Popocatépetl

    El volcán Popocatépetl es uno de los principales accidentes orográficos de la cordillera Neovolcánica

    Con el nombre náhuatl de Popocatépetl se conoce al volcán activo situado a 72 kilómetros al sudeste de la Ciudad de México. Pertenece al sistema volcánico Transversal o cordillera Neovolcánica, sistema que señala el límite geológico entre Norteamérica y Centroamérica. El Popocatépetl, cuyo nombre se traduce como “Montaña Humeante”, tiene una altitud de 5.465 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en la segunda montaña más alta de México después del Pico de Orizaba. Su cráter tiene un diámetro que oscila entre los 400 y los 612 metros y una profundidad de 505 metros. Hasta fechas muy recientes, a partir de los 4.400 metros de altitud se situaban las nieves perpetuas, pero éstas se han fundido tanto por el aumento de las temperaturas como por las recientes erupciones. Este volcán forma, junto con el volcán Iztaccíhuatl, del que lo separan escasos 10 kilómetros, el Parque Natural Izta-Popo, una importante reserva ecológica que abarca porciones de los estados de Puebla, México y Morelos. La vegetación está constituida por diversas especies de coníferas entre las que destacan el oyamel, el cedro blanco y el pino, mientras que entre los animales es posible encontrar ratones, ardillas, conejos y distintas especies de aves.

    Desde época prehispánica las inmediaciones del volcán se encuentran habitadas, de tal suerte que en la actualidad cerca de dos mil poblaciones de tamaño diverso se hallan en sus alrededores. A partir de la conquista española inició la extracción de azufre para fabricar pólvora, en tanto que los bosques de pinos se convirtieron en una importante fuente de ingresos económicos para los habitantes de la zona, aunque su explotación se ha visto seriamente restringida desde la creación del Parque Nacional. La agricultura, centrada en el cultivo del maíz y la caña de azúcar, se desarrolla de forma intensiva gracias a la fertilidad de los suelos de las zonas bajas. El tezontle, una piedra porosa de origen volcánico, se ha utilizado sistemáticamente en la construcción, convirtiéndose en un importante recurso económico.

    Hernán Cortés fue el primer europeo en ascender hasta el paso natural que separa el Popocatépetl del Iztaccíhuatl, razón por la que se le denomina Paso de Cortés. La primera ascensión al cráter del Popocatépetl corrió a cargo de Diego de Ordás (1520), aunque la primera expedición científica fue realizada por Frederic y William Glennie al finalizar el siglo XIX. A lo largo de la época colonial se fundaron en sus inmediaciones diversos conventos y casas de retiro que han sido declarados patrimonio histórico. Las erupciones del Popocatépetl son generalmente de ceniza y humo y sólo ocasionalmente, de lava; las más importantes han tenido lugar en 1570, 1697, 1919 y 1947. Tras un periodo de reposo, la actividad se reinició en 1992, dando lugar a tres importantes erupciones en 1994, 1996 y 2003, que obligaron a la evacuación de las poblaciones de los alrededores. Para analizar el comportamiento del volcán, se ha establecido una estación de monitoreo permanente que depende del Centro Nacional de Prevención de Desastres.