Sahel

    Se llama Sahel a la franja fronteriza entre el desierto sahariano y la zona tropical húmeda del continente, extendiéndose de oeste a este desde el litoral del Atlántico hasta cerca del llamado cuerno de África. Abarca territorios de Senegal, Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad, Sudán y Eritrea.

    Hace más de doce mil años, el Sahel formaba parte del desierto sahariano, encontrándose cubierto de dunas. Al oeste está marcado por la presencia de la cuenca del río Senegal, frente a la cual se levanta el archipiélago de Cabo Verde. Más hacia el este se halla el Níger, curso fluvial que se asienta sobre la cubeta del mismo nombre. A continuación se encuentra el lago Chad, alimentado por varios ríos como el Chari. Dicha zona, lindante al este con la meseta de Darfur y al sur con el macizo de Camerún, se asienta sobre la cubeta del Chari-Chad.

    El clima del Sahel es tropical seco. Las lluvias son irregulares y escasas, aunque mucho mayores que en el desierto. Las precipitaciones, que llegan a alcanzar los 500 mm anuales, suelen concentrarse en la primavera y el otoño. Las temperaturas no son tan altas como en el Sahara, pero pueden llegar a 40 °C. Además, la oscilación térmica es mucho menor. En los meses más fríos, la temperatura media nunca baja de 20 °C.

    La vegetación en las zonas fronterizas con el desierto es de tipo estepario, con predominio de arbustos y matorrales espinosos. Más al sur, a medida que se avanza hacia la región de clima tropical húmedo, se extiende la sabana. En ella, además de la vegetación herbácea, se levantan árboles aislados entre los que pueden destacarse las acacias y los baobabs. La fauna saheliana doméstica consta de camellos, cabras, ovejas, etc. A ello hay que añadir distintos animales salvajes típicos de la sabana como antílopes, gacelas, jirafas, hienas y leones.

    La mayoría de la población que habita en el Sahel es producto de la fusión de bereberes, árabes y diversos pueblos negros nativos. La religión mayoritaria es la islámica. Las principales lenguas son el árabe (oficial en Sudán), los dialectos bereberes y varios idiomas africanos como el hausa. Este último se utiliza como lengua franca en buena parte del África centro-occidental. Como ya se indicó anteriormente en el capítulo, el francés es idioma oficial en países como Níger, Malí y Chad (aquí comparte la oficialidad con el árabe).

    La mayor parte de la población saheliana es seminómada. Su modo de vida se basa en la ganadería trashumante: en la estación lluviosa, los ganados pastan al norte de la franja; cuando llega la sequía a esas zonas septentrionales próximas al desierto, los animales se desplazan con sus propietarios hacia el sur más húmedo.

    La agricultura es muy pobre, dada la elevada acidez de los suelos y su bajo contenido en nitrógeno y fosfatos. El límite septentrional de los cultivos viene marcado por una línea más o menos recta que pasa por la desembocadura del río Senegal y el norte del lago Chad. El nivel de precipitaciones es el mínimo (unos 300 mm anuales) que permite el desarrollo de las prácticas agrícolas. La pesca en las aguas del río Níger constituye una actividad económica importante para países como Malí y Níger.

    Dada la irregularidad de las lluvias, el Sahel es una región muy expuesta al riesgo de sequías y hambrunas. A lo largo del siglo XX, los países de la zona sufrieron varias crisis alimentarias que se cobraron la vida de decenas de miles de personas y forzaron a otras muchas a emigrar hacia las tierras más húmedas del sur. La plaga de langosta que azotó buena parte del norte de África en 2005 se cebó especialmente con el Sahel, destruyendo las cosechas y llevando al hambre a muchos de sus habitantes.