Aksum

    Vista del Parque de las Estelas, en Aksum. En él se hallan varios monolitos de gran valor arqueológico.

    Ciudad de Etiopía, también llamada Axum. En la antigüedad fue capital del imperio del mismo nombre, antecesor del imperio abisinio y de la actual Etiopía. Hoy la ciudad tiene una importante tradición religiosa, además de constituir un atractivo destino turístico.

    Aksum se encuentra en la montañosa región de Tigrai, al oeste de Adwa, en la zona septentrional de Etiopía. Se sitúa a 2.100 metros sobre el nivel del mar. Su clima es bastante seco y templado. Tiene cerca de cincuenta mil habitantes, de origen mayoritariamente Tigrai, religión cristiana y lengua tigriña, una de las principales que se hablan en Etiopía.

    La economía de Aksum, como la de toda la región a la que pertenece, se basa sobre todo en una agricultura de subsistencia, aunque sus ingresos se ven incrementados en la actualidad por el turismo y por su condición de ciudad sagrada.

    Aksum se remonta a épocas precristianas. Probablemente fue fundada por colonos procedentes del Yemen. Algunas tradiciones llegan a situar en Aksum el mítico reino de Saba. Entre el siglo I a.C. y el VIII d.C. el imperio de Aksum ejerció su influencia sobre lo que hoy es el norte de Etiopía, Eritrea y parte de los actuales Yemen y Sudán. Tuvo relaciones comerciales con el imperio bizantino e incluso con la India. En el siglo IV, el emperador Ezana se convirtió al cristianismo, asociándose a la iglesia copta de Alejandría. La ciudad se convirtió entonces en el mayor centro religioso del cristianismo copto. Entre los restos más antiguos de su pasado esplendor, destacan los 126 obeliscos tallados en granito, coronados por placas de metal en forma de media luna o de tejado convexo, el símbolo del reino de Saba. La mayoría de los obeliscos están construidos entre los siglos I y IV d.C. Alguno supera los treinta metros de longitud y muchos de ellos presentan laboriosos dibujos tallados en la piedra que asemejan puertas y ventanas, dándoles el aspecto de las casas de las ciudades medievales árabes y yemeníes. Uno de los obeliscos mejor conservados fue llevado a Italia por orden de Mussolini en 1937 y ha sido devuelto a Etiopía en 2005. Los obeliscos, unos aún erguidos, otros en el suelo, constituyen el impresionante decorado de la principal plaza de la ciudad.

    Aksum es un importante centro religioso, pues se afirma que el arca de la alianza se custodia aquí. Según la tradición, recogida en la obra Kebra Negast (“Gloria de los reyes”), del siglo XIV, el emperador Melinek I, mítico hijo de Salomón y de Makeda, reina de Saba, habría llevado el arca desde Jerusalén a Aksum y la habría escondido en el antiguo templo que posteriormente sería la catedral de Santa María de Sión, donde eran coronados los emperadores etíopes. En la misma iglesia se guarda una Biblia del siglo IV, escrita en Geez, lengua semítica adoptada por la iglesia copta. El templo original desapareció y la estructura del actual data del siglo XVII. El emperador Haile Selasie construyó una nueva iglesia de Santa María de Sión en 1965, cerca de la anterior. Se conservan también las ruinas de un antiguo palacio del siglo II d.C., en cuyas excavaciones fueron hallados 27 tronos de carácter votivo, tallados en la roca granítica y representativos de divinidades.

    Aksum, considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, es hoy un importante centro turístico y cuenta con aeropuerto y centro sanitario.