Aleutianas

    Al suroeste de Alaska se halla el archipiélago de las Aleutianas, compuesto por más de 300 islas pertenecientes a los Estados Unidos.

    Las Aleutianas, que marcan los confines meridionales del mar de Bering, se extienden al norte del océano Pacífico en un arco de casi dos mil kilómetros que va desde el extremo sudoccidental de Alaska hasta la isla de Attu. Esta última es la más cercana a las islas del Gobernador, más al oeste, ya de soberanía rusa. Se distinguen en el archipiélago, de 17.666 kilómetros cuadrados, cuatro subconjuntos insulares: los de Fox, Andreanof, Rat y Near, de este a oeste.

    Las Aleutianas son una prolongación de la cordillera homónima de Alaska. Las islas, de abrupta orografía y naturaleza volcánica, tienen su mayor altura en el volcán activo Shishaldin (2.857 metros), en la isla Unimak. Abundan en el litoral del archipiélago los arrecifes.

    El clima de las islas es oceánico frío, con temperaturas relativamente uniformes a lo largo de todo el año. Las lluvias son muy abundantes. El viento y la niebla son también fenómenos habituales. La vegetación de las Aleutianas es mayoritariamente herbácea. La fauna acuática de las islas es muy rica. En ellas anidan millones de aves marinas.

    Los habitantes del archipiélago son unos ocho mil. La mayoría de sus pobladores son indios aleutianos, ligados étnicamente a los inuit o esquimales. La principal población de las Aleutianas es Unalaska, en la isla homónima.

    La base de la economía insular son actividades del sector primario, como la pesca, la caza de focas, la ganadería ovina y la cría de zorros azules.

    El ruso Alexey Ilich Chirikov y el danés Vitus Bering, ambos al servicio del zar Iván VI, fueron en 1741 los descubridores europeos de las islas Aleutianas. Los nativos aleutianos, que llevaban ocho milenios viviendo en las islas, fueron diezmados por los conquistadores rusos. Las matanzas, los reasentamientos forzados de población y la reducción a la servidumbre estuvieron a punto de exterminarlos. En 1867, como consecuencia de la venta rusa de Alaska a los Estados Unidos, el archipiélago pasó a la soberanía estadounidense. En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses ocuparon temporalmente las islas occidentales de Attu y Kiska, pero al año siguiente volvieron al control estadounidense.