La Española

    La isla antillana de La Española está dividida políticamente entre Haití (al oeste) y la República Dominicana (al este).

    La Española, segunda isla más extensa del conjunto de las grandes Antillas (sólo superada por Cuba), se ubica entre Cuba y Puerto Rico. El paso de los Vientos, al oeste, la separa de Cuba. El canal de la Mona, al este, hace lo propio con respecto a Puerto Rico. La costa norte de la isla está bañada por el océano Atlántico, y la sur por el mar Caribe.

    Con una superficie de 76.480 kilómetros cuadrados (de los que 48.730 corresponden a la República Dominicana y 27.750 a Haití), La Española se caracteriza por tener un relieve montañoso. En la cordillera Central, que discurre desde la costa suroccidental de la República Dominicana hasta la noroccidental de Haití, se halla la mayor altura del Caribe: el pico Duarte (3.175 metros). Al norte de la cordillera Central se sitúan el valle de Cibao y una serie de llanuras paralelas al litoral atlántico, que separan a aquélla de la cordillera Septentrional. En la estrecha península suroccidental se levantan los macizos de La Selle y de La Hotte, con el monte La Selle (2.674 metros) como techo. El este de la isla es una región en la que predominan las extensas llanuras, aunque también hay una pequeña formación montañosa: la cordillera Oriental. Al suroeste de la República Dominicana se alzan las sierras de Neiba y Bahoruco.

    Los ríos más importantes de la isla son el Yaque del Norte, el Yuna, el Yaque del Sur y el Artibonite. Sus lagos más extensos son el Saumatre y el Enriquillo (entre las sierras de Neiba y Bahoruco). El litoral de La Española es accidentado y rocoso, con amplias ensenadas, aunque son escasos los puertos de aguas profundas. La isla de La Gonâve se alza al oeste, sobre las aguas del amplio golfo homónimo. Al noroeste de Haití, en aguas atlánticas, se ubica la isla de la Tortuga.

    La Española tiene un clima típicamente tropical, aunque modificado por la altura en las regiones montañosas. En la vertiente atlántica se registran más lluvias que en la caribeña. Los huracanes atlánticos suelen sacudir la isla periódicamente. La isla cuenta con una vegetación tropical, con bosques de caoba y ébano en las zonas más húmedas y extensiones de pino, chaparral y sabana en las más áridas.

    La población de La Española es mayoritariamente negra o mulata. Los negros predominan en Haití (país francófono), y los mulatos en la República Dominicana (país hispanohablante). Hay una pequeña minoría de raza blanca, particularmente significativa en la República Dominicana. Las ciudades más pobladas de la isla son Santo Domingo y Puerto Príncipe, capitales respectivas de la República Dominicana y Haití.

    Los principales sectores de la economía de La Española son la agricultura de exportación (café, cacao, tabaco, caña de azúcar, algodón, etc.) y la ganadería. El turismo es una notable fuente de ingresos para la República Dominicana, que cuenta con una infraestructura hotelera de calidad. No es el caso de Haití, donde el turismo es una actividad marginal. La parte haitiana de La Española sufre un grave problema de deforestación.

    La Española fue visitada en 1492 por Cristóbal Colón, durante su primer viaje a América. Fue precisamente Colón quien dio su nombre a la isla, que se encontraba habitada por indios arawak. Las enfermedades traídas por los conquistadores españoles no tardaron en diezmar a la población nativa, víctima también de la explotación colonial. Para trabajar en los ingenios azucareros, los españoles hubieron de importar numerosos esclavos negros africanos.

    En 1697, merced a la Paz de Ryswick, España cedió formalmente parte del oeste de la isla a Francia. El resto del territorio insular, conocido con el nombre de Santo Domingo, fue también cedido a los franceses en 1795. El general negro Jean-Jacques Dessalines, al frente de una rebelión, logró expulsar en 1804 a los franceses del oeste de La Española. Sobre ese suelo occidental se proclamó la independencia de Haití (nombre arawak de la isla). Santo Domingo volvió a la soberanía española, aunque en 1822 se unió a Haití. En 1844 se proclamó la independencia de la República Dominicana, lo que supuso el fin del dominio haitiano sobre la parte hispanoparlante de La Española. En 1861, los dominicanos retornaron voluntariamente al dominio español. Cuatro años después, la República Dominicana se independizó definitivamente.