Amapá

    Estado brasileño, Amapá linda al norte con Surinam y la Guayana francesa, al este con el océano Atlántico, y al sur y al oeste con el estado de Pará. Su extensión es de 143.453 kilómetros cuadrados.

    El relieve de Amapá es llano en su litoral pantanoso, así como en el curso medio y bajo de los ríos que surcan el territorio. Sus únicas tierras montañosas son las del norte, correspondientes a la altiplanicie guayanesa, donde se levantan picos de hasta 700 metros. La franja costera, salpicada de lagunas, se extiende desde el cabo Orange hasta el cabo Norte. El primero de ellos se halla en la desembocadura del río Oiapoque (fronterizo con la Guayana francesa), y el segundo en la del brazo norte del Amazonas. Otros cursos fluviales importantes, aparte del Oiapoque y el Amazonas, son el Araguari, el Jari, el Matapi, el Maracá y el Pedreira.

    El clima de Amapá es tropical húmedo, caluroso durante todo el año. Se distinguen dos estaciones: una estival (de septiembre a diciembre) y otra invernal (de diciembre a agosto, algo más fresca que la anterior). Casi todo el interior de su territorio está cubierto de selva amazónica, mientras que en la franja litoral es predominante el manglar. Entre los espacios naturales protegidos del estado cabe señalar los parques nacionales del Cabo Orange y de Tumucumaque, la reserva biológica de Oiapoque, el parque natural del lago Piratuba y la estación ecológica Maracá-Jipioca.

    Amapá tiene una población de unas 475.000 personas, lo que representa una densidad demográfica de tres habitantes por kilómetro cuadrado. La gran mayoría de sus pobladores vive en el medio urbano. Su capital es la ciudad de Macapá, de casi 300.000 habitantes. Otras urbes del estado, que se encuentra dividido administrativamente en 16 municipios, son Santana, Laranjal do Jari, Mazagão, Oiapoque y Porto Grande. Los pobladores de Amapá son mayoritariamente mestizos de portugueses, negros de origen africano e indios nativos. La minoría amerindia representa actualmente unas cuatro mil personas, pertenecientes a distintas etnias como los galibi, los palikur y los waiapi.

    La economía de Amapá se basa en el sector primario, sobre todo en la minería (extracción de manganeso, oro, diamantes, caolín, etc.), las explotaciones forestales (fuente de madera y caucho), la ganadería (crianza de búfalos) y la pesca. Esta última es importante tanto en la cuenca amazónica como en las lagunas del nordeste. La agricultura, principalmente de subsistencia, se centra en los cultivos de arroz, maíz, frijoles, mandioca, mangos, plátanos o bananas y cítricos. Las comunicaciones de Amapá con el resto de Brasil siguen siendo bastante deficientes. Los ríos representan las principales vías de transporte. La carretera BR-156 recorre de norte a sur el territorio del estado, conectando sus municipios más importantes. Existe un tramo de ferrocarril empleado con fines turísticos. El puerto de Santana se halla a algo más de diez kilómetros de Macapá, que cuenta con un aeropuerto internacional.

    Los portugueses conocieron inicialmente a este territorio con el nombre de Tucujulandia, al encontrarse habitado mayoritariamente por indios tucujus. En 1688 se levantó en su suelo la fortaleza de Santo Antonio de Macapá, que marcó el inicio de la colonización lusa de la región. En el Tratado de Utrecht de 1713, Francia reconoció el río Oiapoque como frontera entre la Guayana francesa y la colonia de Brasil. En 1748, Amapá se constituyó en provincia. En 1764, para hacer frente a las renovadas pretensiones territoriales francesas, los portugueses erigieron una nueva fortaleza: la de Sao José de Macapá. A finales del siglo XIX, el descubrimiento de oro en la región atrajo a muchos inmigrantes. En 1900, Amapá quedó adscrito al estado de Pará con la denominación de Araguari. En 1943 se le reconoció el rango de territorio federal. Ya en 1988 se constituyó como un estado más de Brasil.