Kilimanjaro

    El macizo del Kilimanjaro se eleva sobre la sabana de Tanzania

    Macizo montañoso de origen volcánico situado en el nordeste de Tanzania, muy próximo a la frontera con Kenia. El Kilimanjaro, con 5.895 metros de altitud, es la montaña más alta de África y uno de los volcanes más elevados del mundo. La altitud determina la existencia de glaciares y nieves perpetuas en su cumbre a pesar de hallarse en una latitud ecuatorial. En 1973 se creó el Parque Nacional del Kilimanjaro para proteger la montaña y su entorno, siendo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

    El macizo del Kilimanjaro está constituido por tres conos volcánicos de diferente edad geológica. El Kibo (5.895 metros), situado en el centro del macizo, es el más alto y el más joven de los tres, y su cráter alcanza una profundidad de unos trescientos metros. Al este del Kibo se encuentra el Mawensi (5.149 metros), un cono volcánico más antiguo y erosionado que está unido al anterior por una plataforma amesetada de unos 11 kilómetros situada a 4.500 metros de altitud. Por último, del Shira (3.777 metros), que es el más antiguo de los tres, sólo quedan algunos restos erosionados de su cono. La formación de este sistema volcánico está relacionada con los movimientos tectónicos asociados a la fractura del Rift, situado a 160 kilómetros al oeste.

    La altitud favorece la existencia de diferentes ecosistemas dispuestos en bandas desde la base hasta la cima. La montaña se levanta sobre una sabana herbácea con matorrales dispersos. A continuación se encuentra una banda de laderas bien irrigadas con diversos cultivos (café, cebada, trigo, azúcar, maíz, sisal, plátanos y algodón); tras la zona agrícola se halla una franja de bosque húmedo y finalmente varias bandas de páramos y desiertos alpinos que culminan con una zona de musgos y líquenes.

    Los bosques de las laderas meridionales y sus zonas adyacentes están habitados por animales propios de la fauna africana, como elefantes, búfalos, antílopes y monos. Asimismo, el Kilimanjaro cobija a una gran variedad de aves.

    Desde que el geógrafo alemán Hans Meyer coronara por primera vez la cima del Kibo en 1889, la montaña nevada en el corazón de África tropical ha atraído a multitud de exploradores. En la actualidad, la gran afluencia de escaladores se ha constituido como uno de los principales recursos económicos para la región del Kilimanjaro.