Apalaches

    Perspectiva de los Apalaches, cadena montañosa del continente americano

    La cordillera de los Apalaches se extiende a lo largo de 3.200 kilómetros siguiendo de norte a sur la costa atlántica de Canadá y los Estados Unidos. Atendiendo a su morfología y estructura, es posible distinguir tres zonas: los Apalaches septentrionales, que se extienden entre las provincias canadienses de Quebec y Newfounland y los estados de New Hampshire, Massachusetts, Connecticut y Nueva York; los Apalaches centrales, que abarcan la parte occidental de los estados de Nueva York, Pennsylvania, Maryland y Ohio y, finalmente, los Apalaches meridionales, que se extienden sobre la parte occidental de los estados de Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Tennessee y la parte norte de Alabama. Su anchura oscila entre los 200 y los 300 kilómetros y ello la ha convertido en una barrera natural entre la meseta de Piedmont, situada al este, y la llanura de Cumberland, situada al oeste.

    La cordillera se originó en la era paleozoica y ha estado sometida a un constante proceso de erosión. El punto más alto es la cima del monte Mitchell (2.037 metros). Diversos valles interiores acogen largos ríos como el Hudson y el Tennessee. El clima es de tipo continental, por lo que las temperaturas anuales no superan los 22 ºC, existiendo en las cumbres más altas nieves perpetuas. La vegetación está compuesta principalmente por coníferas, entre las que destacan el abeto, el pino y la picea roja, y otras especies como el haya, el arce, el roble y la encina. La fauna está constituida por zorros, ratones, lobos, visones, alces, osos pardos y cientos de especies de aves. Diversos grupos indígenas habitaron la región hasta mediados del siglo XIX, en que comenzaron los asentamientos europeos. La explotación de la madera es la principal actividad económica. Daniel Boone inició su exploración en el siglo XVIII.