Martinica

    Vista del departamento ultramarino de Fort-de-France, en Martinica (Francia)

    Tierra natal de la emperatriz francesa Josefina, esposa de Napoleón, la isla caribeña de Martinica es uno de los departamentos franceses de ultramar.

    Martinica forma parte del grupo insular de las Pequeñas Antillas, al este del mar Caribe. La isla, de 1.128 kilómetros cuadrados de extensión, unos 80 kilómetros de largo y 35 en su parte más ancha, se encuentra al sur de Dominica y al norte de Santa Lucía. De origen volcánico, presenta un relieve montañoso. El monte Pelée (1.397 metros) es su mayor altura. Su clima es típicamente tropical, con una temperatura media anual de 26 grados centígrados. Las lluvias son muy abundantes. Por su ubicación geográfica, Martinica está muy expuesta a la acción de los huracanes que azotan periódicamente la región.

    La población de Martinica es de algo menos de 400.000 personas. Sus habitantes son negros y mulatos en su mayoría. Existen comunidades minoritarias de blancos europeos (franceses), indostánicos y chinos. La lengua oficial de Martinica es el francés, aunque también se habla un dialecto criollo. La religión con un mayor seguimiento popular es la católica.

    Martinica es un departamento francés de ultramar (DOM), además de una región administrativa de Francia. Posee un Consejo General y un Consejo Regional, organismos que cuentan con atribuciones legislativas de distinta índole. Al frente del poder ejecutivo se encuentra un prefecto nombrado por el gobierno francés. Fort-de-France es la capital del departamento, así como la ciudad más poblada de la isla. Otras localidades importantes de Martinica son Saint-Pierre y La Trinité.

    La economía local se basa en el turismo, la agricultura (azúcar, banana y piña) y la producción de ron. La ayuda económica de Francia es muy importante. La isla cuenta con aeropuerto, que brinda conexiones aéreas con Guadalupe, París, Venezuela y los Estados Unidos. El puerto principal de Martinica es el de la capital Fort-de-France.

    Habitada en tiempos precolombinos por indios arawak y caribes, Martinica fue descubierta por Cristóbal Colón en 1502. Los franceses la ocuparon en 1635. En 1674 pasó a ser dominio de la Corona de Francia. Bajo el dominio francés llegaron a la isla numerosos esclavos africanos, lo que explica que la mayor parte de sus habitantes sean en la actualidad de raza negra o mulatos. Convertida en departamento de ultramar tras la Segunda Guerra Mundial, Martinica conoció una fuerte emigración hacia Francia en las décadas posteriores. Las dificultades económicas y los problemas sociales de la isla han propiciado el surgimiento de movimientos independentistas en los últimos años.