legalizaron los partidos de la oposición. Aunque en las elecciones de 1994 obtuvo de nuevo la presidencia, el 7 de junio de 1999 lo derrocó un golpe militar dirigido por el general Ansumane Mané. El país se sumió en una guerra civil que causó cerca de 2.500 muertos. El freno temporal a tanta violencia se puso dos meses después, cuando Vieira firmó un alto el fuego con los rebeldes y nombró primer ministro a Francisco Fadul.

La violencia volvió a las calles en febrero de 1999 con una nueva rebelión militar liderada por Mané. La Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS) envió tropas a Guinea-Bissau. En mayo de 1999, un nuevo pronunciamiento militar derrocó a Vieira, que tuvo que refugiarse en la Embajada de Portugal.

El general Ansumane Mané se hizo con el poder y Fadul negoció con los responsables de la Junta Militar, motores de la rebelión, la sustitución de Vieira y un plan para impedir cualquier conflicto que incluía una transición pacífica hasta que se celebraran las elecciones legislativas, en noviembre de ese año, y las presidenciales, en enero del siguiente. En los comicios presidenciales venció Kumba Yala, del Partido para la Renovación Social. Obtuvo el 72 % de los votos y derrocó al presidente interino (y ex presidente de la Asamblea Nacional Popular), Malam Bacai Sanha, del Partido Africano para la Independencia de Guinea-Bissau.

En 2003, un Comité Militar nombró a Enrique Rosa presidente y a Artur Sanha, primer ministro, ambos, con carácter interino, eran civiles y pretendían abordar una transición democrática. En mayo de 2004, el poder ejecutivo recayó en Carlos Gomes Júnior y, en noviembre de 2005, Aristide Gomes lo sustituyó.

El ex presidente Vieira fue reelegido para el cargo en 2005. Extendió su mandato hasta su asesinato en marzo de 2009 por soldados renegados. Horas antes había sido asesinado, en un atentado con bomba, el jefe del Estado Mayor del Ejército, Tagme Na Waie. Se convocaron entonces elecciones presidenciales de urgencia, en las cuales resultó elegido para el cargo Malam Bacai Sanha.

La inestabilidad política y social se prolongó durante los años siguientes. El primer ministro, Gomes Júnior, fue duramente contestado en las calles, al tiempo que el presidente Malam Bacai Sanha caía enfermo y hubo de recibir tratamiento en el extranjero desde finales de 2011. En enero de 2012, falleció en un hospital de París y Raimundo Pereira fue designado presidente interino.

Un pronunciamiento militar depuso a Pereira y al jefe de Gobierno Gomes Júnior, e instauró un Gobierno de transición encabezado por Manuel Serifo Nhamadjio con el compromiso de celebrar próximas elecciones democráticas. Las instituciones internacionales, entre ellas las Naciones Unidas, impusieron restricciones de movimiento en el extranjero a los dirigentes del golpe de Estado.

La celebración de elecciones presidenciales en mayo de 2014, que tuvo lugar sin especiales incidencias, marcó un retorno de la política de Guinea-Bissau a soluciones democráticas. En los comicios resultó vencedor José Mário Vaz, quien venció con claridad al candidato respaldado por el ejército, Nuno Gomes Nabiam. Vaz relevó en el poder efectivo en el país al jefe de las fuerzas armadas, Antonio Indjai. El nuevo presidente hubo de superar una seria crisis política en 2015, que resolvió con la destitución de su primer ministro, Domingos Simoes Pereira.

Sociedad y cultura

En el Museo Etnográfico Nacional se recogen interesantes muestras de artesanía, especialmente, de cerámica y de tallas de madera, características de la cultura autóctona de Guinea Bissau. Por su parte, la música folclórica, un compendio de géneros con un importante componente rítmico donde la percusión es protagonista, está presente en todas las festividades y celebraciones religiosas.