Micronesia

    Dentro de Micronesia se incluyen las islas Marianas y la isla de Wake (ambas como dependencias de los Estados Unidos), las islas Marshall, Palau, Kiribati, Nauru y los Estados Federados de Micronesia. La mayor parte de estas islas son de naturaleza volcánica, siendo escasos los atolones de coral.

    El clima de Micronesia es tropical oceánico, con una pequeña oscilación térmica y una elevada pluviosidad. La isla de Pohnpei (Estados Federados de Micronesia) exhibe una de las mayores tasas de precipitaciones del mundo. Entre diciembre y marzo, la temporada más seca y templada, soplan vientos marinos de cierta intensidad. Los periódicos tifones representan una amenaza, sobre todo para los atolones.

    El bosque lluvioso tropical es el bioma predominante en Micronesia. Dentro de la fauna cabe destacar, por su espectacularidad, a los murciélagos de la fruta. Estos mamíferos voladores alcanzan una envergadura de hasta un metro con las alas desplegadas. Un mamífero amenazado de extinción es el ciervo sambar, del que sólo quedan unos ejemplares en la isla de Pohnpei.

    Abundan las aves y los reptiles. Entre estos últimos sobresalen los diferentes tipos de lagartos y los camaleones; no existen, sin embargo, serpientes. También son numerosos en Micronesia los insectos. Capítulo aparte merecen los animales del medio marino. En aguas micronesias viven distintas especies de corales, esponjas, y anémonas. También abundan los peces, las tortugas marinas y los cetáceos.

    La población de Micronesia, muy joven y en rápido crecimiento, se concentra en la franja costera de las islas. La densidad de población es relativamente alta si se compara con las vecinas Melanesia y Polinesia. El calentamiento global del planeta amenaza con anegar gran parte de los territorios de Micronesia, dado que la mayoría de las islas son llanas o de muy escasa altura. Este problema ya ha obligado a la evacuación de la población de algunos de los territorios con mayor riesgo.

    La economía micronesia tiene su fundamento en la agricultura. Destacan sobre todo los cultivos de mandioca, coco y frutos tropicales. Existen en la región ricos bancos de pesca, sobre todo de atún. En algunas islas hay yacimientos de fosfatos que representan una notable fuente de divisas.

    La industria está poco avanzada y es principalmente de tipo artesanal. El turismo también aporta algunas divisas, aunque no cuenta con una infraestructura muy desarrollada. La ayuda financiera exterior es un capítulo fundamental para las economías de estos territorios.