Aguascalientes

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    La ciudad de Aguascalientes, capital del estado homónimo en la parte central de México, es conocida como “la ciudad perforada”, debido al laberinto de túneles que recorren el subsuelo sobre el que se asienta y que fueron construidos en tiempos precolombinos por alguna tribu hoy desconocida. Su nombre se debe a la presencia de fuentes termales en el territorio que la circunda.

    Se ubica en una planicie a 1.888 metros sobre el nivel del mar, en la margen izquierda del río Aguascalientes. El clima es de carácter semiseco con una temperatura media anual de 17,4 °C y precipitaciones que alcanzan los 526 milímetros anuales. El período de lluvias corresponde al verano y las registradas en las demás estaciones son de baja intensidad. Tiene una población de 800.000 habitantes.

    Aguascalientes está situada en el fértil valle del río homónimo, lo que la provee de una zona agrícola de alta importancia. Entre sus cultivos se destacan los frutales y gran variedad de verduras. La ciudad es un centro comercial de importancia y posee industrias textiles y alimentarias, fundiciones metálicas, talleres ferroviarios, fábricas de tabaco y destilerías. Presenta también un amplio desarrollo de la alfarería.

    Por ella pasan la carretera y la línea de ferrocarril que unen la Ciudad de México con Ciudad Juárez, Chihuahua y El Paso, y los Estados Unidos. Parte también de Aguascalientes un ferrocarril a San Luis Potosí y Tampico. La ciudad tiene aeropuerto.

    Tras la llegada de los hombres comandados por Hernán Cortés y la caída de Tenochtitlán en 1521, la conquista llevó a muchos aventureros españoles a avanzar hacia el norte en busca de fortuna. Además de ser más áridas que las que habían encontrado en Veracruz y en el Valle de México, estas tierras estaban habitadas por indígenas. Éstos eran nómadas y pronto aterrorizaron a los colonos en los todavía mal trazados caminos que conectaban a la Nueva España con esta otra parte del territorio, a la que se dio el nombre de Nueva Galicia.

    La ciudad fue fundada 1575 en lo que había sido un puesto militar con escasa población. Su denominación original fue Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes. La población cobró impulso debido a la celebridad de sus aguas termales y al descubrimiento de plata en sus proximidades.

    En 1609, Aguascalientes se transformó en cabecera de alcaldía mayor, lo que otorgó a la villa mayor importancia política. En 1661 adquirió la categoría de ciudad y a mediados del siglo XIX se convirtió en la capital del estado de Aguascalientes.

    La ciudad desempeñó un papel importante en las luchas de la revolución mexicana. Entre el 10 de octubre y el 9 de noviembre de 1914 fue sede de la convención de Aguascalientes, en la que se reunieron los partidarios de Venustiano Carranza, Francisco Villa y Emiliano Zapata con el fin de dirimir sus diferencias.

    La importancia histórica de Aguascalientes se refleja en el gran número de edificaciones coloniales que se levantan en su recinto. La ciudad se caracteriza por la existencia de numerosas iglesias de alto valor histórico y arquitectónico. Entre ellas cabe destacar las de San Juan de Dios, San Francisco y La Parroquia, cada una de las cuales posee notables ejemplos del arte religioso del periodo colonial. Entre los edificios no religiosos destaca el Palacio del Gobernador.

    Algunas instituciones culturales y de enseñanza destacadas son la Universidad Autónoma de Aguascalientes, fundada en 1973; el Instituto Cultural de Aguascalientes, que alberga la sede de la red estatal de bibliotecas, una escuela de música, la biblioteca Enrique Fernández Ledesma y el teatro Antonio Leal y Romero. Entre los museos sobresalen el de Aguascalientes, construido en 1903, el de Arte Contemporáneo y el Museo Regional de Historia.